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TRINIDAD
18.- HAY UN SOLO DIOS VERDADERO.
18,1. «La Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana cree y confiesa que
hay un solo Dios verdadero»
[1]
.
Dice la Biblia: «Así habla Yahvé...; no
hay otro Dios fuera de mí»
[2]
.Y San Pablo: «Sabemos que hay un solo
Dios»
[3]
.
Sólo puede haber
un Dios verdadero. Si hubiera más, o uno mandaría sobre
los demás -y éste sería el único Dios verdadero-, o serían independientes unos
de otros. Pero esto es imposible, porque el Dios verdadero tiene que tener
dominio absoluto sobre todo lo que existe fuera de Él. Si no, no lo podría
todo. Y Dios -como demuestran los filósofos- lo puede todo
[4]
(Ver nº 11).
19.- EN DIOS HAY TRES PERSONAS DISTINTAS.
19,1. Un solo Dios verdadero en tres personas distintas. Donde se revela claramente el misterio
Trinitario es en: «Id y enseñad a
todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo»
[5]
.
El dogma de la Santísima Trinidad fue definido en 1215 por el IV Concilio
de Letrán. Dios es uno en esencia y trino en personas.
No es lo mismo «esencia» que «persona».
Esencia es aquello por lo que algo «es lo que es», sin lo cual sería otra cosa, no sería ese ser. Si ese ser es inteligente, es una persona. «Persona es todo sujeto
racional»
[6]
.
Que en un ser haya tres personas es un misterio, pero no una contradicción.
La contradicción sería ser un solo Dios y tres dioses al mismo tiempo.
«”Dios es amor”, por eso es trinitario; porque el amor reclama alteridad,
necesita otra persona a quien amar. Por eso en Dios hay tres personas»
[7]
.
Si, como dice San Juan, Dios
es amor, no le puede faltar nada que le sea esencial. Es decir, necesita
ALGUIEN a quien amar desde toda la eternidad
[8]
.
Esto ilumina el misterio de la Santísima Trinidad.
«La persona supone relación»
[9]
.
20.- LAS TRES PERSONAS SON: PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.
20,1. El Padre nos ama y nos ha hecho sus hijos.
El Hijo nos ha salvado muriendo por nosotros.
El Espíritu Santo nos ayuda con su gracia a ser buenos cristianos.
20,2. Con la sola razón podemos llegar a conocer algo de Dios: su
eternidad, su omniperfección. Pero no la vida íntima de Dios (la Trinidad)
[10]
.
«Como el Padre no tiene cuerpo, el Hijo sólo puede proceder del Padre de
una manera espiritual. (...) En el Credo Niceno-constantinopolitano que utiliza frecuentemente la liturgia de la Iglesia, y que procede del
siglo IV, confesamos que el Hijo es (...) «engendrado, no creado» .(...) Con
esto se quiere dar a entender que el Hijo procede del ser del Padre, y no como
todas las demás cosas (...) que son criaturas, creadas en el tiempo»
[11]
.
«El Credo de los Apóstoles se compuso en los primerísimos tiempos de la
Iglesia, cuando se quiso retener claramente lo que constituye la fe de los
cristianos»
[12]
.
La Tercera Persona es el Amor que brota entre las dos Primeras Personas.
El Padre, conociéndose a sí mismo, da lugar al Hijo; y del amor entre ambos
procede el Espíritu Santo. Sin embargo las tres Personas son simultáneas en el
tiempo, porque las Tres son eternas.
21.- EL PADRE ES DIOS.
22.- EL HIJO ES DIOS.
22,1. La Segunda Persona de la Santísima Trinidad procede del Padre, de
quien recibe su naturaleza (como todo hijo de su padre), pero no es posterior a
Él en el tiempo. Es procedencia de origen, no de tiempo.
Podemos ilustrarlo con un ejemplo. Si yo enciendo la luz de mi cuarto, de
noche, veo simultáneamente mi mano y la sombra de ella sobre la mesa. La sombra
está originada por mi mano, pero veo las dos simultáneamente.
No hay prioridad en el tiempo. La sombra y la mano aparecen ante mis ojos
simultáneamente, aunque la sombra está originada por la mano.
El Hijo procede del Padre por «una generación puramente espiritual, como es
la generación del entendimiento»
[13]
.
Lo mismo que del pensamiento humano procede la palabra humana, de la mente
de Dios-Padre brota la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Por eso al Hijo se le llama Verbo = Palabra.
22,2. Los Testigos de Jehová que
no creen que el Hijo sea Dios como el Padre, engañan a los incautos que les
escuchan diciendo que si el Hijo es engendrado por el Padre es posterior al
Padre y no eterno como Él.
Es que ignoran la distinción filosófica entre prioridad de origen y de
tiempo.
Por ejemplo: el fuego da origen a la luz; pero la luz no es posterior al
fuego, sino que surge simultáneamente con el fuego.
Lo mismo ocurre en Dios con el Padre y el Hijo.
23.- EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS.
23,1. Dijo Cristo: «Os es conveniente que yo me vaya,
porque si no me voy no vendrá con vosotros el Consolador; pero si me voy, os lo
enviaré»
[14]
.
La realidad del Espíritu Santo está patente en el Evangelio:
Jesús fue concebido por el Espíritu Santo en el seno de María
[15]
. Iluminó a Isabel y Simeón a descubrir a Jesús como Mesías
[16]
.Llevó a Jesús al desierto
[17]
.
Jesús promete enviárnoslo
[18]
.
Etc., etc.
El Espíritu Santo es también una Persona Divina, por lo tanto debe recibir
la misma adoración y honor que las otras dos.
San Pedro nos confirma que el Espíritu Santo es Persona Divina al decir que mentir al
Espíritu Santo es mentir a Dios
[19]
.
Los Testigos de
Jehová niegan que el Espíritu Santo sea Persona Divina; sin
embargo, la Sagrada Escritura da al Espíritu Santo atributos de Dios:
Omnisciencia
[20]
,
omnipresencia
[21]
,
omnipotencia
[22]
.
El Espíritu Santo es el poder activo de Dios; es Dios en acción
[23]
.
Dice Jesucristo que el Espíritu
Santo nos inspira
[24]
,
nos enseña
[25]
y
nos guía
[26]
.
Y San Lucas que el Espíritu
Santo nos ordena
[27]
,
y que mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios
[28]
. San Juan dice que nos inspira
[29]
,
y nos consuela
[30]
.
San Pablo dice que es dador de la vida
[31]
,
que nos santifica
[32]
e intercede por nosotros
[33]
.
El Espíritu Santo nos ayuda a comprender mejor lo que Jesús nos dijo, y nos da fuerza para seguir al Señor.
En el Credo del Concilio Niceno-Constantinopolitano se dice que el Espíritu
Santo procede del Padre: ex Patre.
Esta fórmula significa que tiene la misma naturaleza del Padre, es decir, que
es Dios como el Padre.
El Espíritu Santo se manifestó
visiblemente en el bautismo de Cristo, en el río Jordán, en forma de paloma
[34]
,
y el día de Pentecostés, a los Apóstoles reunidos en el Cenáculo, en forma de
lenguas de fuego
[35]
.
Cuando vivimos en gracia de Dios, tenemos la gracia santificante que nos
hace templos vivos del Espíritu
Santo
[36]
.
Él habita en nosotros y nos llena de sus dones. Sin su inspiración y ayuda,
nada bueno podemos hacer.
Dice Jesucristo que el pecado
contra el Espíritu Santo no se perdona. Los teólogos lo interpretan como la
voluntad de no querer arrepentirse. Y Dios no puede perdonar a quien no quiere
arrepentirse
[37]
.
Quien «rechaza la gracia de Dios y voluntariamente se obstina en su maldad, es
imposible que, mientras permanezca en esas disposiciones, se le perdone su
pecado»
[38]
.
«Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la
perdición eterna»
[39]
.
23,2. El Catecismo habla de los Dones del Espíritu Santo, que son disposiciones
permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu
Santo. Son siete:
Don de Sabiduría: Es un gusto especial para lo espiritual.
Don de
Entendimiento: Es una gracia del Espíritu Santo para
comprender la Palabra de Dios y profundizar en las verdades reveladas.
Don de Consejo: Es una luz para saber en cada momento lo que es la voluntad de Dios. Nos
ayuda a obrar rectamente.
Don de Ciencia: Nos hace saber distinguir entre lo verdadero y lo falso en orden a la vida
eterna.
Don de Fortaleza: Es una fuerza especial para obrar valerosamente lo que Dios quiere de
nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida.
Don de Piedad: Es un afecto filial a Dios como Padre, y a los hermanos como hijos del
mismo Padre.
Don de Temor de
Dios: Es una humilde actitud de temor a ofender a Dios,
reconociendo nuestra debilidad.
«Los dones del Espíritu Santo son unas gracias especiales y permanentes que
potencian nuestras virtudes cristianas y nos hacen reaccionar más en sintonía
con Dios»
[40]
.
Además de los dones del Espíritu Santo, están los frutos. Son: amor,
alegría, paz, bondad, etc.
24.-LAS TRES PERSONAS NO SON TRES DIOSES IGUALES, SINO UN SOLO DIOS VERDADERO
EN TRES PERSONAS DISTINTAS
[41]
.
24,1. Aunque se trata de un misterio no es algo contradictorio, pues las
tres personas se identifican en la naturaleza y se distinguen en la
personalidad que son puntos de vista distintos.
Las tres Personas son distintas, porque el Padre no es el Hijo ni el
Espíritu Santo, y el Hijo y el Espíritu Santo se distinguen del Padre y entre
sí.
Pero las tres Personas tienen la
misma y única naturaleza divina. La misma grandeza, poder, sabiduría,
bondad, santidad, el mismo querer y el mismo obrar, etc. Lo que hace una
Persona lo hacen las tres; sin embargo, ciertas actividades parecen más
apropiadas a una Persona que a otra: la Creación al Padre, la Redención al
Hijo, y la Santificación al Espíritu Santo
[42]
.
«Conviene no olvidar que estas operaciones, creadora, redentora y
santificadora son comunes a las Tres Personas Divinas. Es decir, toda la
Trinidad crea, redime y santifica al hombre»
[43]
.
«Las personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en
su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es
propio en la Trinidad»
[44]
.
No es que entre las tres Personas se repartan la divinidad, el poder, la
sabiduría, etc., sino que cada una de las tres Personas tiene toda la
divinidad, todo el poder, toda la sabiduría, etc.
Un hijo tiene la misma naturaleza que su padre. Incluso puede tener el mismo
nombre y apellido. Pero son dos personas distintas.
Aunque en la Santísima Trinidad, el Hijo y el Padre son consubstanciales,
como dice el Credo Niceno-Constantinopolitano.
Esto es un misterio profundo, pero estamos seguros de que es así, porque
Dios mismo lo ha dicho, y Dios no puede engañarse ni engañarnos.
La Trinidad es un misterio de amor. El amor es un darse mutuamente para
formar un nosotros. En la Trinidad,
las Tres Personas se funden por el amor formando una sola naturaleza.
24,2. Los Testigos de Jehová también niegan la Trinidad, diciendo que esta palabra no aparece en la Biblia.
Es verdad que no está la palabra «Trinidad», pero está la doctrina, que se
deduce de todo el Evangelio, y que Cristo condensó cuando dijo que había que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo
[45]
.
Precisamente por expresar esta fórmula la Trinidad, los Testigos de Jehová la eliminan en la administración de su bautismo
con lo cual desobedecen a lo que Cristo dijo
[46]
.
«La palabra “persona” no está en la Biblia a propósito de Dios. Pero lo que
esa palabra significa se encuentra repetidamente en la Sagrada Escritura»
[47]
.
Tampoco está en la Biblia el nombre de Jehová.
La escritura hebrea no tenía vocales, y el nombre de Dios lo escribían sólo
con consonantes: YHWH, conocidas
como tetragramatón.
Para poder pronunciarlo, los copistas masoretas le intercalaron las vocales
de Adonai = «Señor», que es como
llamaban a Dios los hebreos
[48]
,
pues por respeto a Dios no pronunciaban su nombre.
El origen de la
palabra JEHOVÁ se debe a que las vocales de ADONAI son a, o, ai: «ai» suena «e», y como
los judíos escribían de derecha a izquierda resultaba e, o, a. Así resultó
JEHOVÁ. Pero los especialistas consideran que el nombre de JEHOVÁ no es
correcto y prefieren el de YAHWÉ.
Aunque YHWH se escribía sin vocales, sabemos que se pronunciaba YAHWEH por San Clemente de Alejandría (150-215) y
a su discípulo Orígenes que fue
catequista del año 203 al 252, ordenándose de sacerdote en su madurez. Ellos se
lo oyeron pronunciar a los judíos de Alejandría, que sí pronunciaban el nombre
de Dios, en contra de los más rigurosos de Palestina
[49]
.
Orígenes, en el siglo II, escribió en su Éxapla, a seis columnas, el texto bíblico hebreo consonántico con su
equivalente fonético
[50]
.
Los Testigos de
Jehová dicen que el Misterio de la Santísima Trinidad lo hemos
copiado del hinduismo, en que las tres divinidades Brahama, Vishnú y Shiva
forman una trinidad. Sin embargo, el Padre
Ceferino Santos, S.I., explica en su Cátedra de Filosofía Oriental de la
Universidad de Comillas en Madrid, que aunque estas tres divinidades se nombran
en el Mahabarata y en algunos Puranas antes de Jesucristo, eran divinidades independientes entre sí, e incluso
opuestas
[51]
.
La trimurti hindú (triple forma de la divinidad) es algo totalmente diferente
de la Trinidad de la fe cristiana
[52]
.
La trimurti hindú nunca llega a ser una trinidad en sentido cristiano
[53]
.
Estas divinidades hindúes se relacionan como trimurti a partir del siglo V
después de Cristo, probablemente por
el influjo de la predicación del apóstol Santo
Tomás en la India. Hay testimonios que se remontan al siglo III, de
distintas procedencias, de que Santo
Tomás evangelizó por la India. Allí fue muerto y su cuerpo está enterrado
en la Catedral de Madrás (India).
Es decir, que la verdad histórica es totalmente al revés de lo que andan
diciendo los Testigos de Jehová engañando a los incautos que se fían de ellos.
No debes hablar de religión con los Testigos
de Jehová, porque con sus mentiras y sofismas pueden hacerte daño. Quien
toma veneno se envenena. Ya nos advierte San
Juan que no recibamos en nuestra casa al que viene con una doctrina que no
es la de Jesucristo
[54]
Los
misterios
24,3. «Misterio es toda realidad que desborda nuestras posibilidades de
comprender»
[55]
.
En nuestra Santa Religión hay algunos misterios incomprensibles para el corto
entendimiento humano, pero que debemos creerlos porque han sido revelados por
Dios. Y Dios no enseña falsedades. Además, los filósofos y los teólogos
demuestran que los misterios de la fe son superiores al entendimiento humano,
pero no contrarios a la razón
[56]
,
es decir, que no son imposibles, contradictorios y absurdos.
Así lo afirmó el Concilio Vaticano I
[57]
.
Ocurre con ellos lo que con otras muchas cosas de la vida, que las usamos
continuamente y no sabemos lo que son: el magnetismo nos ofrece no pocos
misterios
[58]
.
«Las ecuaciones de Maxwell, con
ser tan portentosas, no nos dicen qué son en sí mismos el magnetismo y la
electricidad, sino cómo se comporta la materia, magnética y eléctricamente»
[59]
.
Nadie sabe lo que es la luz. Se la define como «agente físico que hace
visible los objetos» pero su naturaleza es desconocida. Su actuación se explica
por la doble teoría, corpuscular de Newton y ondulatoria de Huygens, y la
teoría del corpúsculo con onda asociada de Schrödinger
[60]
.
Pero la naturaleza de la luz es un tanto misteriosa.
Lo mismo ocurre con la gravedad: la atracción mutua de las masas
materiales. Desconocemos su naturaleza
[61]
.
El mismo Newton, que expresó esta
atracción en una sencilla fórmula matemática, confesó que él conocía las leyes
de la atracción
[62]
pero no sabía lo que era la esencia de tal atracción
[63]
.
Recientemente William Hamilton y Warren Johnson, de la Louisiana
State University, andan en busca de las ondas gravitatorias: son un ente
teórico, pero los científicos están convencidos de que existen. Ahora sólo
falta detectarlas. Nunca se han medido. Nadie las ha visto. Pero los físicos
dicen que deben existir. La búsqueda y detección de las ondas gravitatorias es
una de las tareas más interesantes de la física moderna
[64]
.
La Física sólo nos habla de los hechos. Nada nos dice de la esencia de las
cosas y de sus últimas causas.
Hay verdades que se conocen por demostración: los ángulos del triángulo
valen dos rectos. Pero otras cosas sólo se pueden conocer por el testimonio de
autoridad: el misterio de la Santísima Trinidad.
No todo se puede comprobar científicamente: con un microscopio no se puede
ver la pena que siento en mi corazón por la muerte de mi madre.
Una investigación puede averiguar dónde compré un cuchillo, en qué fecha,
cuánto me costó, etc,; pero no si lo compré con la intención de matar a
alguien, si no se lo he dicho a
nadie.
La vida está llena
de misterios. ¿Vamos a extrañarnos de que también
los haya en un Dios infinito, que sobrepasa tan totalmente nuestra capacidad
intelectual? Ni la inmensidad del mar cabe en nuestro ojo, ni la de Dios en
nuestro entendimiento. Si Dios cupiera en nuestro entendimiento, sería
limitado. Dejaría de ser Dios, pues Dios tiene que ser infinito. Nosotros no
podemos conocer a Dios del todo con ciencia adecuada y perfecta
[65]
.
Sería absurdo creer que sólo puede ser verdad lo que cabe en nuestro
pequeño entendimiento. Cuando creemos en los misterios, hacemos un acto de
humildad reconociendo que Dios sabe más que nosotros.
Niels Bohr, uno de los primeros científicos que descubrió la estructura del átomo,
discutiendo con Einstein, también
creyente, le dijo: «No es, ni puede ser, tarea nuestra ordenar a Dios cómo debe
Él regir el mundo»
[66]
.
Algunos se dejan llevar de un exceso de racionalismo, que rechaza todo lo
que supera la razón.
Los misterios, ni son exclusivos de la Religión, ni son obstáculo para
creer.
Y lo mismo que en las demás ciencias, cuando no entendemos una cosa, nos
fiamos de lo que nos dicen los que entienden de esa ciencia, así en cosas de
Religión debemos fiarnos de lo que Dios dice en la Revelación, obra de Dios,
aunque nuestro pequeño entendimiento no alcance a comprenderlo perfectamente.
Tampoco una hormiga entiende el ajedrez, y sin embargo el juego del ajedrez es
una realidad.
En la Física hay
cosas inexplicables, como las supercuerdas
[67]
,
y no por eso el físico reniega de la Física; y en la Medicina hay casos que no
tienen solución, y no por eso el médico reniega de la Medicina.
«Nadie sabe hoy cómo es posible compaginar
las dos teorías fundamentales de la física moderna: la Relatividad General y la
Mecánica Cuántica»
[68]
.
También en la Religión hay cosas que superan nuestro entendimiento, pero
debemos fiarnos de Dios que nos las comunica. Como aquel negrito del África
ecuatorial que no había visto nunca el hielo y por eso no creía al misionero
cuando éste le decía que con el frío, a veces, el agua se endurece de tal forma
que puede un hombre andar sobre ella sin hundirse.
El negrito no comprendía cómo esto puede ocurrir, pero si le constaba de la
honradez del misionero y de que éste sabía lo que decía, debía fiarse de él,
aunque su entendimiento no lo comprendiera.
Lo mismo nosotros debemos creer los misterios de la Religión que Dios nos
enseña por medio de la Iglesia, divinamente asistida por Él.
«Creo firmemente lo que no veo, porque creo a Aquel que lo ve todo» (Bossuet). Es decir, que aunque está
bien que busquemos las razones que hacen nuestra fe razonable, sin embargo, no
creemos porque a nosotros nos parezca razonable, sino porque nos fiamos de la
Ciencia y Veracidad de Dios, y aceptamos confiadamente todo cuanto Él nos diga.
Con todo, en el cielo entenderemos claramente todos los misterios que ahora
no entendemos. Quizás nuestro entendimiento no sepa resolver algunas cosas,
pero eso no significa que no tengan explicación.
«El movimiento se demuestra andando».
Los sabios griegos Parménides y Zenón decían que el veloz Aquiles nunca atraparía la tortuga,
pues en el tiempo que él tardaba en llegar a ella, ésta ya se había desplazado
algo. Y así sucesivamente. Pero la experiencia demostró su falacia. Y es
que hay cosas que son verdad, aunque no sepamos explicarlas.
Nos ocurre como a una persona que sólo conoce superficies planas e ignora
lo que es una esfera: no puede comprender que avanzando por el meridiano de una
esfera, sin retroceder, se llega al punto de partida.
Es ridículo negar una realidad porque supera nuestro nivel de conocimiento.
«Aristóteles describía las
estrellas como agujeros por los cuales se divisaba la luz resplandeciente del
empíreo»
[69]
.
Nosotros ponemos la televisión y no entendemos como la antena en el tejado
de mi casa me permite ver al locutor del telediario que está en Madrid.
Yo puedo conocer la
verdad de una cosa aunque no sepa el cómo se realiza. Todos usamos la tarjeta de crédito, y no entendemos su técnica.
Es utópico pretender entender todo lo que usamos.
El
gnonticismo, herejía del siglo II, ha renacido hoy en algunos grupos. Pretenden
que el hombre está capacitado para entender toda la realidad. No existen
misterios, ni acerca de Dios ni acerca de los hombres
[70]
.
24,4. El misterio de que hay un solo Dios y tres Personas distintas se
llama Misterio de la Santísima Trinidad. Aunque no podamos entenderlo
perfectamente, podemos, sin embargo, aclararlo con comparaciones.
El agua puede estar en tres estados (sólido, líquido y gaseoso) sin perder
su misma naturaleza: H2O, y es al mismo tiempo incolora, inodora e
insípida.
Tres cerillas unidas tienen una sola llama: cada cerilla tiene llama, pero
no son tres lamas, sino una sola.
En un triángulo
cada ángulo abarca todo el triángulo, sin embargo los tres ángulos son
distintos. Etc., etc., etc.
[1]
DENZINGER: Magisterio
de la Iglesia, nº 1782. Ed. Herder. Barcelona.
[2]
ISAÍAS, 44:6;
Deuteronomio, 6:4;SAN PABLO: Primera
carta a los Corintios, 8:6,
etc.
[3]
SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 8,4
[4]
En el número 11 te he puesto otra explicación de que sólo puede haber un Dios verdadero.
[5]
Evangelio de SAN MATEO:28, 19
[6]
DOMÈNEC MELÉ: Cristianos
en la sociedad,II,1,a. Ed Rialp. Madrid.1999.
[7]
JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA:Teología de la creación, 1ª, IV, 2, 1. Ed. Sal Terrae.
Santander
[8]
VITTORIO MESSORI: Algunas
razones para creer, IX. Ed Planeta+Testimonio.Barcelona.2000
[9]
JULIÁN MARÍAS: Persona,
II. Ed. Alianza. Madrid.1996.
[10]
ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.:Jesucristo y la vida cristiana, cap. preliminar. Ed. BAC. Madrid.
[11]
JUAN LUIS LORDA: 39
Cuestiones doctrinales, I, 6. Ed. Palabra. Madrid. 1990.
[12]
ELEONOR BECK: Yo
creo, XIV. Ed. KIRCHE IN NOT. Alemania. 2000.
[13]
JESÚS MARÍA GRANERO, S.I.: Credo, 1º, XI. Ed. Escelicer. Cádiz.
[14]
Evangelio de SAN JUAN, 16:7
[15]
Evangelio de SAN LUCAS, 1:35; de SAN MATEO,1,18-20
[16]
Evangelio de SAN LUCAS,1:41-43: 2:26
[17]
Evangelio de SAN LUCAS, 4:1
[18]
Evangelio de SAN JUAN, 14:26
[19]
Hechos de los
Apóstoles, 5:3s.
[20]
SAN PABLO, Primera Carta a los Corintios, 2:10
[21]
Salmo 139:7
[22]
ZACARÍAS, 4:6;
JOB, 32:8; 33:4
[23]
Jueces, 14:6;Evangelio
de SAN JUAN,14:17,26; 15:26; 16:8,13; Hechos,1:6; 8:29; 13:2, 4
[24]
Evangelio de SAN MATEO, 10:19s
[25]
Evangelio de SAN JUAN, 14:26
[26]
Evangelio de SAN JUAN, 16:13
[27]
SAN LUCAS: Hechos de los Apóstoles, 11:12
[28]
Hechos de los Apóstoles, 5:3s
[29]
Evangelio de SAN JUAN, 3:8
[30]
Evangelio de SAN JUAN, 14:16
[31]
SAN PABLO: Carta a los Romanos, 8:11
[32]
SAN PABLO: Carta a los Romanos, 15:16
[33]
SAN PABLO: Carta a los Romanos,8:26
[34]
Evangelio de SAN MARCOS, 1:9s.
[35]
SAN LUCAS: Hechos de los Apóstoles, 2: 1
[36]
SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 6:19
[37]
ANTONIO ROYO MARÍN,O.P.: Teología de la salvación, nn.87-93. Ed.B.A.C. Madrid.
[38]
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ LOBATO: Razones de la Fe, V, 6. Ed. EMESA. Madrid. 1980.
[39]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1864.
[40]
JUAN ESQUERDA BIFET: Creo
en el Espíritu Santo, VIII. Cuadernos BAC nº 79. Madrid.
[41]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº. 253.
[42]
JEAN DANIELOU: Dios
y nosotros, IV. Ed. Taurus. Madrid.
[43]
JOSÉ MORALES: 39
Cuestiones doctrinales, INTRODUCCIÓN. Ed. Palabra. Madrid.
1990.
[44]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº. 267.
[45]
Evangelio de SAN MATEO, 28:19
[46]
BENJAMÍN MARTÍN SÁNCHEZ: ¿Quiénes son los Testigos de Jehová?, X. Ed. Montecasino. Zamora,
1971. Breve pero estupendo folleto que refuta los errores de los Testigos de
Jehová.
[47] CHARLES JOURNET: El dogma, camino de la fe, VI,2. Ed. Casal i Vall. Andorra. [48] JUAN RIVAS, L.C.: Fe y Evangelio. En INTERNET: www.hombrenuevo.org
[49]
Dictionary
of the Bible. Voz GOD, OT. Ed. Abingdon. Nashville. Estados Unidos.
[50] TRYGGRE METTINGER: Buscando a Dios, II,1. Ed. El Almendro. Córdoba. 1994. [51] H. ZIMMER: Mythes et Symboles dans l´Indie, pg. 125. P.U.F. Payot. París, 1951. [52] P. FALLON: Religious Hinduism, VII, E. St. Paul Publications, Allahabad (India) 1968. [53] FRANZ KASTBERGER: Léxico de Filosofía Hindú, pg. 291s. Buenos Aires, 1954.
[54]
Segunda Carta de SAN JUAN, Vers. 10.
[55]
JEAN LECERF: Y tú,
¿por qué eres cristiano?, III,2. Ed. Mensajero. Bilbao. 1996.
[56]
LUIS CREUS VIDAL: Introducción
a la Apologética, 2ª, 16. Ed. La Hormiga de Oro. Barna.
[57]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº. 480
[58]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº. 481
[59]
PEDRO LAÍN ENTRALGO: Alma,
Cuerpo, Persona, 2ª, IV, 5, 1. Ed. Galaxia. Barcelona.
[60]
JOSÉ M. MÉNDEZ: Finito e infinito, II, 7. Ed. Estudios de Axiología. Madrid, 1981.
[61]
JOSÉ LUIS COMELLAS: Astronomía, XXIV, C. Ed. Rialp. Madrid, 1987.
[62]
JESÚS SIMÓN, S.I.: A Dios por la Ciencia, II, 11. Ed. Codesal. Sevilla.
[63]
IAN G. BARBOUR: Problemas de Religión y Ciencia, 1º, III, 1. Ed. Sal Terrae. Santander.
[64]
MANUEL MONTES:Noticias
de Ciencia y Tecnología en INTERNET del 7-V-99: mmontes@ctv.es
[65]
JOSÉ SÁNCHEZ COVALEDA, S.I.: Breviario Teológico de la Salvación, 1º, III, 1. Salamanca.
[66]
WERNER
HEISENBERG: Diálogos sobre Física
Atómica, VI. Ed. BAC. Madrid.
[67]
PATRICIO DÍAZ PAZOS: Las
supercuerdas. INTERNET: www. civila.com/chile/astrocosmo
[68]
MANUEL CARREIRA, S.I., Profesor de Física y Astronomía en
la Universidad de Cleveland (EE.UU): Ciencia
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