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Jesucristo 32.- Jesucristo vivió más de treinta y tres años
[1]
.
32,1.
La Historia de Jesús no empezó con
su nacimiento. Muchos siglos antes de que naciera hablaron de Él los profetas.
«Jesús no nació, como suele decirse, en
el año primero de la Era Cristiana. El sabio benedictino Dionisio el Exiguo, que en el año 533 empezó por vez primera a
contar los años a partir del nacimiento del Señor, sustituyendo la antigua
numeración que partía de la fundación de Roma, se equivocó en 6 años»
[2]
.
Él hizo coincidir el 1º de enero el año uno, con el 1º de enero del año 754 de
la fundación de Roma, en vez de escoger el 748 que hoy se considera como
exacto.
Del día
del año del nacimiento de Jesús no
nos dicen nada los Evangelios, pero desde el siglo I se celebra el 25 de
diciembre
[3]
.
La historicidad de esta fecha está confirmada por un documentado estudio de Tommaso Federici, Profesor de Teología
Bíblica
[4]
.
Sin embargo, lo que celebramos el 25 de diciembre es el acontecimiento del
nacimiento del Señor, aunque para la fecha se eligiera una fiesta ya
establecida.
Jesús nació en Belén, pues el censo
de Quirino mandó que todos se
empadronaran en su lugar de origen, y tanto María como José eran
oriundos de Belén, la ciudad de David.
Con el
nombre de «Censo de Quirino» se incluía en aquel tiempo una porción de censos
anteriores que culminaron en el de Quirino,
como nos explicó el Profesor Joaquín
González Echegaray, del Instituto Español Bíblico y Arqueológico de
Jerusalén, en un cursillo sobre el Evangelio de San Lucas en el Seminario de Monte Corbán de Santander, en Julio de
1995.
«Jesús vivió
toda su vida en Palestina, una provincia del imperio romano desde que Pompeyo la conquistó en el 63 (antes de Jesucristo) para Roma. Era pequeña
por su extensión: 26.000 kilómetros cuadrados. Un poco mayor que la provincia
de Badajoz. Su orografía estaba dividida en tres regiones naturales que se
extendían de norte a sur. (...). Su población era de unos 500.000 habitantes.
La capital, Jerusalén, tendría unos 30 ó 35.000 vecinos. (...). El clima de
Palestina tenía dos estaciones: el invierno suave y moderadamente lluvioso, y
el verano seco y cálido. La temperatura en la depresión del Jordán sobrepasa, a
veces, los cincuenta grados centígrados en el estío
[5]
.
Probablemente Jesús al morir tenía 39 años
[6]
.
Jesucristo sufrió
una pasión dolorosísima. Dice Santo
Tomás que es el hombre que más ha sufrido de toda la humanidad. Y para
demostrarlo recorre los distintos sufrimientos que padeció
[7]
.
El día que
murió ocurrieron cosas extrañas. Por eso cuenta el evangelista San Marcos que el centurión exclamó: “realmente éste era el hijo de Dios”
[8]
. «Las
tinieblas que cubrieron la Tierra», según el Evangelio
[9]
, el día que murió Jesucristo,
se explican, sin excluir la posibilidad de que fuera un milagro, porque el Sol
pudo oscurecerse por una espesa nube de polvo y arena levantada por el fuerte
viento siroco, como ocurre a veces en ese lugar
[10]
. Es posible que fuera un fenómeno natural previsto por Dios por su
simbolismo.
El día
de la muerte de Jesús se piensa que
quizás fuera el 14 de Nisán
[11]
,
del año 785 de la fundación de Roma que corresponde al viernes 3 de abril del
año 33
[12]
,
que fue Primer Viernes de mes. Otros opinan que fue el 7 de abril del año 30
[13]
.
Sin embargo, otros sostienen como la fecha más probable de la muerte de Cristo la Pascua del año 32.
«Por
estas oscuridades vemos que los evangelistas no pretendían publicar ningún
“Diario de la vida de Jesús”. La determinación exacta de las fechas y lugares
no les interesa especialmente. Con frecuencia dicen en términos generales “en aquel
tiempo”; y muchas veces sigue una descripción muy indeterminada del lugar: “subió a un monte”. Los Evangelios
quieren transmitir las predicaciones de la fe de los Apóstoles, y dibujar una
imagen suficiente de Cristo, a fin
de que cada uno pueda convencerse de la verdad de la fe. Ninguno de ellos
pretende contar todo; al contrario, cada uno se toma la libertad de reunir lo
que le parece a él más importante, y ordenarlo según sus determinados puntos de
vista»
[14]
.
Para conocer
bien Tierra Santa en sus aspectos arqueológico, histórico, católico y teológico
puede ser interesante mi vídeo: Por la
Tierra de Jesús: vídeo documental de Tierra Santa
[15]
. Para hacer este vídeo me fui allí con dos técnicos de TV para que tomaran las imágenes.
El texto es de los padres jesuitas Bartina y Manzano, Catedrático de
Ciencias Bíblicas y especialista en Tierra Santa, respectivamente. Yo sólo he
puesto la voz.
32,2. Jesucristo nació en tiempos del
emperador César Augusto, y murió en tiempos del emperador Tiberio.
De Jesucristo nos hablan los historiadores
paganos de la época.
Plinio
el Joven, (61-113) que fue gobernador romano de Bitinia (Asia Menor) el año
112, en carta al emperador Trajano, hablando de los cristianos que se negaban a ofrecer sacrificios al emperador,
dice que «se reunían al amanecer para cantar himnos a Cristo, su Dios»
[16]
.
Flavio Josefo, (37-100) que participó
en la guerra de los judíos entre los años 66 y 70, escribe en el año 93
del siglo I: «Por aquel tiempo apareció Jesús,
hombre excepcional, si le podemos llamar hombre, pues realizó prodigios
sorprendentes... Tanto entre los judíos como entre los griegos tenía muchos
discípulos que le seguían. Por denuncia de los jefes del pueblo, Pilato le hizo condenar al suplicio de la
cruz. Pero ello no impidió que sus discípulos continuarán amándolo como antes.
A los tres días de su muerte apareció vivo»
[17]
.
Este
texto, que algunos han querido atribuirlo a la interpolación de un amanuense
cristiano, es considerado como auténtico por John P. Meier, «uno de los más relevantes investigadores bíblicos
de nuestra generación», Profesor de Nuevo Testamento en Washington
[18]
.
Cayo Suetonio (70-140) historiador de
los césares desde Augusto hasta Domiciano, en su «Vida de los doce Césares» compuesta entre los años 110 y 120
alude dos veces a los cristianos. Una en la vida de Nerón (nº.16) y otra en la de Claudio (nº.25).
También
habla de los cristianos Cornelio Tácito,
(55-118) gran historiador, discípulo de Plinio
el Viejo. Al relatar el año 100 el incendio de Roma por orden de Nerón el año 64, dice: «... se imputó a
los cristianos que toman su nombre de Cristo,
el cual durante el imperio de Tiberio,
había sido condenado a muerte por el Procurador Poncio Pilato»
[19]
.
Incluso el Talmud judío, aunque en actitud
claramente ofensiva contra Jesús, dice: «En la víspera de la Pascua fue colgado Jesús de Nazareth»
[20]
. F.F.Bruce, Profesor de la
Universidad de Manchester, afirma: «La historia de Cristo es casi tan axiomática para un historiador, como lo es la
historia de Julio César. No son los
historiadores los que propagan las teorías del mito de Cristo
[21]
.
32,3.
Pero sobre todo nos hablan de Jesucristo los Santos Evangelios. Los evangelistas son: San Mateo, San Marcos, San
Lucas y San Juan.
Jesús enseñó de viva voz. No escribió
ningún libro.
En
aquel tiempo la instrucción se confiaba a la memoria. La memoria era su libro.
La memoria se desarrolla inversamente proporcional a la escritura. Muchos se
sabían la Biblia de memoria y la trasmitían de viva voz de generación en
generación
[22]
.
Pero
muy pronto se puso por escrito la predicación de Jesús.
Probablemente
el primer Evangelio que se escribió fue el de San Marcos, transmitiendo la predicación de San Pedro.
San
Mateo y San Lucas quizás lo
utilizaron para escribir el suyo, además de otras fuentes.
El
último Evangelio que se escribió fue el de San
Juan.
Evangelio
significa «buena noticia»
[23]
.
La
«buena noticia» es la venida de Jesús,
Salvador de los hombres.
La
palabra «evangelio» no significa primeramente un texto, un libro. Sino que, por
su etimología y su uso bíblico, designa originariamente un «feliz mensaje», un
«anuncio que hace feliz»
[24]
.
El
Evangelio fue, pues, primeramente la palabra de Jesús.
Nadie
había hablado como Él
[25]
.
El
Evangelio, antes de ser escrito fue predicado; antes de ser leído fue oído;
antes de ser libro fue palabra. Pero al ampliarse el círculo del cristianismo
se ve la necesidad de fijar por escrito las palabras y los hechos de Jesús.
«La
palabra “Evangelio” para designar una relación de escritos de la vida de Cristo se encuentra ya a mediados del
siglo II»
[26]
.
Los
Evangelios son libros escritos entre los años 40 y 100 por «testigos oculares»
[27]
que cuentan lo que vieron y oyeron
[28]
;
o por quienes estuvieron en contacto con testigos presenciales.
Dice San Juan: «Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos... os lo
anunciamos»
[29]
.
San Mateo y San Juan fueron apóstoles de Jesús.
San Marcos no fue apóstol, pero conoció a Jesús, y acompañó a San Pedro en su apostolado.
San Lucas entrevistó a quienes conocieron
a Jesús.
Dice al
principio de su Evangelio: «Puesto que
muchos se han dedicado a componer un relato de los acontecimientos, tales como
nos los han transmitido quienes desde el principio fueron los testigos oculares
y los servidores de la palabra, me ha parecido también a mí, que he investigado
cuidadosamente todo desde los orígenes, hacer una narración ordenada»
[30]
.
Y en el
prólogo de Los Hechos de los Apóstoles dice: «En mi primer libro ya os comuniqué
fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó
realmente para la salvación de ellos, hasta el día en que fue levantado al
cielo»
[31]
Jesucristo, después de morir,
resucitó al tercer día
[32]
y después ascendió al cielo
[33]
.
32,4.
Las teorías del profesor protestante Rudolph
Bultmann, que durante algún tiempo han orientado las interpretaciones de
los textos bíblicos del Nuevo Testamento, están hoy desprestigiadas gracias a
las investigaciones de los especialistas hebreos. Sobre todo por los trabajos
del Profesor de la Universidad de Jerusalén David Flusser
[34]
,
el más importante especialista judío del Nuevo Testamento
[35]
,
y Geza Vermes
[36]
,
Profesor de Historia del cristianismo antiguo en la Universidad judía de
Jerusalén, que han llegado a la conclusión que detrás de estas afirmaciones de Bultmann sobre los textos bíblicos
había mucha ideología filosófica alemana.
Geza Vermes, «investigador de
reconocido prestigio internacional»
[37]
,
llega a decir: «El mito de Jesús sólo ha existido en algunas mentes alemanas».
Los
estudios históricos del judaísmo del siglo I, permiten rescatar nuevos aspectos
del Jesús histórico. Sin embargo la
oposición a las teorías de Bultmann comenzó entre sus mismos discípulos, como son Ernst Käsemann
[38]
y Günther Bornkann
[39]
. Käsemann contradijo a Bultmann en la conferencia que
pronunció el 20 de octubre de 1953 en Mardeburgo
[40]
.
Los
seguidores de Bultmann dicen que los
Evangelios no fueron escritos por los evangelistas, sino que fueron una
elaboración idealizada de los primeros cristianos. Pero si hubiera sido así, se
habrían evitado las discrepancias en algunos puntos, y no habrían incluido las
negaciones de Pedro, ni el funesto
personaje de Judas.
Como
dice el erudito escritor israelí Shalom
ben Chorin «un personaje de estas características habría sido tan molesto
para la primitiva comunidad cristiana que nunca se le habría ocurrido
inventarlo».
Lo
mismo dice el italiano Pietro Martinetti:
«La primitiva comunidad cristiana que veneraba a los Apóstoles como santos, no
habría inventado que del propio Colegio Apostólico hubiera salido un traidor».
Y Charles Guignebert, Profesor de la
Universidad La Sorbona de París dice: «Debemos destacar que la tradición no
hubiera podido inventar un delito tan horrible por parte de un Apóstol (...) No
apetece inventar una leyenda que choca de raíz con los intereses de sus propios
creadores»
[41]
.
32,5. El Concilio Vaticano II afirma la
historicidad de los Evangelios
[42]
:
«La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree, que los cuatro
Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, transmiten fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, viviendo entre los
hombres, hizo y enseñó realmente».
La
historicidad de los Evangelios, además de ser clara para los críticos, es para
los católicos una verdad de fe divina y católica
[43]
.
La
genuinidad y autenticidad de los Evangelios, es decir, que fueron escritos por
los mismos autores a quienes se les atribuye, se remonta al siglo II
[44]
.
«La
Iglesia, al salir de las catacumbas, lleva en sus manos los cuatro Evangelios
canónicos, reconocidos por todos como obras de los apóstoles y de los
discípulos de los apóstoles. Lo afirma Eusebio
de Cesarea, el padre de la Historia Eclesiástica, y con él todos sus
contemporáneos. Eusebio sobresale
por su erudición y espíritu crítico. (...) Pudo utilizar la famosa biblioteca
de Cesarea, (...) donde se reunieron los mejores códices de la primitiva
literatura cristiana. (...). Eusebio recoge
en su Historia Eclesiástica las principales noticias y tradiciones sobre el
origen y autores de los cuatro Evangelios canónicos»
[45]
.
»San Ireneo, nacido en Asia Menor, que
llegó a ser Obispo de Lyon y había sido discípulo de San Policarpo
[46]
obispo de Esmirna, y éste del evangelista San Juan, es decir, que es una de las
figuras más representativas del siglo II, dice: «Mateo publicó un Evangelio escrito para los hebreos y en su lengua
(...). Marcos, discípulo de San Pedro, nos transmitió también por
escrito las cosas predicadas por Pedro; Lucas, discípulo
de Pablo, puso en forma de libro el
Evangelio predicado por su maestro. Más tarde, Juan, discípulo del Señor (...) también publicó un Evangelio
durante su estancia en Éfeso»
[47]
.
Tenemos
otros dos documentos del siglo II: Papías, Obispo de Hierápolis, ciudad de Asia Menor y discípulo del apóstol San Juan
[48]
, dice que Mateo escribió su Evangelio
en hebreo
[49]
,
y que Marcos fue intérprete de la
evangelización de Pedro. Escribió
con diligencia cuanto recordaba. Pero no con el orden con que fueron dichos y
hechos por el Señor
[50]
.
El otro
documento es el Canon de Muratori, que
expone el pensamiento oficial de la Iglesia
[51]
del
siglo II
[52]
,
en el que se habla de San Lucas como
autor del tercer Evangelio, y de San
Juan como del cuarto
[53]
.
El Canon de Muratori recoge en el siglo II
los libros inspirados, según la Tradición oficial de la Iglesia. Fue hallado en la Biblioteca Ambrosiana de Milán por el historiador y arqueólogo italiano Ludovico Antonio
Muratori, y publicado por él en 1740.
Contiene el catálogo más antiguo, hasta hoy conocido, de los libros inspirados
[54]
. Se trata de un códice escrito en letras unciales.
Posteriormente
«el canon del Nuevo Testamento fue establecido por el Concilio de Roma en el
año 382 durante el papado de Dámaso I»
[55]
.
En el
siglo II vivió Clemente de Alejandría. Nació
en Atenas de padres gentiles. «Conoció la religión y filosofía de su tiempo en
Grecia, Palestina y Egipto. (...) Convertido al cristianismo alzó cátedra de
Filosofía Cristiana en Alejandría, emporio del saber helénico. (...) Desde el
año 180 hasta su muerte enseñó allí como maestro. (...) Su propósito constante
fue dar base científica a la doctrina cristiana. (...) En su Comentario a la
Sagrada Escritura nos cuenta el origen de los cuatro Evangelios y el orden con
que se escribieron. Los primeros que se escribieron fueron los tres sinópticos.
Después el de San Juan. (...) A los
críticos acatólicos que atribuyen la composición del cuarto Evangelio a un
segundo Juan, no apóstol, les dice
expresamente Clemente que el autor
del cuarto Evangelio fue Juan el
Apóstol»
[56]
.
«Tertuliano fue contemporáneo de Clemente. (...). Nace en Cartago hacia
el año 160 y se convierte al cristianismo hacia el 195. (...) Estudió la
carrera de Derecho y se hizo abogado. (...) Sus testimonios en favor de la
genuinidad de los Evangelios son célebres y decisivos por su amor a la
tradición. La autoridad de los Evangelios dice que (...) estriba precisamente
en la tradición de todas las Iglesias fundadas por los Apóstoles, en el
consentimiento universal de la Iglesia.
»Las
Iglesias todas testimonian en favor del Evangelio de Juan y de Mateo. El de Marcos se llama de Pedro. El de Lucas se
atribuye a Pablo.
»La
razón, pues, única, por la cual Tertuliano admite los Evangelios como obras auténticas y apostólicas es la tradición, el
haberlo así oído y recibido como doctrina que arrancaba de la época apostólica»
[57]
.
»A
fines del siglo II nace Orígenes de
padres cristianos. Su padre Leónidas murió
mártir el año 202. Orígenes fue
sucesor de Clemente de Alejandría en
la cátedra de Alejandría. En su comentario al Evangelio de San Mateo «trata expresamente del origen de los cuatro Evangelios,
afirmando expresamente que se deben a dos apóstoles, Mateo y Juan, y a dos
discípulos de los apóstoles, Marcos y Lucas»
[58]
.
En el
siglo IV, San Jerónimo, autor de la
BIBLIA VULGATA, en la que «unificó las traducciones latinas que corrían entre
los cristianos (...) conforme a los mejores y más antiguos códices griegos,
(...) recoge algunos datos de los cuatro evangelistas»
[59]
:
«Mateo, el publicano, por sobrenombre Leví, escribió el Evangelio en Judea y
en hebreo, atendiendo, principalmente, a los judíos que habían creído en Jesús.» Marcos, intérprete del apóstol Pedro, (...) escribió lo que había oído predicar a su maestro.» Lucas, el médico, natural de Antioquía
de Siria, discípulo del apóstol Pablo, (...)
escribió más lo que oyó que lo que vio. Juan fue apóstol y evangelista. (...) El único que mereció oír desde la cruz: He aquí a tu madre».»San Juan sobre historiador, es teólogo.
Busca siempre en su Evangelio probar la divinidad del Mesías. Por eso sus
narraciones son premisas en la argumentación teologal»
[60]
.
«Los
cuatro fueron profetizados mucho antes, como prueba el libro de Ezequiel.
»El rostro de hombre representa a Mateo que empieza su libro con la
generación humana de Cristo.
El león
representa a Marcos que da comienzo
por la voz como de león que clama en el desierto.
El toro
representa a Lucas que empieza su
libro con el sacrificio del sacerdote Zacarías. El toro era el animal por excelencia para los
sacrificios.
[61]
El
águila es figura de Juan que se
remonta hasta el Verbo de Dios»
[62]
.
El P. Vaccari, S.I., especialista de la
Biblia, de talla internacional, afirma que hasta la campaña de los protestantes
racionalistas del siglo pasado, nadie había dudado de que los Evangelios fueran
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan
[63]
.
El Dr. John A.T. Robinson, Catedrático en
Cambridge, ha publicado en 1977 un libro titulado Redating the New Testament, donde afirma
[64]
que todos los libros del
Nuevo Testamento exceptuando a San Juan,
se escribieron antes del año 70, y que los nombres de los autores Mateo y Juan corresponden a los Apóstoles de Jesús. Marcos y Lucas estuvieron en contacto directo e inmediato con los testigos
[65]
,
y manejaron documentos de contemporáneos
[66]
.
Dice San Lucas que él escribe su
Evangelio «después de haber
investigado todo diligentemente desde los orígenes»
[67]
.
[1]
JUAN LEAL, S.I.: Sinopsis de los
cuatro Evangelios, 1ª, VII, 1. Ed. BAC. Madrid.
[2]
VITTORIO MESSORI: Hipótesis sobre
Jesús, IV, 11. Ed. Mensajero. Bilbao, 1978.
[3]
JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO:Vida y
misterio de Jesús de Nazaret,VI,7.Ed.Sígueme. Salam
[4]
Revista 30 DÍAS: Año XIX - nº 11 del 2000.
[5]
JUAN MARÍA LUMBRERAS, S.I.: Jesucristo,
1ª, I, 1. Ed. Atenas. Madrid. 1992.
[6]
JEAN-CHARLES THOMAS: El Credo,
V,1. Ed. Mensajero. Bilbao.1995.
[7]
SANTO TOMÁS Suma Teológica. III; q. 4 6, a. 6
[8]
Evangelio de San Marcos, 15:39
[9]
MARIA GRAZIA SILIATO: El Hombre de la
Sábana, XIV. Ed. BAC. Madrid, 1987.
[10]
MANUEL GARCÍA BLÁZQUEZ: La búsqueda
científica de Dios, VII. Ed. Azahara. Granada.
[11]
Revista 30 DÍAS,77 (1994) 61.
[12]
MANUEL CARREIRA, S.I.: Revista BIBLIA Y FE, 72(IX-XII,98)93.
[13]
JOHN P. MEIER: Un judío marginal,
XI,3. Ed. Verbo Divino. Estella. (Navarra).1998.
[14]
BRUGGEBOES: Jesucristo, introducción
práctica al Evangelio, V. Ed. Verbo Divino. Estella.
[15]
Pedidos al autor. Apartado 2564. 11080-Cádiz. Tel.: (956) 222.838. FAX:
(956) 205.810.
[16]
C. PLINIO. Epist, X, 97.
[17]
FLAVIO JOSEFO:Antiquitates Judaeorum,
18, III, 3.
[18]
JOHN P. MEIER: Un judío marginal,
III. Ed. Verbo Divino. Estella (Navarra). 1998.
[19]
TÁCITO:Anales, XV, 44.
[20]
JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Compendio de
Teología fundamental, 2ª, I, 1, b. Ed.EDICEP. 1998.
[21]
VV.AA.: Wanted,
III, I. Ed. Libros Libres. Madrid. 2003.
[22]
J. HUBY, S.I.: El Evangelio y los
Evangelios, I, 4. Ed. PAX. San Sebastián.
[23]
JUAN LEAL,S.I.: Valor histórico de
los Evangelios, I,1. Ed. Facultad Teológica,S.I. Granada.
[24]
SAN PABLO: Carta a los Romanos, 10:15
[25]
Evangelio de SAN JUAN, 7:46
[26]
J. HUBY, S.I.: El Evangelio y los
Evangelios, I, 5. Ed. PAX. San Sebastián.
[27]
Evangelio de SAN LUCAS, 1:2
[28]
Concilio Vaticano II: Dei Verbum:
Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación, nº 19.
[29]
Primera Carta de SAN JUAN, 1:1-3
[30]
Evangelio de SAN LUCAS, 1:1ss.
[31]
Hechos de los Apóstoles, 1:1s
[32]
Evangelio de SAN MATEO, 28:6
[33]
Evangelio de SAN MARCOS, 16:19
[34]
DAVID FLUSSER: Jesús en sus palabras
y en su tiempo. Ed. Cristiandad. Madrid, 1975.
[35]
VITTORIO MESSORI: Padeció bajo Poncio
Pilato, VI. Ed. Rialp. Madrid. 1994.
[36]
GEZA VERMES: Jesús el judío. Ed.
Muchnik. Barcelona, 1980.
[37] VITTORIO MESSORI: Padeció bajo Poncio Pilato, XVI. Ed. Rialp. Madrid. 1994. [38] ERNST KÄSEMANN: Essays on the New Testament. London, 1954.
[39]
G. BORNKANMM: Gesú di
Nazareth. Ed. Claudiana. Torino,
1977.
[40]
VV.AA.: Wanted,
III, 9, 2. Ed. Libros Libres. Madrid.2003.
[41]
VITTORIO MESSORI: Padeció bajo Poncio
Pilato, V. Ed. Rialp. Madrid. 1994.
[42]
Concilio Vaticano II: Dei Verbum:
Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación, nº 19.
[43]
F. VIZMANOS, S.I.: Teología
Fundamental, pg. 297. Ed. B.A.C. Madrid. 1963.
[44]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 2. Ed. Escelicer. Cádiz.
[45]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 4. Ed. Escelicer. Cádiz.
[46]
CÁNDIDO POZO, S.I.: Resucitó de entre
los muertos,pg.5. Cuadernos BAC,nº93. Madrid.1985
[47]
SAN IRENEO: Adversus Haereses, III,
11, 8.
[48]
P. VACCARI, S.I.: Revista BIBLICA, 20 (1939) 413s.
[49]
PIERRE GRELOT: Introducción a los
libros sagrados, 3ª, XV, I, 3, c. Ed. Stella. Buenos Aires.
[50]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, IV,1. Ed. Escelicer. Cádiz.
[51]
ALFREDO WIKENHAUSER: Introducción al
Nuevo Testamento,1ª, VI, 2. Ed. Herder. Barna.
[52]
J. HUBY, S.I.: El Evangelio y los
Evangelios, III, 1. Ed. PAX. San Sebastián.
[53] BEUMEN: El camino de la Fe, III,1. Ed. FAX. Madrid.
[54]
VV.AA.: Wanted, III, 3, 1, f. Ed. Libros Libres. Madrid. 2003.
[55]
JAMES AKIN: Escritura y
Tradición. En INTERNET: Apologética Católica.
[56]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 7. Ed. Escelicer. Cádiz.
[57]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 8. Ed. Escelicer. Cádiz.
[58]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 6. Ed. Escelicer. Cádiz.
[59]
JUAN LEAL, S. I.: Valor histórico de
los Evangelios, II, 5. Ed. Escelicer. Cádiz.
[60]
FROILÁN HERRERA, O.C.D.: Los milagros
del Redentor, XXVII. Ed. Aldecoa. Burgos.
[61]
PROFETA
EZEQUIEL, 1:4-12.
[62]
SAN JERÓNIMO: Prologus in Mt. MIGNE: Patrología Latina, XXVI, 18s.
[63]
VACCARI, S.I.: La Sacra Biblia.
Introducción a los Evangelios. Ed. Salan.
[64]
JOSÉ LUIS CARREÑO, S.D.B: El
último reportero, VIII, 6. Pamplona, 1977.
[65]
JUAN LEAL, S.I.: Nuestra confianza en
los Evangelios, nº 13. Ed. EAPSA. Madrid.
[66] MANUEL GONZÁLEZ GIL, S.I.: Cristo, el Misterio de Dios, 1ª,1º, III, 5. Ed. BAC. Madrid, 1976. [67] Evangelio de SAN LUCAS, 1:3 |