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67,10. Una obra de caridad muy actual es la donación de órganos para trasplantes. «La donación de órganos,
después de la muerte, es un acto noble y meritorio, que debe ser alentado»
[1]
.
Donar el cadáver para que otra persona pueda recibir un órgano aprovechable
es una obra de caridad que deberíamos hacer todos.
Gino Concetti, en el Osservatore Romano, comúnmente
conocido como «el periódico del Papa», 27 de Octubre de 1997, afirma: «la
donación de órganos es sin duda un gesto de caridad heroica –explica el teólogo–.
Quien lo realiza se conforma más íntimamente a Cristo, que dio su vida en
rescate por todos»
[2]
.
Sería bueno llevar junto al Documento Nacional de Identidad, un papel firmado donde se haga donación de todo órgano aprovechable después de nuestra muerte. Actualmente se puede solicitar la tarjeta de donante en las Residencias y
Ambulatorios de la Seguridad Social. Esto facilita la gestión, pues el donante
figura en los archivos de la Seguridad Social.
«Cuando se trata del trasplante del
corazón, se requiere con absoluta necesidad que la persona cuyo corazón va
a ser trasplantado esté realmente muerta. (...) De lo contrario, los operadores
cometen un homicidio»
[3]
.
Por eso es obligatorio legalmente, antes de extraer el órgano al donante,
asegurarse de que está cerebralmente muerto, para lo cual se le hacen tres
encefalogramas, espaciados por seis horas cada uno; y los tres deben estar
planos.
Si la donación es
en vida, deben darse algunas condiciones
[4]
:
a) que el donante lo otorgue libre y responsablemente, después de haber
sido suficientemente informado.
b) que las garantías de éxito sean proporcionales a los inconvenientes para
el donante.
c) que el órgano
sea doble o regenerable: como la sangre.
«Exceptuados los casos de prescripciones médicas, de orden estrictamente
terapéutico, las amputaciones,
mutilaciones o esterilizaciones directamente voluntarias de personas
inocentes son contrarias a la ley moral»
[5]
.
67,11. La Patria debe ser para
ti la cosa más grande después de Dios y de la Religión.
Patria no es sólo el territorio en el que se ha nacido. Abarca también un
entramado de ideas, historia, tradiciones, costumbres, religión, etc., que
identifican la personalidad de un pueblo.
«Para un soldado cristiano el morir por la Patria es un acto sublime de
caridad. Si mueres por la Patria en gracia de Dios, tendrás gran mérito y poco
purgatorio»(P. Vilariño, S.I.).
La Patria debe ser amada y defendida por los ciudadanos, incluso con la
pérdida de la vida
[6]
.
«Los que se dedican al servicio de la Patria en la vida militar, son
servidores de la seguridad y de la libertad de los pueblos»
[7]
.
«Los poderes públicos tienen el derecho y el deber de imponer a los
ciudadanos las obligaciones necesarias para la defensa nacional»
[8]
.
«Los poderes públicos atenderán equitativamente el caso de quienes, por
motivos de conciencia, rehusan el empleo de las armas. Éstos siguen obligados a
servir de otra forma a la comunidad humana»
[9]
.
El amor a la Patria es uno de los amores más puros y más dignos que puedes
encerrar en tu pecho. «Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el
amor a la Patria, pero sin estrechez de espíritu, de suerte que miren siempre
también por el bien de toda la familia humana»
[10]
.
«El amor a la Patria es legítimo, como es legítimo el amor al hogar y a la
propia madre. Es, mejor, una exigencia ineludible de todo corazón bien nacido.
El que desprecia a su madre o desprecia a su hogar es un descastado. El que
desprecia a su Patria o la injuria es también un mal nacido. El cristianismo
prescribe y fomenta el amor a la Patria y lo sobrenaturaliza. El amor ordenado
a la Patria es un deber moral para todo cristiano»
[11]
.
Todos debemos esforzarnos por el engrandecimiento de la Patria con nuestro
servicio, con nuestra colaboración, con nuestro trabajo y hasta con el
sacrificio de la vida, si esto es necesario para defenderla, cuando está en
peligro
[12]
.
Nuestros deberes para con la Patria son: amarla, defenderla, cumplir sus
leyes y contribuir al bien común
[13]
.
Debemos estar orgullosos de nuestra Patria. De sus cualidades y de sus
virtudes. Pero también debemos darnos cuenta de los defectos de nuestra raza, y
trabajar para corregirlos; contribuyendo así a su engrandecimiento.
No debemos ser fanáticos nacionalistas creyendo que lo nuestro es siempre
lo mejor. Pero tampoco ingenuos admiradores del extranjero, creyéndolo siempre
y en todo superior
[14]
.
Para un español católico uno de los mayores valores de nuestra patria es su
vinculación con el catolicismo.
Empezó con la conversión del rey Recaredo, en Toledo en el siglo VI.
Durante los siete siglos de la reconquista, lo que aglutinó a los españoles
fue la lucha contra el Islam.
Lo que motivó a Isabel la Católica a colaborar en la empresa del Nuevo Mundo fue la cristianización de aquellos
infieles, como ella dejó escrito en su testamento.
España hizo un enorme esfuerzo para civilizar Hispanoamérica, mandando allí
hombres excepcionales que hubieran hecho aquí una gran labor.
Según Pedro Borges, Profesor de
la Universidad Complutense de Madrid, «el nivel de alfabetización al que
llegaron muchos guaraníes y aztecas fue superior al de los españoles de
Castilla».
Y Julián Marías, miembro de la
Real Academia Española, y uno de los pensadores más lúcidos de la actualidad,
afirma que las universidades fundadas por España en América fueron muy
anteriores a las fundadas en América del Norte.
También se levantaron maravillosas catedrales en Santo Domingo, Méjico,
Puebla, Oaxaca, La Habana, Quito, Lima, Arequipa, Cuzco, Santiago, Buenos Aires
y muchísimas más.
Pero, sobre todo, el gran exponente representativo de la conciencia
cristiana de los españoles fue el mestizaje, típico de Hispanoamérica, nacido
del convencimiento de que todos los hombres somos hermanos al ser hijos de Dios
[15]
.
Gracias a España la mitad de los católicos del mundo está en
Hispanoamérica.
Lo que movió, principalmente, a Felipe
II a intervenir en Europa fue la defensa del catolicismo.
Muchas ciudades y universidades españolas hacían el voto de defender hasta
la muerte la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen siglos antes de que Pío IX declararse el dogma en 1854.
Últimamente se habla mucho de las dos Españas: la católica y la
anticlerical. Pero la gran mayoría de los españoles tienen un fondo católico.
Hoy se declara católico el 90% de los españoles
[16]
.
Conocida es la actitud de los Testigos
de Jehová hacia la Patria y la bandera. Rehúsan hacer el servicio militar
porque dicen que no creen en más Patria que la de Dios; niegan saludar a la
bandera, porque, según ellos, este saludo constituiría una forma de adoración
religiosa...¡Valiente barbaridad!
El saludo a la bandera es un acto de contenido patriótico, que no tiene
nada de religioso
[17]
. Para otros, la bandera no significa nada.
La bandera no es un trapo desplegado al viento: es el símbolo de nuestra
historia, de nuestras tradiciones, de nuestras virtudes y de nuestros ideales.
67,12. Las leyes civiles, moralmente justas, ordenadas al bien común, obligan en conciencia. Pero no
obliga la ley injusta que va contra la razón, contra la conciencia o contra
Dios
[18]
.
«Cuando las autoridades públicas, excediéndose a sus competencias, oprimen
a los ciudadanos, es lícito, a éstos, defender sus derechos y los de sus
conciudadanos contra el abuso de esa autoridad, guardando los límites que
señala la ley natural y la evangélica»
[19]
: «Hay que obedecer a Dios antes que a los
hombres»
[20]
.
Algunos gobiernos de hoy, con sus leyes, más que defender la moralidad
pública y estimular el comportamiento moral, lo que hacen es autorizar con las
leyes los comportamientos inmorales, por ejemplo, el aborto.
No se preocupan de lo que se debe hacer, sino de autorizar lo que se hace.
Estamos en una sociedad permisiva.
Por respeto a la libertad se permite todo, sin preocuparse de orientar la
libertad al bien común
[21]
.
«El papel de la ley civil no estriba en la legalización de lo que ocurre en
la sociedad. Menos aún ha de regularse siguiendo únicamente intereses
electoralistas. (...) Una ley “democrática” no equivale a ley “justa”. Por lo
tanto, aceptar la democracia no significa considerar justa cualquier ley
aprobada por una mayoría parlamentaria»
[22]
.
«El hombre se realiza en sociedad. Es un ser sociable y social. Dios lo ha
hecho así. Por eso tienen que darse normas y haber autoridades al servicio del
funcionamiento de las sociedades... La autoridad es, por consiguiente, un
servicio para la comunidad, no un privilegio para el que la ejerce. Y, si es
legítima, viene en última instancia de Dios. Es decir, la obediencia, bien
entendida, termina en la voluntad de Dios... Por supuesto, toda autoridad es
limitada, tiene un determinado ámbito de actuación. Si mandase fuera de esos
límites no hay lugar a la obediencia»
[23]
.
«Dios ha querido que los hombres vivamos en sociedad. La organización
social facilita el desarrollo del hombre. En toda sociedad hay autoridades que
dan leyes, y hacen que estas leyes sean cumplidas. Todos los ciudadanos tienen
el derecho y el deber de elegir por votación a los gobernantes que consideren
más capacitados para conseguir el bien de la sociedad. El cristiano tiene el
deber de elegir responsablemente a quienes le parece mejor van a servir al bien
común. El bien común se realiza plenamente sólo cuando todos los ciudadanos
están seguros de sus derechos. Los cristianos han de cooperar con todas sus
fuerzas a promover el bien común. Es deber también de los cristianos
preocuparse por la paz, la justicia y la unión entre todos los hombres, y
trabajar, en la medida de lo posible, para lograrlo»
[24]
.
«Los que ejercen una autoridad, deben ejercerla como un servicio»
[25]
.
«El ejercicio de los derechos políticos está destinado al bien común de la
nación y de toda la comunidad humana»
[26]
.
«Los católicos, peritos en asuntos públicos, y firmes, como es debido, en
la fe y en la doctrina cristiana, no rehúsen desempeñar cargos públicos, ya que
por ellos, bien administrados, pueden procurar el bien común y preparar el
camino del Evangelio»
[27]
.
El 28 de septiembre de 1989 la Comisión Permanente del Episcopado Español
publicó un documento con ocasión de las próximas elecciones titulado Responsabilidad cristiana ante las
elecciones generales .
En él se advierte el deber moral de votar para colaborar al bien común, y
añadían que el voto hay que darlo con responsabilidad, apoyando al partido que
mejor defienda el tipo de sociedad que esté de acuerdo con los valores de la
propia conciencia.
D. Gabino Díaz
Merchán, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, en la
apertura de la XLIII Asamblea Plenaria, dijo: «La libertad de opción política,
no significa que el cristiano pueda comprometerse en el terreno socio-político
sin tener en cuenta los criterios que dimanan de su fe»
[28]
.
En febrero de 1977 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal
Española publicó una nota en la que decía que la Iglesia debe mantenerse
independiente respecto a los distintos partidos políticos, pero los cristianos
deben excluir su apoyo a aquellos partidos o programas que sean incompatibles
con la fe.
En cuanto a los sacerdotes y religiosos dice que, como cualquier ciudadano,
tienen derecho a asumir sus propias opciones políticas; pero no deben asumir
funciones de militancia activa ni de liderazgo en los partidos políticos.
Si en circunstancias concretas y excepcionales el bien de la comunidad
exige tales compromisos, se ha de obtener previamente el consentimiento del
Obispo, consultado el Consejo Presbiteral y, si el caso lo requiere, también la
Conferencia Episcopal
[29]
.
«El pensamiento religioso y el pensamiento político-económico parecen
moverse en dos planos distintos.
»Daniel Villey ha escrito: “El
Catolicismo no es una doctrina económica: es una religión.
»Un católico es un hombre que reza sus oraciones, que confiesa sus pecados
ante un sacerdote para que éste se los perdone en nombre de Dios, que recibe la
Eucaristía, que cree que el Espíritu Santo está presente en la Iglesia Romana,
y que espera el reino de Dios. (...)
»El contenido del mensaje cristiano es la salvación de las almas, no la
organización de las sociedades”.
»Pero, por otra parte, (...) hace unos años un prelado francés decía:
“Transmitir el mensaje evangélico al
mundo actual implica que la iglesia tome partido sobre problemas temporales”.
(...)
»A través de la Historia, muchos eclesiásticos y pensadores cristianos han
intervenido en política, y el resultado, en conjunto, ha sido bueno.
»No todas sus actuaciones han sido acertadas, se han equivocado, a veces,
en estos problemas complicados y opinables, como se equivocan también en ellos
los no cristianos. (...)
»Es cierto que del Evangelio se desprenden normas que han de influir en
toda la conducta del hombre. La vida política, económica y social de los
pueblos cristianos será distinta de la de los pueblos a los que no llegó la
influencia del cristianismo»
[30]
.
«La Iglesia Católica y las demás Iglesias Cristianas no deben ligarse a
ningún programa económico. Pero el cristiano tiene la obligación moral de
contribuir, dentro de sus posibilidades, al bien de los hombres y, por lo
tanto, a la buena marcha del mundo.
»Esta obligación será más o menos grave según la situación y la
inteligencia de cada uno.
»Para el hombre moderno que haya alcanzado cierto desarrollo intelectual,
esta obligación incluirá, probablemente, la de escoger un determinado sistema
político, económico y social, y propugnarlo. (...)
»El mejor sistema económico será el que asegure a los hombres el mayor
bienestar material y la mayor libertad.
»Es decir, el que determine la mayor producción de bienes, la distribución
menos desigual de los mismos, y la menor coerción de las autoridades sobre las
ideas y las actividades de los ciudadanos»
[31]
.
Pero lo más importante es la ideología.
Por eso Monseñor Gea Escolano, Obispo
de Mondoñedo-El Ferrol, en una carta dirigida a sus diocesanos, con motivo de
las elecciones, les decía que es natural que un católico no apoye a un partido
que atenta contra la doctrina católica.
«La Iglesia recuerda que el aborto debe condicionar el voto de los
católicos. (...) Aunque ningún partido político de los que concurren a las
elecciones lleva un programa claro para proteger la vida humana (...), el
católico debe votar a aquellos que ofrecen más posibilidades de no hacer más
mal»
[32]
.
«La fe debe iluminar con su luz la política, como actividad de los hombres;
lo cual no quiere decir que la Iglesia, como comunidad de fe, deba ACTUAR EN
POLÍTICA, SINO QUE CON SU MAGISTERIO doctrinal, a la luz de la fe, ha de
iluminar las actitudes políticas y decir cuáles son o no conformes con la
doctrina de la fe»
[33]
.
La Iglesia es por naturaleza apolítica.
Pero tanto la Iglesia como el Estado deben buscar el bien integral de los
individuos.
Cada cual en su esfera.
Si esto se hace correctamente, no tiene que haber conflictos.
Si el Estado no respeta los bienes espirituales de la persona humana, la
Iglesia tiene obligación de denunciarlo.
«La religión no se puede separar de la política, porque si la política es
el arte de bien gobernar, la religión no puede desentenderse de ese gobierno
del cual depende la prosperidad material y religiosa. (...) En este sentido, la
política no es sólo un derecho, sino un deber inalienable de la Iglesia y de
todos los ciudadanos, que están obligados a procurar el bien común de la
sociedad»
[34]
.
La Iglesia quiere que los seglares católicos estén presentes en la vida
política para ofrecer a la sociedad los valores cristianos que la hagan más
humana, justa y solidaria.
Una sociedad que vive de espaldas a Dios, se vuelve contra el hombre
[35]
.
«En sus
actuaciones públicas, sociales y políticas, los cristianos son plenamente
libres y plenamente responsables. La Iglesia respeta y quiere esa total
libertad, sin más limitaciones que las que impone la Fe y la Moral»
[36]
.
«La Iglesia alaba y tiene como digna de consideración la obra de aquellos
que para servicio de los hombres se consagran al bien del Estado, y aceptan las
cargas de este deber
[37]
.
«Sólo el abandono de los deberes ciudadanos explica que pueblos
eminentemente católicos estén dominados por un puñado de hombres anticatólicos»
[38]
.
«El cristiano no debe someter su conciencia a las imposiciones del partido
en que milite»
[39]
.
«Los cristianos al ejercer el derecho del voto tienen obligación de elegir
aquellos partidos y aquellas personas que ofrezcan más garantías de favorecer
realmente el bien común considerado en toda su integridad...
»El bien común no
puede reducirse a los aspectos materiales de la vida, con ser éstos de primera
importancia.
»La concepción cristiana del bien común incluye también otros aspectos
culturales y morales»
[40]
.
«Es gravísimo deber de los católicos votar a los candidatos que ofrezcan
mayores garantías sobre la defensa de los derechos de Dios y de la Iglesia, y
cometerían fácilmente pecado mortal votando a los indignos, o absteniéndose de
votar, con peligro de contribuir al triunfo de los candidatos anticatólicos»
[41]
.
El 29 de mayo de 1986 la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del
Vaticano, publicó una Instrucción sobre
la libertad cristiana y liberación, donde dice: «La Iglesia tiene la firme
voluntad de responder a las inquietudes del hombre contemporáneo sometido a
duras opresiones y ansioso de libertades.
»La gestión política y económica de la sociedad no entra directamente en su
misión.
»Pero el Señor Jesús le ha
confiado la palabra de la verdad capaz de iluminar las conciencias (nº 61).
»La misión esencial de la Iglesia, siguiendo la de Cristo, es una misión evangelizadora y salvífica.
»En esta misión la Iglesia enseña el camino que el hombre debe seguir en
este mundo para entrar en el Reino de Dios. Su doctrina abarca todo el orden
moral...
»La Iglesia quiere el bien del hombre en todas sus dimensiones: en primer
lugar como miembro de la Ciudad de Dios, y luego como miembro de la ciudad
terrena (nº 63).
»La Iglesia no se aparta de su misión cuando se pronuncia sobre la
promoción de la justicia en las necesidades humanas. Sin embargo procura que su
misión no se reduzca a ella (nº 64).
»La Iglesia es fiel a su misión cuando se opone a los intentos de instaurar
una forma de vida social de la que Dios está ausente, y cuando emite su juicio
acerca de los movimientos políticos que tratan de luchar contra la miseria y la
opresión según teorías y métodos de acción contrarios al Evangelio» (nº 65).
Conviene advertir que el marxismo es
esencialmente ateo.
Así lo afirma Gregorio R. de Yurre,
Profesor de Filosofía en la Facultad de Vitoria, conocido marxólogo, autor de
varios libros sobre marxismo. Dice él que el ateísmo es tan esencial al
marxismo como la divinidad de Cristo lo es para el cristianismo
[42]
.
«Los fieles que profesan la doctrina marxista y anticristiana de los
comunistas y, sobre todo, aquellos que la defienden y propagan, incurren, de
pleno derecho, como apóstatas de la fe católica»
[43]
.
Por eso la Comisión Permanente del Episcopado Italiano ha dicho: «No se
puede ser a la vez cristiano y marxista»
[44]
,
porque «la adhesión al comunismo es una apostasía de hecho»
[45]
.
«El comunismo no deja lugar para ninguna religión»
[46]
. Para Marx la religión es el «opio del pueblo», y por lo tanto hay que
destruirla
[47]
.
«El comunismo no se limita a negar a Dios, lo combate. El ateísmo marxista,
como ha observado el mismo Lenin, es
una consecuencia directa e inevitable del materialismo dialéctico, parte
esencial de la concepción comunista del mundo»
[48]
.
El padre jesuita Bartolomé Sorge,
doce años director de la Revista Civiltá Cattolica, autorizado portavoz
oficioso del Vaticano, y profundo conocedor de la problemática social de
nuestro tiempo, ha publicado un libro titulado La opción política del
cristiano, donde dice: «El marxismo es esencialmente ateo. Marx fue un ateo absoluto. En sus obras
ataca toda religión, considerándola como una enfermedad del espíritu alienado.
A lo largo de la historia el marxismo ha sido ateo. Más aún, del ateísmo de Marx, se pasó con Lenin al antiteísmo, a la lucha feroz contra la religión. Todavía
hoy, dondequiera que el marxismo está en el poder, la religión es impedida...
En algunas naciones los marxistas se han atraído a los cristianos para lograr
ventajas políticas y electorales, pero el marxismo sigue siendo radicalmente
ateo. Por eso la Comisión Episcopal italiana dice: “No se puede ser
simultáneamente cristiano y marxista”»
[49]
.
El cardenal Bennelli, arzobispo
de Florencia, en unas declaraciones al diario madrileño El País, dijo a propósito de los cristianos que votan comunista:
«Lo hacen porque no conocen el marxismo o no conocen el cristianismo»
[50]
.
Un decreto del Santo Oficio del 1º de julio de 1949, excomulga, como
apóstatas de la fe católica, a los que profesan la doctrina materialista y
anticristiana de los marxistas.
El marxismo ha sido condenado repetidamente por la Iglesia.
Pío XI dice en la Quadragessimo anno (nº
120): «Nadie puede ser a la vez buen católico y verdadero socialista». Y en la Divini Redemptoris (nº 22): «El
comunismo es, por su misma naturaleza, totalmente antirreligioso». El comunismo
es intrínsecamente malo».
En mayo de 1971 Pablo VI dijo en
su carta apostólica Octogessima
adveniens: «Hoy día muchos cristianos se sienten atraídos por las
corrientes socialistas... (pero) el cristiano que quiere vivir su fe, no puede
adherirse, sin contradecirse a sí mismo, a sistemas ideológicos que se oponen
radicalmente a su fe»
[51]
.
Hasta el mismo profesor socialista Enrique
Tierno Galván, afirmó que «no es compatible ser católico y ser marxista»
[52]
.
Recientemente ha aparecido en la Iglesia la Teología de la Liberación que ha sido muy bien recibida en algunos
sectores por lo que tiene de cristiano «la opción por los pobres».
Pero algunos han entendido este ideal cristiano en clave marxista.
«El Evangelio de Jesucristo es
un mensaje de libertad.(...) La liberación de Cristo es, ante todo, liberación de la esclavitud del pecado. (...)
»Es importante no confundir “liberación salvífica!” con “liberación
humana”.
»Por ello son inaceptables determinadas “teologías de la liberación”
basadas en filosofías de corte marxista, las cuales reducen la liberación
cristiana a mera liberación de estructuras sociales injustas»
[53]
.
Leonardo Boff, uno de los promotores de la teología de la liberación, exhorta a la
«utilización del marxismo»
[54]
.
Por eso, otros sectores de la Iglesia Católica han presentado sus reparos a los
teólogos de la liberación.
La Sagrada Congregación de la Fe publicó en 1984 una Instrucción sobre la
Teología de la Liberación, titulada Libertatis
nuntius, en la que dice que ciertas formas de ésta, recurren a conceptos
marxistas que implican riesgos de desviación ruinosos para la fe y para la vida
cristiana
[55]
.
Dice el Cardenal Ratzinger en su
obra La sal de la Tierra que la
Teología de la Liberación no ganó a los que iba dirigida, pero les apartó de la
Iglesia Católica. Eso explica la masiva emigración a las sectas «que les ofrecen
un refugio religioso»
[56]
.
Recientemente Frei Betto, que
durante años ha sido uno de los personajes símbolo de la Teología de la
Liberación, ha dicho en el periódico italiano Avvenire que «la Teología de la Liberación se ha congelado»
[57]
.
Por otra parte, el marxismo ha
fracasado totalmente en su doctrina social. Después de setenta años de
comunismo, el pueblo ruso no ha salido de la miseria. Allí sólo vivían bien los
afines al gobierno.
El nivel de vida del pueblo de los países sometidos al marxismo en el este
europeo ha sido muy inferior al nivel de vida del pueblo de los países del
occidente europeo. Para sacar a su pueblo de la miseria, Gorbachov ha pedido ciento cincuenta mil millones de dólares a los
países capitalistas
[58]
.
Este fracaso del marxismo ha sido un golpe mortal para la Teología de la
Liberación.
El Cardenal Ratzinger dijo en un
encuentro de los Presidentes de las Comisiones Episcopales de América Latina
para la Doctrina de la Fe, celebrado en Guadalajara (Méjico), que la caída del
marxismo en el Este europeo fue «el ocaso de los dioses» para la Teología de la
Liberación, al aparecer a los ojos del mundo el horror de los países que habían
estado dominados por el marxismo.
Quizás venga bien decir aquí algo sobre la masonería.
La masonería nación en
el siglo XVIII, y ha sido condenada por casi todos los Papas desde entonces
hasta Juan Pablo II. Según Paul A. Fishee, en su libro Behind the Lodge Door «hay más de doscientos documentos en los
que el Vaticano ha condenado la masonería»
[59]
.
Una Declaración
de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 26 de Noviembre de1983 dice
que la pertenencia a la masonería es un pecado grave que “impide a los
católicos acercarse a la Sagrada Comunión”».
«La
masonería, es una sociedad secreta de corte esotérico y ocultista, condenada
por la Iglesia, aunque simula lo contrario, que persigue la destrucción de la
civilización cristiana, comenzando primero con la Iglesia Católica y
continuando con otras creencias cristianas; así como también de toda norma,
principio o institución basados en el cristianismo, para sustituirlos por una
civilización pagana y una pseudo-religión también pagana»
[60]
.
Las Logias del Gran Oriente de España propusieron a las Cortes
Constituyentes de la República Española que en la Constitución de la República
se incluyesen, entre otras, las siguientes disposiciones:
- Romper las relaciones diplomáticas con el Vaticano.
- Prohibir toda manifestación de índole religiosa en la calle.
- Incautación de los bienes de la Iglesia dedicados a la beneficencia.
- Nacionalización de todos los bienes de las Órdenes Religiosas.
- Expulsar o exclaustrar a todos los religiosos de ambos sexos.
- Incapacitación legal de los sacerdotes para ejercer la enseñanza. Etc.,
etc.
[61]
.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid publicó una
tesis doctoral, a base de documentos del Archivo de Simancas, donde se
transcriben artículos que las logias masónicas de España enviaban a los
periódicos durante la República (1931-1936) calumniando a la Iglesia Católica e
incitando a la quema de conventos y matanza de curas y monjas
[62]
.
Manuel Guerra, máximo experto español en sectas, ocultismo y satanismo, Profesor en la
Facultad Teológica del Norte de España en Burgos, y autor del monumental Diccionario Enciclopédico de las sectas, (Ed.
BAC, 2001), dice que en el ritual de iniciación del grado 29º de la masonería
«el iniciado pisa y escupe sobre un crucifijo»
[63]
.
El historiador republicano Claudio
Sánchez Albornoz dice que la expulsión de los jesuitas de España por obra
del gobierno de Azaña «consiguió
evitar la disolución de las órdenes religiosas, entregando sólo a los jesuitas
al paladeo de los masones»
[64]
.
Por eso la Iglesia prohibe que los católicos se hagan masones:«La masonería
es contraria a la doctrina católica, y pecan gravemente los fieles que la
profesan»
[65]
.
Según la Declaración de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del
26-XI-83 está prohibido que un católico se inscriba en la masonería, y el que
lo haga está en pecado grave y no puede acercarse a la comunión porque «es una
afiliación incompatible con la fe católica»
[66]
.
«Se mantiene, inmutable el juicio negativo de la Iglesia respecto a
las asociaciones masónicas, ya que sus principios han sido considerados siempre
inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por ello la adscripción a las
mismas permanece prohibida. Los fieles que pertenecen a las asociaciones
masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa
Comunión.
Roma, en la sede de la Sagrada. Congregación para la Doctrina de la
Fe, 26 de noviembre de 1983. Joseph Card. Ratzinger,
Prefecto; Fr. Jérôme Hamer, O.P.,
Secretario».
«En el editorial de la revista italiana «La
Civiltá Cattolica» del 19 de junio pasado se examina el tema de las
relaciones entre los católicos y los masones. El punto de partida de la
reflexión es una afirmación por parte del Gran Maestro italiano de los masones, Virgilio Gaito, según el cual el
catolicismo y la masonería, como dos esferas concéntricas, pueden coexistir en
la misma persona. De esa manera un católico no tendría dificultades en
conciliar dentro de sí la fe cristiana y la pertenencia a la masonería.
»En cuanto a la afirmación de Gaito sobre la posibilidad de que un católico, hoy en día, comparta la fe católica y
la pertenencia a la masonería el editorial no está en absoluto de acuerdo. La «Civiltá Cattolica» recuerda que en
1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró que el juicio negativo
sobre la masonería todavía queda en pie. La declaración afirma que los
principios de la masonería son incompatibles con la doctrina de la Iglesia y
que, por tanto, un católico no puede ingresar en las filas de los masones. El
editorial afirma que un católico que entra en la masonería para promover sus
intereses personales o para facilitar su carrera, comete un pecado de falsedad
y oportunismo. Sería todavía más grave, sigue el editorialista, que un católico
entrara en la masonería siendo consciente de la doctrina de ellos.Los fieles
que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la sagrada
comunión»
[67]
.
El Papa León XIII publicó la
encíclica Humanum genus en la que
dice: «La masonería tiene como intento destruir los fundamentos del orden
religioso (nº9). (...) Maquinan
abiertamente la ruina de la Santa Iglesia (nº 2)».
La Masonería ha sido condenada por todos los Papas y de
esto tenemos ejemplo en las Encíclicas: “Diuturnum
Illud” (León XIII), “Qui Pluritis” (donde Pío IX condena la masonería y el
comunismo), “Praeclara Gratulacionis” (León XIII) y “Annumm Ingressi” (León XIII).
«La masonería tiene como fin fundamental acabar con el
cristianismo»
[68]
.
La primera conclusión del Congreso Internacional Masónico de París en 1889
dice: «Aniquilar toda influencia
social de la religión, y destruir la
Iglesia»
[69]
.
Según el célebre historiador Ricardo
de la Cierva, basándose en los testimonios de Manly Hall y Albert Pike, en
la masonería hay ritos abiertamente satánicos
[70]
. El sacerdote Manuel Guerra,
máximo experto español en sectas, ocultismo y satanismo, profesor de la
Facultad de Teología del Norte de España, en Burgos, y autor del monumental «Diccionario enciclopédico de las sectas» (BAC, 2001), ha comentado a LA RAZÓN algunas relaciones entre luciferismo y
masonería. En el ritual de iniciación del grado 29° «el iniciando pisa y escupe
sobre un crucifijo»
[71]
.
Próximos a los masones son los rotarios. Su fundador fue masón, y «los mismos masones los han considerado “hermanos
menores de nuestra Orden”»
[72]
. Un
Decreto de los Metropolitanos de España dice que los católicos deben mantenerse
lejos de los Rotarios
[73]
.
Dos palabras también sobre los rosacruces. Su fundador fue masón.
Dice el "Diccionario de las Religiones", dirigido por el Cardenal Paul Paupard
[74]
.
«Es menos una secta religiosa que un sincretismo de origen gnóstico y
alquímico, de tipo iniciático, que propone una síntesis del conocimiento de la
naturaleza, del secreto de las fuerzas cósmicas, del misterio del tiempo y del
espacio, o de los poderes místicos de las religiones o sabidurías de Egipto, de
Babilonia, de Grecia y de Roma». No creen en la resurrección de Jesucristo
[75]
.
67,13. Peca gravemente contra el quinto mandamiento quien se emborracha hasta perder el uso de la razón. Lo mismo que
no podemos privarnos de la vida, tampoco podemos privarnos de la razón.
Sería matar la personalidad, y esto no puede hacerse sin causa justificada,
como sería anestesiar antes de una operación quirúrgica.
Cuando la borrachera no es completa, es decir, cuando no pasa de un
«ponerse alegre», no es pecado grave. Pero hay que tener mucho cuidado, porque
el que ha bebido demasiado tiene poco dominio de sí mismo y fácilmente comete
pecados que sin haber bebido no cometería. Por eso hay que saber beber
con moderación y cortar a tiempo. Puede ser que borracho se hagan tonterías que
no se harían si se estuviera sereno. No se es responsable de lo que se hace sin
darse cuenta, pero el pecado se comete antes de emborracharse, cuando se daba
uno cuenta de lo que se podía hacer borracho, y sin embargo, se emborrachó
voluntariamente.
Lo mismo que el que va de noche junto a un precipicio, sin necesidad, y se
despeña; el mal paso que le hizo caer lo dio sin querer, pero es responsable de
su caída cuando, dándose cuenta del peligro, emprendió el camino sin necesidad.
El alcohol ha sido causa de muchos actos sexuales, que después han causado
arrepentimiento, pues el alcohol anula la capacidad de control
[76]
.
El beber con exceso no sólo ofende a Dios, sino que es también malo
para la salud. El alcohol debilita la voluntad, destroza el sistema nervioso,
lesiona el hígado y el cerebro, envenena la sangre, y dispone al organismo para
multitud de enfermedades: tuberculosis, pulmonía, tifus, reúma, diabetes, etc.
Por otra parte, es muy difícil que quien se da a la bebida lleve una vida
moral, pues el alcohol atiza la lujuria.
67,14. Unas palabras sobre drogas.
«El uso de las drogas, excepto por razones terapéuticas, es falta grave»
[77]
.
Es muy triste que la juventud sea el campo abonado donde hacen su gran negocio
los traficantes de drogas. Las drogas están haciendo estragos en la juventud.
Esclavizan de tal modo que los adictos no pueden pasar sin la droga. Y como
cuesta mucho dinero, lo sacan de donde sea, incluso robando y matando. Y
terminan destrozando su salud, y con frecuencia en la cárcel. El hambre de
drogas es insaciable; el cuerpo y el alma son sus esclavos. El drogadicto es un
verdadero enfermo. No tiene más que un pensamiento, un deseo, una preocupación:
la droga. Donde sea, como sea, sin freno, sin vergüenza, sin pensar.
Está dispuesto a no comer, a reducirse a un mal oliente, a prostituirse, a
robar, a matar, con tal de poder procurarse la droga. El precio no le importa
[78]
.
El síndrome de abstinencia, el «mono», lleva a reacciones impensables a fin
de conseguir la droga. El «mono» es algo que crece y crece, que no se detiene,
que obliga a quien lo sufre a cometer cualquier locura con tal de acabar
con ese infierno, que enloquece al adicto y lo convierte en un ser radicalmente
distinto, un ser al que no le importa nada ni nadie, al que no le preocupa otra
cosa que conseguir más droga y «matar el mono»
[79]
.
En los Estados Unidos faltan plazas en los hospitales para tantos
drogadictos como hay que internar. En Nueva York mueren mensualmente cien
adolescentes por culpa de las drogas. Más que por todas otras causas juntas.
En España han muerto por las drogas sesenta personas en dos meses, y sólo
en Barcelona, veintidós muertos por las drogas en una semana
[80]
.
En Madrid mueren siete personas por sobredosis cada día
[81]
.
Por eso, mucho cuidado.
Jamás tomar. Ni siquiera probar. Muchos empezaron por la tontería de probar, y luego se enviciaron y terminaron esclavos de la droga. El conocido doctor Garrido Lestache,
dijo por Radio Nacional de España, el 20 de agosto de 1984, a las doce y cuarto
del mediodía, que el que empieza fumando porros, termina con la heroína. Esto
está confirmado por la experiencia, a pesar de lo que digan en contra
algunos interesados en difundir el consumo de drogas.
Los traficantes a veces la regalan para que la juventud se aficione. Luego viene todo rodando.
Si se empieza, se terminará haciéndose un desgraciado; quizás loco, y hasta
muerto prematuramente hecho una piltrafa.
«Si la población conociera de verdad los efectos de las drogas que van
deteriorando la personalidad de un modo progresivo, física y psíquicamente, si
conociera de verdad la dificultad de salir del círculo de la droga-adicción,
reaccionaría violentamente contra el consumo de drogas. Los fracasos de la
terapéutica son muy numerosos; por eso los esfuerzos deben dirigirse no
solamente para curar a los pacientes que ya han caído en la drogadicción, sino
sobre todo en evitar que los sujetos lleguen a adquirirla»
[82]
.
El 12 de noviembre de 1979 oí en Radio Nacional de España en Protagonistas nosotros, un espacio sobre
drogas a cargo del Dr. Monegal,
especialista en problemas con drogadictos. Apunté las siguientes afirmaciones:
«El porro envenena gravemente. A veces, después, es muy difícil la
desintoxicación. Los que piden la despenalización del porro, porque consideran
a la marihuana inofensiva, tienen un absoluto desconocimiento científico de sus
consecuencias biológicas y psíquicas. A veces se producen daños irreparables,
sobre todo en el desarrollo de los adolescentes. La dependencia, es decir, la
esclavitud de la droga, puede producirse con la primera dosis: depende de
personas».
«Se ha descrito una serie de trastornos y estados psíquicos
(manifestaciones esquizofrénicas, maníacas y orgánicas agudas), relacionadas
con el uso de la marihuana»
[83]
.
«Estudios científicos
internacionales afirman que el cannabis provoca
enfermedades mentales irreversibles»
[84]
.
En otro programa sobre Drogas en Radio Nacional de España, a las 9 de la
mañana, en Enero de 1979, dijo el Dr.Cajal,
Catedrático de Psicopatología en la Facultad de Madrid: «Las actitudes permisivas
siempre han favorecido la propagación de las drogodependencias».Oí decir a un
drogadicto que cuando empezó pensaba inyectarse una vez al día, y después
necesitó inyectarse cuatro o cinco veces al día
[85]
.
El Dr. Freixa, Catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Barcelona, dijo
por Radio Nacional de España en el programa Protagonistas nosotros el 6 de
Febrero de 1980: «Todos los drogadictos que han terminado esclavos de la
heroína y con graves lesiones psíquicas, empezaron fumándose un porro con unos
amigos».
Generalmente se empieza por curiosidad o por tirón del grupo, con el engaño de probar sensaciones nuevas, etc. y después viene la dependencia física que produce una alteración del metabolismo, que puede llevar a la muerte. Esto es muy frecuente. «Uno de cada tres
fumadores de porros sufre trastornos psicológicos»
[86]
.
El drogadicto siempre es un enfermo. La droga modifica el psiquismo.
Las drogas producen alteraciones psíquicas irreversibles aunque se cure la
tendencia. El drogadicto pierde interés por todo lo que no sea la droga: ni
familia, ni trabajo, ni sociedad, ni nada. Poco a poco se desmorona su
personalidad y termina convirtiéndose en una piltrafa humana.
Alejandro
Vallejo-Nágera, hermano del famoso psiquiatra Juan Antonio, que estuvo metido en el
mundo de la droga, decía: «La droga es el infierno»
[87]
.
Acción Familiar ha editado un tríptico en el que sugiere a los padres cinco consejos para evitar que sus
hijos se droguen.
1.- Hacer acogedor el ambiente familiar, armonizando la autoridad, que
nunca debe faltar en el hogar, con el diálogo, la comprensión y la
participación.
2.- Acostumbraos a escuchar a vuestros hijos, y no deis excesiva
importancia a unas formas externas que son propias de la moda de cada época.
3.- Evitad tanto la sobreprotección como el ser «padres de paja», y
educadles en una razonable austeridad, acostumbrándoles a soportar
frustraciones.
4.- Más que sermones sobre los daños de la droga, dadles el ejemplo de vuestra sobriedad, especialmente en el uso que hacéis del alcohol, del tabaco y de los psicofármacos. 5.- Ofrecedles objetivos e ideales en lugar de nuevos medios de bienestar,
de comodidad y de vida fácil, que hacen su voluntad débil ante el asalto de la
droga.
Estos cinco consejos están orientados a crear en el hogar un ambiente sano,
que haga innecesaria la evasión por la droga. Recordemos que, según la
Organización Mundial de la Salud, entre las causas predominantes de la
drogadicción se hallan las circunstancias de tipo familiar: hogares
desintegrados por el divorcio, padres sobreprotectores, padres sin tiempo para
los hijos, falta de comunicación padres-hijos, etc.
[88]
.
«Los hijos que tienen mayor peligro en dejarse llevar de la toxicomanía son
aquellos que tuvieron unos padres excesivamente duros o demasiado blandos que
les dejaban hacer lo que querían; o padres que no prestaban atención alguna a
sus hijos. (...) Los padres han de vivir una vida de fe y esperanza
alegres, en un ambiente de amor entre sí y para con los hijos. Y deben dar a
sus hijos el testimonio de que, aunque haya que sacrificarse, cuando hay amor,
ese sacrificio, no sólo no cuesta, sino que enriquece y desarrolla a la persona
en su ser total. (...) Cuando un hijo se encuentra en ese ambiente, aunque en
su vida tropiece con dificultades ante la droga, recurrirá a esa fuerza de
voluntad que se ha creado en una educación integral.(...) Un ambiente familiar
lleno de paz y de amor, inspirado en la comprensión y mutua ayuda, es el medio
más eficaz para que los hijos se encuentren mejor dotados para poder hacer
frente a los peligros de la droga»
[89]
.
67,15. Peca además contra este mandamiento el que escandaliza a otro, es decir, le enseña, le invita o le provoca a
pecar; ya sea con palabras, con su ejemplo, o haciéndole cómplice de los
propios pecados
[90]
.
El escándalo es un pecado gravísimo, porque hace perder al prójimo la vida
de la gracia, que es mucho más preciosa que la vida del cuerpo. El que
escandaliza es un asesino de almas.
«Se hacen culpables de escándalo los que manipulando la opinión pública la
desvían de los valores morales»
[91]
.
Con la pública desvergüenza de algunas parejas, además de los pecados que
cometen en su «trato libre», cometen también el pecado de escandalizar a muchas
almas, que, al verlas, aprenden o son tentadas. Y dijo Jesucristo, hablando de los que escandalizan, que más le valiera
que los arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello
[92]
,
pues es grande el castigo que les espera en la otra vida.
El que ha hecho daño espiritual a otro tiene obligación de reparar el daño
según sus posibilidades. Debe procurar llevarle de nuevo al buen camino. Debe
exhortarle con la palabra y el buen ejemplo. Debe orar por él
[93]
.
No se debe ser jamás un mal amigo.
Los que arrastran al pecado a sus compañeros hacen el oficio de Satanás.
Y tú, mucho cuidado con los malos amigos o amigas.
Huye de ellos como de la peste.
Si no, acabarán por perderte y serás un desgraciado en esta vida y en la
otra: una manzana podrida pudre a las que la rodean.
Para salvar a uno que se está ahogando hace falta saber nadar muy bien; si
no, los dos se ahogarán.
Para convertir a otro, hace falta tener mucho espíritu; si no, serás tú
quien pierdas.
El consejo de un sacerdote experimentado te dirá lo que debes hacer.
Tenemos que transformar los ambientes.
Pero para remar contra corriente hace falta tener mucha fuerza; si no,
seremos arrastrados hacia abajo.
67,16. Son pecado grave contra
el quinto mandamiento: el suicidio, el aborto provocado, el asesinato, el odio
a muerte, las drogas, la borrachera hasta perder el uso de la razón, y el ser
para otros ocasión de que comentan un pecado grave.
[1]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2301.
[2]
ZENIT, Boletín informativo del Vaticano en INTERNET:
ZE971027-6.
[3]
ANTONIO ARZA, S.I.: PREGUNTAS
Y RESPUESTAS EN CRISTIANO, PG. 235. Ed. Mensajero. Bilbao.
[4]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2296.
[5]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2297.
[6]
DENZINGER: Magisterio
de la Iglesia, nº 1936a. Ed. Herder. Barcelona.
[7]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2310.
[8]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2310.
[9]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2311.
[10]
Concilio Vaticano II:Gaudium
et Spes: Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, nº 75.
[11] VICENTE ENRIQUE TARANCÓN: La incógnita de la juventud, VII, 3. Ed. P.Y.L.S.A. Madrid.
[12]
Sobre deberes de los ciudadanos para con la Patria,
merece leerse lo que dice el P. Royo, O.P. en su Teología Moral para Seglares, tomo 1º, nn. 860-70.
[13]
Catecismo: Texto Nacional, Tercer Grado, nº 250. Madrid.
[14]
EUSTAQUIO GUERRERO, S.I.: Revista Razón y Fe,
163(II-61)183.
[15]
JULIÁN MARÍAS: sobre
el cristianismo, III, 5. Ed. Planeta-Testimonio. Barcelona. 1997.
[16]
Diario EL PAÍS, 3-VIII-97, pg.10.
[17]
JUAN ANTONIO MONROY: Apuntando
a la torre, XIII. Ed. Irmayol. Apartado 2001, Madrid. Este libro refuta muy
bien los errores de los Testigos de Jehová, y puede servir para que ellos se
den cuenta de lo disparatada que es su doctrina.
[18]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2242.
[19]
DOMÈNEC MELÉ: Cristianos
en la sociedad, IX, 8. Ed. Rialp. Madrid. 1999.
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