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67,6. En marzo de 1987, la Santa Sede publicó un documento titulado Donum vitae sobre Bioética, poniendo barreras morales a la manipulación genética. La
Iglesia está a favor del hombre y no acepta que se fabriquen hombres en serie
para luego destruirlos cuando ya no interesen
[1]
.
No puede permitirse el derecho a crear una vida humana con el fin de
destruirla después.
Leí en el Diario YA, que frente a
los seiscientos niños probeta conseguidos, se han destruido veintitrés mil
cuatrocientos óvulos fecundados «in vitro»,es decir, que se perdieron el 97,5%
de las vidas humanas que se iniciaron
[2]
.
En Francia, en 1986 se consiguieron ochocientos «niños probeta», pero se
habían concebido «in vitro» once mil embriones humanos. Es decir, se
destruyeron diez mil doscientos seres humanos
[3]
.
El Dr. Justo Aznar, Jefe del
Departamento de Biopatología Clínica del Hospital de la Fe de Valencia, dice
que por cada niño «in vitro» que nace se pierden cuarenta vidas humanas
[4]
,
pues para obtener un niño probeta se fecundan unos cincuenta óvulos.
La experimentación científica no puede legitimar esta destrucción de vidas
humanas.
En Melbourne, una clínica especializada en fecundación «in vitro» ha anunciado
que destruirá centenares de embriones congelados
[5]
.
El padre Angelo Serra, pionero
mundial de la bioética, fundador del Instituto de Genética de la Facultad de
Medicina Agostino Gemelli de Roma dice: «La genética es una gran conquista de
la ciencia, una oportunidad a aprovechar, una autopista para llegar a
comprender el mundo y el hombre y vencer enfermedades y sufrimientos»
Pero como genetista, le preocupa que la cada vez más extendida reacción ante
los excesos cree un clima hostil hacia todo este filón de la investigación
genética a la que ha dedicado su vida, trabajando en los mayores centros de
vanguardia del mundo.
«La genética --afirma-- nos lleva a conocer el programa biológico de cada uno
de nosotros. Cuanto más se conoce el código genético, antes se podrá dar vía
libre a la geneterapia, sobre todo en la lucha contra los tumores. Pienso que
en el futuro, la ingeniería genética, cuando pueda comprender y gobernar las
complejas interrelaciones entre los genes, podrá también ayudar a un embrión
humano enfermo a no desarrollar la enfermedad que lleva en sus genes».
Sin embargo, reconoce que «la sombra oscura que pesa sobre el progreso de
nuestra época» es la producción de embriones para luego descartarlos: «Para
tener el 95% de probabilidades de que la fecundación tenga éxito, hace falta
programar al menos treinta embriones que después serán eliminados. La cultura
de hoy va en esta dirección»
[6]
.
El Dr. Jacques Testart, padre
del primer «niño probeta» francés, cuenta en su libro El embrión transparente cómo en la Clínica Clamart donde él
trabaja, a veces coinciden en la misma habitación una mujer que va a abortar y
otra que está sometida a tratamiento para lograr la fecundación «in vitro». ¿No
sería más lógico que la segunda adoptara al niño de la primera, en lugar de que
tengan que morir cincuenta niños probeta para que ella consiga uno?
[7]
.
Por otra parte, la inseminación artificial lleva en sí un peligro de
contagio; como le ocurrió a una mujer alemana que se contagió de SIDA por haber
usado semen de banco.
«Según las revelaciones de un equipo médico alemán a la revista «The Lancet»,
una enfermera alemana se vio contagiada de SIDA tras una inseminación
artificial»
[8]
.
Angelo Serra, pionero mundial en el campo de la genética, ha afirmado que la fecundación
asistida fracasa en el 87% de los casos y deja graves consecuencias psíquicas
[9]
.
Un estudio llevado a cabo en el Hospital Universitario de la Infancia de
Upsala (Suecia) ha revelado que los bebés nacidos por la fecundación artificial
corren tres veces más riesgo de desarrollar desórdenes neurológicos y discapacidades
cerebrales que los niños concebidos naturalmente
[10]
.
Según Carlo Bellini, de la Universidad de
Siena, según recientes estudios científicos, la procreación artificial (FIV)
tiene el 4% de riesgo de parálisis cerebral
[11]
.
Hay que distinguir entre la inseminación artificial (in vitro) y la asistida, en la que el médico ayuda a los esposos.
Ésta es lícita, pero la artificial está prohibida por la Iglesia
[12]
.
«Las enseñanzas de la Iglesia sobre la fecundación artificial dejan bien claro que el método técnico utilizado no
puede sustituir al acto conyugal, sino que únicamente debe ser, cuando se
considere necesario médicamente, una facilitación y una ayuda para que aquél
alcance su finalidad natural»
[13]
.
En caso de que sea necesaria la fecundación asistida se puede utilizar el
método Gift, que consiste en tomar
el semen después del acto conyugal entre los esposos y después introducirlo en
el útero mediante un impulso neumático
[14]
.
«La inseminación artificial y la fecundación in vitro son un problema delicado. (...) Muchos católicos aprueban,
sin dificultad, la condenación por la Iglesia de la fecundación heteróloga, es
decir, recurrir a un donante ajeno a la pareja. (...) Según la expresión cruda,
pero iluminadora, de un periodista francés, “la fecundación heteróloga es el
adulterio en probeta”.
»Presenta, en cambio, dificultad a ciertos católicos, el juicio negativo
(...) pronunciado por la Iglesia, sobre la fecundación artificial homóloga, es
decir, que no recurre a ningún donante extraño. (...)
»Para enfocar bien el problema hay que ir al fondo de la cuestión. (...)
»La fecundación in vitro implica
corrientemente la sobreproducción de embriones que no serán trasplantados al
cuerpo de la mujer y serán destruidos o congelados. Este hecho plantea el
problema del aborto o su manipulación.(...)
»Sin embargo, aun en el caso de una fecundación homóloga “limpia
técnicamente”, el juicio de la Iglesia sigue siendo negativo. (...)
»El acto conyugal, por el que los esposos se entregan uno al otro, y se
abren juntos al don de la vida es al mismo tiempo indisolublemente espiritual y
carnal.
»Marido y mujer consuman su unión en sus cuerpos, y por sus cuerpos también
en su corazón. Así pueden llegar a ser padre y madre.
»De aquí la convicción profunda de la Iglesia de que la única manera,
verdaderamente humana, de dar la vida a un niño reside en un acto conyugal
auténtico, en el que los esposos se donan el uno al otro tanto en la verdad de
su carne como de su alma.
»El único lugar adecuado para el surgimiento de una nueva persona es un
acto de amor, a la vez espiritual y físico; y no una sucesión de operaciones
técnicas, separadas, objetivamente, de los gestos del amor»
[15]
.
En la presentación del documento Donum
Vitae, el cardenal Ratzinger
dice:«La actividad científica está sometida a la ley ética. La Ciencia no es un
absoluto a lo que se puede sacrificar todo, aun la dignidad del hombre».
Progreso que va contra la dignidad del hombre no es verdadero progreso.
Federico Mayor Zaragoza,
Presidente de la UNESCO, dijo el 26 de agosto de 1998 en Rímini
(Italia):«Por primera vez el hombre ha llegado al umbral de los mecanismos de
la vida; por esto, la Bioética debe asegurarse que los progresos se pongan al
servicio de todos»
[16]
.
He aquí algunas ideas del documento Donum
Vitae:
«Si el progreso tecnológico no está encauzado por la moral, puede atentar
contra la dignidad de la persona humana» (Introducción nº 2). «No todo lo que
es técnicamente posible es moralmente admisible»(Introducción nº 4). «La
Ciencia y la técnica exigen el respeto incondicional a los criterios
fundamentales de la moralidad: deben estar al servicio de la persona
humana»(Introducción nº 2). «El ser humano debe ser respetado y tratado como
persona desde el primer instante de su concepción»(I,1). «Es inmoral producir embriones
humanos destinados a ser explotados como “material disponible”. Resulta
obligado denunciar la particular gravedad de la destrucción voluntaria de los
embriones humanos obtenidos “in vitro” con el sólo objeto de investigar»(I, 4).
«Tanto en el caso de los fetos muertos, como cuando se trata de cadáveres de
personas adultas, toda práctica comercial es ilícita y debe ser prohibida»(I,
4). «Desde el punto de vista moral, sólo es verdaderamente responsable, para
con quien ha de nacer, la procreación que es fruto del matrimonio... La
fidelidad de los esposos, en la unidad del matrimonio, comporta el recíproco
respeto de su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a
través del otro. El hijo tiene derecho a ser concebido, llevado en las entrañas,
traído al mundo y educado dentro del matrimonio»(II, 1).
Un hijo concebido con ayuda de un gameto procedente de una tercera persona
es propiamente un hijo adulterino.
Por lo mismo están prohibidos los «vientres
de alquiler» que van contra la unidad del matrimonio, y la congelación de
embriones que los expone a posibles manipulaciones contra la dignidad de la
persona humana.
«Las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por la
intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del
óvulo, préstamo de útero), son gravemente deshonestas»
[17]
.
El 12 de febrero del 2001 se publicó el mapa del genoma humano.
El descubrimiento del genoma humano nos ha descubierto la poca diferencia,
en el número de genes, de los seres vivos. Pero queda por estudiar las
funciones de los millones de proteínas producidas por los treinta mil genes
humanos, que son lo que nos diferencia a unos de otros.
Según el Dr. César Benito Jiménez, Profesor
de Genética Humana en la Universidad Complutense de Madrid, ya conocemos el
número exacto de los genes que poseemos. En adelante se podrá sustituir un gen
defectuoso por un gen sano, y diseñar nuevos fármacos para el tratamiento de
algunas enfermedades hoy incurables
[18]
.
Pero también hay peligro de caer en la tentación de eliminar embriones
humanos defectuosos, lo cual sería asesinar a personas humanas inocentes por el
hecho de no ser sanas; lo cual es monstruoso.
Y es que el progreso técnico, si no se somete a la moral se vuelve contra
el hombre.
A propósito del genoma humano donde están codificadas las características de la persona, dijo Juan Pablo II, en la IV Asamblea
General de la Academia Pontificia para la Vida: «No es lícito realizar
intervenciones sobre el genoma que no estén orientados al bien de la persona»
[19]
.
El P. Javier Gafo, S.I.,
Catedrático de Bioética en la Universidad de Comillas en Madrid, dice: «El
desarrollo tecnológico no es un valor en sí absoluto, en nombre del cual pueda
legitimarse cualquier tipo de avance. Las nuevas técnicas de reproducción
humana pueden llevar a abusivas manipulaciones del embrión y a una degradación
de su valor humano»
[20]
.
Se pueden realizar verdaderas perversiones
[21]
.
Manipulando el cromosoma de la agresividad se podrían obtener seres humanos
de tendencias criminales destinados al terrorismo.
La ingeniería genética podría conseguir hombres infradotados para ponerlos
al servicio de los «listos» que los han «producido»
[22]
.
Sería una nueva modalidad de esclavitud.
Y ningún hombre debe ser explotado por el que es más fuerte que él sea
económicamente, sea culturalmente, sea físicamente, sea psíquicamente.
Todo hombre, nacido o no nacido, enfermo incurable o desbordante de salud,
es hijo de Dios.
No puede ser explotado por otro hombre.
Elio Sgreccia, portavoz vaticano de Bioética, afirma:
«La Iglesia está a favor de las investigaciones científicas que estén
orientadas a la prevención y tratamiento de enfermedades. La Ciencia
experimental tiene que estar orientada al bien del hombre. Pero la utilización
destructiva de embriones para investigar merece un juicio negativo, pues el
embrión humano vivo es un ser humano que exige el respeto que merece todo
hombre»
[23]
.
El Premio Nobel Dr.Severo
Ochoa entrevistado por la periodista Pilar
Urbano, dijo: «Muchas veces el hallazgo científico se escapa de nuestras
manos y se vuelve contra el hombre»
[24]
.
Como dijo Juan Pablo II: «El
principio de la libertad de investigación científica no puede ser separado de
la responsabilidad ética»
[25]
.
Evidentemente, no todo lo que es
técnicamente posible es moralmente aceptable
[26]
.
El progreso científico hay que encauzarlo para que no se vuelva cojntra el
hombre. Juan Pablo II , dijo en un
discurso a un grupo de Premios Nobel, en
la Academia Pontificia de Ciencias el 10 de noviembre de 1979: »La historia
reciente nos muestra cómo los adelantos científicos se usan a menudo contra el
hombre (nº 2). (…) Por eso es necesario mantener la superioridad de la ética
sobre la técnica, de la persona sobre las cosas, y del espíritu sobre la materia. (nº 16).
(…) Del hombre sobre el mundo, y de Dios
sobre el hombre (nª 4)».
Los Medios de Información propagaron que dos lesbianas del país vasco
habían tenido un hijo en común: una quedó embarazada con espermatozoide de
banco de semen, y el óvulo fecundado fue anidado en la otra.
Esto es una monstruosidad.
Ese niño va a vivir traumatizado cuando se entere que es hijo de dos
mujeres anormales.
Siempre será verdad que toda ciencia necesita de la conciencia: la ciencia
sin conciencia se vuelve contra el hombre.
«Las intervenciones sobre el embrión humano sólo son lícitas si
tienen como fin la mejora de sus condiciones de vida»
[27]
.
«Los médicos del Hospital Antoine Béclère, en las proximidades de París,
han logrado, con un proceso de selección genética, evitar en un bebé la
trasmisión de una enfermedad hereditaria de uno e sus padres»
[28]
.
El 24 de Febrero de 1997 todos los medios de información se hicieron eco de
la clonación de una oveja en
Escocia, quitando el núcleo con el código genético de un óvulo y poniéndole el
núcleo de otra célula con su código genético. Así se engendra un nuevo ser
idéntico al ser del que se ha tomado el núcleo.
Fue obra de dos científicos escoceses Iam
Vilmut y K.H.S. Campell con sus
colaboradores del Roselim Institute de
Edimburgo
[29]
. Esto
puede ser útil para mejorar la ganadería. Con esta ocasión se multiplicaron los
comentarios sobre la aplicación de la clonación al ser humano. Uno de ellos fue
el de Juan Antonio Martínez,
Delegado de la Conferencia Episcopal Española, que dijo por televisión: «La
Ciencia sin conciencia se vuelve contra el hombre». Efectivamente, sería
una monstruosidad que unos hombres «fabricaran» a otros infradotados
intelectualmente, sumisos y dóciles, pero muy fuertes físicamente, para su
servicio en trabajos duros o peligrosos . Sería una nueva forma de esclavitud.
En Abril de 1997 se celebró en Oviedo un Convenio de Bioética.
Representantes de veinte países firmaron un Convenio Europeo sobre Derechos
Humanos y Biomedicina auspiciado por el Consejo de Europa. Este documento
incluye un anexo especial sobre la clonación
humana que prohibe expresamente. Pone límites a la ingeniería genética y
protege a los ciudadanos frente a los avances científicos
[30]
.
Después, el 12 de Enero de 1998 el Consejo de Europa firmó en París un
Protocolo prohibiendo la clonación humana
[31]
.
«Una organización que agrupa alrededor de sesenta organizaciones
científicas internacionales pidió que se prohiban en todo el mundo los
experimentos sobre clonación humana»
[32]
.
«La ONU pide a los Estados
que prohiban la clonación de embriones humanos, incluso con fines médicos»
[33]
.
La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe dice que la clonación
humana es contraria a la moral
[34]
.
El 20 de enero de 1998 vi en Televisión Española un debate sobre la
clonación humana moderado por Luis
Herrero. En él intervino el obispo de Castellón, Doctor en Moral, D. Juan Antonio Reig. Contestando a Agustín Zapata y a Javier Sádaba que opinaban que la clonación humana podía ser útil,
expuso con gran claridad que no se puede permitir la clonación humana con fines
utilitarios, como sería hombres clonados como almacén de piezas de recambio
para trasplantes. Esto sería muy práctico, pero no sería ético. Y lo que
distingue a los hombres de los animales es el respeto a la ética.
Resulta monstruoso que unos hombres «fabriquen» otros hombres para tener
piezas de recambio y después eliminarlos.
La ciencia sin conciencia se vuelve contra el hombre. A las personas
humanas no se las puede tratar como objetos. La persona humana tiene unos derechos
que hay que respetar.
Cuatrocientos catedráticos de Roma han firmado una «Declaración»
contra la clonación humana
[35]
.
«El gobierno español ha ratificado oficialmente el protocolo internacional
que prohíbe taxativamente la práctica de la clonación de seres humanos»
[36]
.
Por otra parte, David
Humphreys, del Whitehead Institute
for Biomedical Research de Estados Unidos, ha manifestado su
preocupación por «las irregularidades genéticas» observadas en los seres
clonados
[37]
.
Rafael
Navarro Valls habla de malformaciones,
envegecimiento prematuro, etc
[38]
.
Los reparos éticos que suscita la clonación de personas humanas pueden
desaparecer si se logra la clonación de tejidos para trasplantes
[39]
.
Por ejemplo, de tejido epitelial, etc.
El 19 de diciembre del año 2000, el Parlamento Británico aprobó la clonación terapéutica. Parece que
enfermedades como el parkinson, la
diabetes y la leucemia, se podrían curar trasplantando células de embriones con
capacidad de originar «células madre», llamadas «estaminales», que pueden dar lugar
a células iguales para generar nuevos tejidos.
Las células madre son unas
células a partir de las cuales se pueden obtener células de distintos tejidos.
Estas células están en tejidos de embriones y también en tejidos adultos, por
ejemplo en tejido adiposo.
Según la revista médica The Lancet (1872 (2004) 364) las
células-madre adultas poueden generar células neurológicas
[40]
.
Un equipo de científicos de la Universidad de
California, en San Diego (Estados Unidos), han conseguido frenar el avance de
la enfermedad del Alzheimer en seis de los ocho pacientes que se sometieron a
un ensayo con células madre extraídas de su propia piel, modificadas
genéticamente e inyectadas en la zona del cerebro afectada. Los resultados de
este trabajo han sido publicados este lunes, 25 de abril, por la prestigiosa
revista Nature Medicine
[41]
.
La células-madre pueden ser totipotentes, que dan lugar a un individuo completo de su especie, pluripotentes, que dan lugar a todo tipo de tejidos, multipotentes, que dan lugar a diversos
tejidos, y unipotentes, que dan lugar
a un solo tejido.
El biólogo Dr. Nicolás de Jouve, expone cómo el
uso de células-madre adultas del mismo individuo excluye el problema del
rechazo
[42]
.
Médicos de Barcelona
han curado fracturas óseas con células-madre del paciente
[43]
.
El uso de células-madre adultas del
propio paciente está ganando terreno por el positivo éxito conseguido en gran
número de pacientes. Mientras que el uso de células-madre embrionarias tiene
serios problemas por el peligro de que sean causa de tumores y cáncer. Así lo
expresaron expertos internacionales en un Simposio organizado por la Fundación
Areces de Madrid
[44]
.
Parece que las células madre embrionarias
de otra persona pueden degenerar en células cancerígenas. En cambio las células madre adultas, obtenidas de la
misma persona no tienen este peligro.
La Iglesia anima a investigar en la obtención de células madre de tejidos adultos, pues obtenerlas de embriones es
matar a un ser humano.
No se puede matar a una persona para dar a otra el órgano que necesita.
Como ocurre cuando se mata un embrión humano para sacar «células madre» que
fabriquen los órganos deseados para hacer trasplantes.
Fabricar seres humanos con el fin de tener órganos humanos de recambio para
las personas enfermas que los necesiten, y después matarlos, además de ser una
monstruosidad, es tan absurdo como fabricar un camión para aprovechar sólo sus
neumáticos, y después mandar el resto al desguace del chatarrero.
Por eso la Conferencia Episcopal Española ha publicado un documento en el
que dice que los diputados católicos no pueden apoyar una ley que permite
engendrar seres humanos para matarlos en beneficio de otros
[45]
.
Es mucho mejor obtener las células-madre del cordón umbilical de cada uno,
pues al ser células indiferenciadas se pueden cultivar para el tejido que se
desee, y así se podrían curar muchas enfermedades, por ejemplo la leucemia.
Sería de desear que hubiera bancos que conservaran congelados en nitrógeno
líquido los cordones umbilicales de todos los que nacen por si los necesitan en
el futuro utilizando la posibilidad que tienen esas células para regenerar
órganos y tejidos dañados.
El Dr. Fernando de la Vega propone
la creación de BANCOS DE CORDÓN UMBILICAL para disponer de células madre
[46]
.
Algunos
laboratorios ya han tomado esta iniciativa
[47]
.
ROMA, martes, 26 julio 2005 (ZENIT.org).-
En el Policlínico Gemelli de Roma,
dependiente de la Universidad del Sagrado Corazón, existe el Banco de las
Células Madre de Cordón Umbilical, cuya actividad es coordinada por el profesor Giuseppe Leone, director del Instituto de Hematología de la Universidad
Católica de Roma, junto al profesor Salvatore
Mancuso, director del Departamento para la Tutela de la Mujer y de la Vida
Naciente.
El
Dr. Echevarne, de Barcelona, ha fundado
el Laboratorio Smart Cells España para congelar cordones umbilicales de los
cuales obtener “células madre” en caso necesario, y no tener que obtenerlas de
embriones matando seres humanos
[48]
.
El Laboratorio Biostab de Valencia se
ofrece a congelar cordones umbilicales para poder obtener en el futuro
células-madre con las que curar algunas enfermedades del donante o de sus familiares
[49]
.
Científicos
de la Universidad de Harvard (EE. UU.) han obtenido “células madre” sin
destruir embriones
[50]
.
El Papa Juan Pablo II dijo
con frase feliz: «Con la vida no se comercia. (...) Desde la concepción hasta
la muerte natural, el ser humano es sujeto de derechas inviolables»
[51]
.
67,7. Los Testigos
de Jehová prohíben las transfusiones de sangre, diciendo que están
prohibidas por la Biblia; y son capaces de dejar morir a una
persona antes de facilitarle esta ayuda.
En primer lugar hay que decir que esto es falso. En ningún lugar de la
Biblia se habla de las transfusiones de
sangre. La Biblia no puede prohibir una cosa que se
desconocía en su tiempo. Lo que la
Biblia prohíbe es comer sangre de animales
[52]
,
por estar relacionada con la idolatría que ellos veían
en otros pueblos que sacrificaban animales a los ídolos.
También la Biblia prohíbe comer sebo
[53]
.
Y a esto no hacen caso.
Pero además Cristo abolió
algunas prácticas del Antiguo Testamento e instauró el Nuevo
[54]
.
Muchas de las leyes del Antiguo Testamento no rigen en el Nuevo (circuncisión,
peregrinar a Jerusalén, pena de muerte para los adúlteros, etc.).
Esta prohibición de no tomar sangre se mantuvo al
principio
[55]
por consideración a los cristianos procedentes del judaísmo, apegados a sus
costumbres, que tenían reparo en participar en comidas que habían estado
prohibidas para ellos durante toda su vida, y no se les debía escandalizar.
El abstenerse de comer sangre fue una norma transitoria, circunstancial y
disciplinar que cayó en desuso al desaparecer las comunidades palestinenses
judeo-cristianas con la guerra del 70
[58]
.
Por eso no vuelve a mencionarse ni en San
Pablo ni en los Padres Apostólicos.
En cambio la prohibición de la fornicación se repite con frecuencia en San Pablo y en los Padres Apostólicos.
Por otra parte, ya lo dijo San Mateo
[59]
:
«Lo que mancha al hombre no es lo que
entra por la boca, sino lo que sale del corazón».
En cambio lo que dice la Biblia con toda claridad es que debemos dar la
vida por los hermanos
[60]
,
pues ésta es la mejor manera de mostrarles nuestro amor a ellos
[61]
.
Pues, si debemos estar dispuestos a dar la vida por nuestros hermanos; ¡cuánto
más un poco de sangre, que recuperamos con facilidad, y que puede salvar la
vida de un hermano!
Luego, las transfusiones de sangre no sólo no están contra la Biblia, sino
que están muy de acuerdo con ella, ya que nos manda sacrificarnos por nuestros
hermanos. El que se oponga a las transfusiones de sangre, está muy lejos de
conocer la Biblia y el mensaje de amor que ella encierra en bien de todos.
En Octubre de 1977 murió en Ortuella (Vizcaya) la niña de ocho años María Albertina Martín González, porque
sus padres, Testigos de Jehová, se negaron a que le hicieran una trasfusión de
sangre.
La indignación del pueblo fue tan grande que, en el entierro, la Guardia
Civil tuvo que proteger a los padres para que no los lincharan
[62]
.
67,8. Es, además, un pecado contra este mandamiento el suicidio, es decir, quitarse a sí mismo la vida deliberadamente
y por propia iniciativa
[63]
.
El hombre tiene obligación de conservar la propia vida
[64]
.
Por lo mismo no es lícito exponerla temerariamente cuando no lo aconseja
razón alguna del deber o caridad
[65]
.
Tampoco es lícita la propia mutilación, a no ser que no
se pueda por otra vía proveer a la salud de todo el cuerpo
[66]
.
El suicidio es pecado grave porque la
vida no nos pertenece a nosotros, sino a Dios, que nos la ha entregado en usufructo
[67]
. No la hemos
conseguido nosotros mismos. La hemos recibido recibido de Dios, y pertenece al
que nos la ha dado.
Como dijo Pío XII, el 12 de noviembre de 1944 a la Unión Médica Italiana, «el
hombre no es propietario de su cuerpo, sólo lo tiene en usufructo». Lo ha
recibido de Dios y debe usarlo según la voluntad de Dios.
No puedo quemar la casa en que vivo porque no es mía: la tengo sólo
arrendada. ¿Acaso me he dado yo la vida para considerarla como mía?
Pero generalmente el suicida lo hace en un momento de arrebato o
desesperación. Y esto es un atenuante.
Las situaciones difíciles se superan pidiendo a Dios que nos libre de ellas
o nos dé fuerzas para sobrellevarlas. Pero el suicidio no arregla nada: lo
estropea del todo y para siempre. Por eso sólo la locura o la irreligión pueden
llevar al suicidio.
«El suicidio lo cometen frecuentemente personas que por enfermedad, o por
otras causas, no son totalmente dueñas de sí mismas. De ordinario es difícil
medir el grado de responsabilidad y de culpabilidad que contraen»
[68]
.
«Trastornos psíquicos graves pueden disminuir la responsabilidad del
suicida»
[69]
.
«La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida»
[70]
.
Antes, La Iglesia negaba a los suicidas las ceremonias religiosas. Pero
desde 1971, sólo niega los funerales religiosos a los que expresamente han
manifestado su rechazo.
No es suicidarse el perder la vida en un acto de servicio o de caridad
[71]
,
como al salvar a un náufrago. Aunque uno sepa, al tirarse al agua, que es
posible pierda la vida. Esto no es suicidarse, pues no se busca la muerte
directamente, sino que se pierde la vida al querer salvar a otro.
Pero «nadie puede exponer su vida a peligros graves sin causa proporcionada
que justifique la exposición al mismo»
[72]
.
Tampoco sería suicidio ofrecer la propia vida para salvar la de un
inocente, como el caso del P.
Maximiliano Kolbe, que se ofreció a morir a cambio de un padre de familia
en un campo de concentración alemán. Efectivamente, murió voluntariamente, pero
nadie lo considera suicida, sino mártir.
Caso similar es el de un condenado a muerte a quien se le da el modo de
quitarse él mismo la vida.
Incluso podría asimilarse el caso del espía que se quita la vida como único
modo de proteger informaciones secretas que pueden poner en peligro a su
patria. Este quitarse la vida no sería un suicidio moral. Así opina el célebre
moralista Häring
[73]
.
67,9. No sólo está prohibido quitarse la vida, sino también acortarla
directamente, como sucede con la
eutanasia.
Eutanasia significa «buena muerte», según su etimología
griega. Muerte apacible y sin dolor. Pero actualmente su significado real es
«provocar directamente la muerte por procedimientos médicos a enfermos
terminales para librarles a ellos de sufrimientos y a los demás de una carga».
La eutanasia es «una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención,
causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor»
[74]
.
La eutanasia
eugénica, elimina a los deformes y tarados; la eutanasia económica, suprime a
los viejos, inválidos y dementes.
«Anticipar la muerte, por muy cierta que sea, y por insoportable que
parezca la vida, es otorgarse un derecho que sólo a Dios pertenece. Y esto aun
cuando el enfermo consienta y lo solicite vivamente, porque ni siquiera él
puede conferir un derecho que tampoco posee, ya que no es dueño ni propietario
de su cuerpo y de su existencia»
[75]
.
No somos propietarios de nuestra vida, pues no la hemos conquistado
nosotros, sino que la hemos recibido de Dios, por medio de nuestros padres,
cuando Él así lo dispuso.
El deseo de dejar de sufrir es algo muy humano. Pero hay que mitigarlo por
medios lícitos. Hoy no hay sufrimientos insoportables dada la terapia
antidolorosa de que hoy dispone la Medicina.
Pero, sobre todo, hay que tener motivos para sufrir. Se puede sufrir con
dignidad y con optimismo. Para un cristiano el dolor tiene un valor redentor.
El dolor unido a la pasión de Cristo
Redentor lo sublima y ennoblece.
Morir con dignidad no es precisamente morir sin dolores, sino aceptando la
muerte, cuando y como Dios disponga.
No hay muerte más digna ni más dichosa que la recibida en estado de gracia
y en paz con Dios.
Un enfermo dijo en su lecho de muerte: «Pasé de la desesperación a la
alegría gracias a la fe».
Dice Juan Pablo II en su
Encíclica Evangelium vitae: «La
eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios»
[76]
.
La eutanasia se quiere enmascarar con la etiqueta de «muerte digna», lo
mismo que el aborto asesino se quiere disimular llamándole «interrupción del
embarazo». «No confundamos “muerte digna” con “muerte provocada”»
[77]
.
Después del aborto vendrá la eutanasia.
Por la misma razón que se permite matar a los niños no deseados, se permitirá
matar a los enfermos y ancianos que estorben. «Que nadie se engañe. Primero fue
el no nacido, ahora el anciano, y luego vendrá todo aquel que estorbe al que
manda, o el que se atreva a disentir. La cultura de la muerte es imparable,
aunque sus argumentos sean nulos», ha dicho Santiago Martín
[78]
.
Se empieza con una etiqueta de buena apariencia: muerte digna, ayudar a
morir al que no desea sufrir más. Pero luego se pasa a acciones aterradoras,
como el caso de un matrimonio joven que quería eliminar a la abuela porque
necesitaba su cama
[79]
.
Muchos podrían ser convencidos que debían pedir la eutanasia por ser una
carga para la familia o la sociedad.
Por los años 70, en la China comunista desaparecieron de golpe leprosos,
ciegos, locos y minusválidos. Esta «purga» explica en parte el impresionante
«agujero» descubierto por los demógrafos de cincuenta millones de habitantes en
la población china
[80]
.
Por la misma razón por la cual algunos defienden hoy el aborto, el día de
mañana serán ellos mismos eliminados por sus hijos, que los considerarán una
carga inútil.
Se dice que Napoleón ordenó a
sus médicos militares que envenenaran a los soldados con enfermedades
contagiosas para evitar su propagación.
Diego
Díaz en su libro La
última edad, recuerda unas palabras del demógrafo americano Dr. Gallop, de la Universidad de
Manitoba (Canadá): «Una vez que hayas permitido la muerte del feto, el ciclo no
se cerrará. No habrá límites de edad. Se habrá puesto en movimiento una
reacción en cadena que podrá hacer de ti una víctima. Tus hijos querrán
matarte, porque permitiste que fueran muertos sus hermanos y hermanas. Querrán
matarte por no poder soportar tu vejez»
[81]
.
Incluso hay quien se ufana de haber podido comprar un coche con el dinero
del seguro de vida del enfermo que dejó morir por falta de asistencia
[82]
.
Y como dice el Dr. Gallop: «Si
un doctor acepta dinero para matar a un inocente en el seno materno, el mismo
doctor te matará a ti con una inyección, cuando alguien se lo pague»
[83]
.
El jueves 4 de junio de 1987 pudimos ver en televisión en el espacio Debate cómo el defensor de la eutanasia
decía que todos debíamos tener derecho a morir de modo digno, y el médico del
Hospital de Basurto le dijo que en eso tiene toda la razón, pero la eutanasia
consiste en matar al enfermo, y los médicos están para sanar, no para matar.
Morir dignamente es asumir la muerte humana y cristianamente.
Algunos piensan que es preferible matar al enfermo para que deje de sufrir.
Sobre todo si él mismo lo pide.
Pero no es así.
El enfermo lo que quiere es dejar de sufrir.
Darle paliativos para aliviar su dolor, pero no matarle.
Hay que eliminar el sufrimiento humano, pero no al ser humano que sufre.
Detrás de la frase «para que no sufra» puede esconderse en el fondo,
inconscientemente, el deseo de librarse de las molestias que el enfermo le
ocasiona a él.
Vivir es un valor superior, que se le arrebata al darle muerte.
Dejar de existir es el supremo de los males.
«El derecho a la vida es el primero de los derechos del ser humano»
[84]
.
Eso de que el enfermo o anciano tiene derecho a pedir la muerte cuando lo
desee es una falacia.
Como le dijo monseñor Ricardo Mª
Carles a Isabel San Sebastián en una entrevista que le hizo en el ABC de Madrid: «Si se llegara a legalizar
la eutanasia voluntaria, sería muy fácil empujar a esas personas [que estorban]
a pedir “voluntariamente” la muerte, sin desearla, en absoluto, en el fondo de
sus corazones»
[85]
.
«Existe una tendencia a la aceptación legal de la eutanasia, es decir, a su
despenalización.
»Desdichadamente, la despenalización suele equivaler, al menos en la
mentalidad de muchas personas, a una legalización, a no considerarlo como
delito, y hasta recomendar su aplicación como algo honesto.
»La mejor forma de ayudar a una muerte digna es procurar una vida de
verdadera calidad humana, familiar, social y cristiana. Procurando una
asistencia llena de afecto y de generosidad»
[86]
.
El P. Luis de Moya, sacerdote
tetraplégico, que ha superado su situación con admirable trabajo sacerdotal ha
dicho: «Una persona que se siente querida no puede desear la muerte»
[87]
.
Amar y ser amado es lo que da ilusión a la vida.
Muchos de los que piden la muerte, lo que desean es ser mejor atendidos y
tener ayuda para querer seguir viviendo.
Por eso, más que legalizar la eutanasia. habría que humanizar el proceso de
la muerte.
«En opinión de muchos expertos, entre los que destaca el profesor Richard Fenigsen, pedir la muerte a menudo significa una petición de ayuda,
de comprensión; incluso cuando alguien pide la muerte enfática y repetidamente
por escrito o en presencia de testigos, no se puede excluir que esté pidiendo
ayuda y atención»
[88]
.
Lo mismo que es inaceptable legalizar que una persona quiera se esclava de
otra, es inaceptable legalizar que una persona pida o otra que la mate. El quitarse la vida es peor que ser esclavo.
Además,si se legaliza que un enfermo pueda pedir la muerte, ¿por qué no va
a tener el mismo derecho un sano cansado de vivir?
Monseñor Elías
Yanes, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, dice
en una carta pastoral: «El anciano o el enfermo terminal es un ser humano, una
persona. Causarle deliberadamente la muerte es un crimen. Aunque se haga por
compasión»
[89]
.
Ayudar a un suicidio no es compasión, es colaborar a un crimen.
La «compasión» puede enmascararse con el deseo de quitarse de encima una
carga molesta, y hasta el deseo de heredarle.
Todos los periódicos de España hablaron del caso de la
niña Mercedes Rodríguez, de Bilbao,
cuyo padre, Emilio, de veintiséis años, pidió por todos los Medios de
Comunicación que los médicos mataran a su hija enferma.
Hubo algún matrimonio que quiso hacerse cargo de su hija.
Más tarde se encontró remedio a algunos de los males de
la niña
[90]
.
Un enfermero de Indiana, en Estados Unidos, fue detenido como sospechoso de
haber asesinado a un centenar de enfermos. La policía sospechó de él, pues
cuando él estaba de servicio moría un enfermo al día; y cuando él faltaba moría
uno al mes
[91]
.
Una enfermera del Hospital holandés de Vliethoven asesinó por medio de una
inyección a nueve ancianos
[92]
.
Cuatro enfermeras de Austria fueron condenadas por «liquidar a cuarenta y
nueve enfermos que les resultaban molestos»
[93]
.
Una de las enfermeras, llamada Waltraud
Wagner, reconoce haber matado a once personas
[94]
.
Una enfermera de Dinamarca asesinó a sesenta y cuatro ancianos, después de
robarles, en una residencia geriátrica de Copenhague, dándoles una sobredosis
de calmantes
[95]
.
Un enfermero suizo de Lucerna confesó que había dado muerte a veintisiete
ancianos
[96]
.
Un enfermero alemán afirma que provocó la muerte a ochenta pacientes
[97]
.
El mismo día se publicaron estas dos noticias:
Un médico inglés, Harold Shipman, ha
sido condenado a cadena perpetua por haber dado muerte a 15 pacientes por medio
de una inyección, en Hyde, cerca de Manchester
[98]
.
Dos médicos belgas, Leon Radoux y Claude Chevolet, han sido acusados
de asesinato por haber practicado la eutanasia activa a un paciente equivocado
[99]
.
La aplicación de la eutanasia en Holanda, ha llevado en
1995 a acabar con la vida de 900 personas que en ningún momento habían pedido
someterse a esta práctica.
En pocas palabras, la ley ha provocado ya casi mil asesinatos. Hasta la
fecha se han registrado 11.200 casos de interrupción o renuncia a tratamientos
prolongadores de la vida, con la expresa intención de acelerar el fin de la
vida del paciente
[100]
.
Ellos no sabían que otros tomaron la decisión de que ellos no tenían que
seguir viviendo
[101]
.
Según el Dr. Antonio Pardo, Profesor
de Bioética de la Universidad de Navarra, en 1990 se dieron en Holanda más de
25.000 casos de eutanasia, y 14.000 de ellos sin conocimiento del paciente
[102]
.
Unos turtistas holandeses de edad madura le dijeron a Carlos Carrasco: «Dentro de unos años
nos vendremos a morir a España, porque en Holanda nos matan»
[103]
.
«Desde hace tiempo uno de los argumentos contra la introducción de la
eutanasia ha sido que la legalización de esas prácticas permitirá a los
doctores de abusar de los derechos de los enfermos que no quieren morir.
»Ahora la evidencia de Holanda, donde la eutanasia no es ya delito desde
1994, confirma estos temores.
»Una investigación llevada a cabo en 1996, cuyos
resultados han sido publicados recientemente en el Journal of Medical Ethics, encontró que algunos médicos no están
respetando las cláusulas que supuestamente protegen a los enfermos contra la
práctica no voluntaria de la eutanasia.
»Estos resultados indican que en 1995, uno de cada cinco casos de eutanasia
tuvo lugar sin la petición explícita del paciente.
»Los autores de la investigación, Dr
Henk Jochensen, del Lindeboom
Institute y Dr John Keown,
de Queens' College, Cambridge,
concluyeron que en la mayor parte de los casos estaba claro que la eutanasia no
viene comunicada a las autoridades y que no hay control sobre su práctica.
(BBC, 16/2/99)»
[104]
.
«Según un estudio que el gobierno comisionó al ministro de Justicia
holandés, el famoso "Informe Remmelick", en Holanda el 15% de los
fallecidos morirían por eutanasia»
[105]
.
La legalización de la eutanasia, en Holanda, en 1992 ha provocado una
enorme difusión de una tarjeta donde se dice que el portador no admite le
sea practicada la eutanasia; y ochenta de cada cien mayores de setenta y cinco
años no quieren ni oír hablar del Hospital por miedo a ser eliminados. El miedo
a que se les practique la eutanasia ha hecho que los ancianos holandeses se
asocien en la NPV para defenderse de la eutanasia.
La NPV cuenta con sesenta y tres mil miembros, y en las últimas semanas se
han apuntado cinco mil nuevos socios
[106]
.
«Holanda: la eutanasia da miedo. Más de 100.000 personas en Holanda han
comenzado a llevar consigo un documento que expresa su oposición a la
eutanasia. Esta curiosa medida se debe al temor de ser matados por los médicos
en caso de caer enfermos»
[107]
.
En ZENIT, Boletín informativo del Vaticano se narra el caso de un médico,
que estaba optimista por la mejoría de su paciente, cuando va a verlo por la
mañana no lo encuentra en su cama: habían «acabado» con el enfermo porque
faltaban camas libres
[108]
.
En ese mismo boletín se da cuenta de un caso espeluznante: el hijo pide a
los médicos que «aceleren» la muerte de su padre para que el funeral pueda
celebrarse antes de las vacaciones.
Conozco casos de enfermos terminales, por los que se ha hecho todo lo que
es razonable hacer, y que mueren desesperados creyendo que se les tiene
abandonados.
Si esto ocurre en una situación en la que la eutanasia está rechazada,
¿cuántos morirían desesperados creyéndose abandonados en una situación en que
la eutanasia esté legalizada?.
De hecho en Australia se ha anulado la ley que permitía la eutanasia
[109]
.
No es lícito dar a un enfermo una inyección con el propósito de provocar la
muerte, ya inevitable, apoyados en el piadoso deseo de que no sufra.
No es lícito provocar directamente la muerte por un medio artificial
[110]
,
ni siquiera a petición del interesado, pero el médico puede dar al enfermo
algún lenitivo de los dolores, aun a sabiendas de que posiblemente con ello se
acelere indirectamente la muerte
[111]
.
Pero si la dosis empleada, aunque no produzca directamente la muerte, hace
privar al enfermo del uso de la razón hasta el momento de morir no se podrá
aplicar al moribundo; a no ser que esté ya preparado espiritualmente. En caso
contrario sería privarle de una adecuada preparación para su salvación eterna,
lo cual es mucho más importante que el alivio corporal
[112]
.
Todos debemos poner los medios
proporcionados para conservar o recuperar la salud. Pero no estamos
obligados a los medios desproporcionados como serían medicamentos muy caros o
intervenciones quirúrgicas muy dolorosas
[113]
.
Cuando el enfermo, a juicio del médico, no tiene esperanza de curación, no
es necesario prolongar indefinidamente (distanasia), por medio de medicinas o
aparatos, una vida que corre irrevocablemente a su término
[114]
.
No tiene sentido aplicar un tratamiento inútil.
Pero se debe dar al enfermo la oportunidad de recibir los auxilios
espirituales, y, en cuanto sea posible, arreglar sus asuntos familiares.
Cuando el enfermo se encuentra en estado terminal, en una situación de
muerte inminente inevitable, en la que las medidas de soporte vital sólo pueden
conseguir un breve aplazamiento del momento de la muerte, cuando la vida se prolonga artificialmente, tan sólo
vegetativamente, sin reacciones humanas, es perfectamente lícito interrumpir
las medidas extraordinarias y suspenderle el tratamiento o desconectarle los
aparatos dejando que la naturaleza siga su curso
[115]
.
No se puede matar, pero sí se puede dejar morir naturalmente, renunciando a
terapias desproporcionadas, evitando un «ensañamiento terapéutico»
[116]
.
Una existencia irreversiblemente vegetativa, que ha dejado de ser humana,
puede no tener sentido el prolongarla. Aunque no se puede privar a los
familiares de su derecho de emplear todos los medios a su alcance para mantener
la esperanza hasta última hora.
«Dejar morir» sería «matar» si se le niegan al enfermo los medios
razonablemente normales para que pueda seguir viviendo.
Nunca se deben interrumpir las curas normales debidas al enfermo en casos
similares.
La distinción entre medios ordinarios y extraordinarios depende de la
situación sanitaria del país en cada momento
[117]
.
Lo que nunca debe faltar es el tratamiento paliativo para disminuir el
dolor, y la asistencia espiritual.
En Septiembre de 1989 la Conferencia Episcopal Española
ha redactado un Testamento Vital para los enfermos que se hayan en una
situación terminal.
Dice así: «El que suscribe pide que si por mi enfermedad llegara a estar en
situación crítica e irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de
tratamientos desproporcionados o extraordinarios, que no se me aplique la eutanasia activa, ni se me prolongue
abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; pero que se me administren los
tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos.
»Pido igual ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte.
Deseo poder prepararme para este acontecimiento final de mi existencia en paz,
con la compañía de mis seres queridos y el consuelo de mi fe cristiana»
[118]
.
La doctrina de la Iglesia sobre la eutanasia puede resumirse en este
decálogo:
1º Jamás es lícito matar a un paciente, ni siquiera para no verle sufrir o
no hacerle sufrir, aunque él lo pidiera expresamente. Ni el paciente, ni
los médicos, ni el personal sanitario, ni los familiares tienen la facultad de
decidir o provocar la muerte de una persona.
2º No es lícita la acción que por su naturaleza provoca directa o
intencionalmente la muerte de un paciente.
3º No es lícito omitir una prestación debida normalmente a un paciente, sin
la cual va irremisiblemente a la muerte: por ejemplo, los cuidados
vitales (alimentación por tubo y remedios terapéuticos normales ) debidos
a todo paciente, aunque sufra un mal incurable o esté en fase terminal o en
coma irreversible.
4º No es lícito rehusar o renunciar a cuidados y tratamientos posibles y
disponibles cuando se sabe que resultan eficaces, aunque sea sólo parcialmente.
En concreto, no se ha de omitir el tratamiento a enfermos en coma si existe
alguna posibilidad de recuperación; aunque se puede interrumpir cuando se haya
constatado su total ineficacia. En todo caso, siempre se han de mantener las
medidas de sostenimiento.
5º No existe la obligación de someter al paciente terminal a nuevas
operaciones quirúrgicas cuando no se tiene la fundada esperanza de hacerle más
llevadera su vida.
6º Es lícito suministrar narcóticos y analgésicos que alivien el dolor,
aunque atenúen la consciencia y provoquen de modo secundario un acortamiento de
la vida del paciente. Siempre que el fin de la acción sea calmar el dolor, y no
provocar subrepticiamente un acortamiento sustancial de la vida; en este caso,
la moralidad de la acción depende de la intención con que se haga, y de que
exista una debida proporción entre lo que se logra ( la disminución del dolor )
y el efecto negativo para la salud
7º Es lícito dejar de aplicar tratamientos desproporcionados a un paciente
en coma irreversible cuando haya perdido toda actividad cerebral. Pero no lo es
cuando el cerebro del paciente conserva ciertas funciones vitales, si esta
omisión provocase la muerte inmediata.
8º Las personas minusválidas o con malformaciones tienen los mismos
derechos que las demás personas, concretamente, en lo que se refiere a
recepción de tratamiento terapéutico. En
las fases prenatal y posnatal se les han de proporcionar las mismas curas que a
los fetos y niños sin ninguna minusvalía.
9º El Estado no puede atribuirse el derecho de legalizar la eutanasia, pues
la vida del inocente es un bien que supera el poder de disposición, tanto del individuo
como del Estado.
10º La eutanasia es un crimen contra la vida humana y contra la ley divina,
del que se hacen responsables todos los que intervienen en la decisión y
ejecución del acto homicida
[119]
.
La Conferencia Episcopal Española publicó, en Febrero de 1998, un documento
sobre la eutanasia donde dice que el «no matarás» del Quinto Mandamiento
incluye también la vida propia. Por lo tanto la eutanasia es un suicidio, y el
que colabore a ella colabora a un homicidio
[120]
.
«La Comisión para las Cuestiones Sociales, la Salud y la Familia de la
Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha afirmado claramente que el
reconocimiento del derecho a la muerte reivindicado por numerosas asociaciones
en Europa no constituye una respuesta apropiada a las aspiraciones de los
enfermos incurables o moribundos. La Comisión se pronuncia contra toda
institucionalización de la eutanasia activa, constatando en este sentido las
dramáticas consecuencias producidas por esta práctica en los Países Bajos,
donde está despenalizada.
»La adopción del informe constituye el final de una larga reflexión, en la
que se han escuchados a numerosos expertos del mundo ético y médico»
[121]
.
[1]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2275.
[2]
Diario YA, 7-IV-88, pg. 13.
[3]
JACQUES TESTART: El
embrión transparente. Anexo, 4. Ed. Granica. Barcelona, 1988.
[4]
Diario YA, 14-IV-88, pg. 15.
[5]
Boletín informativo del Vaticano en INTERNET:
Zenit,980401-2.
[6]
ZENIT. Boletín informativo del Vaticano en INTERNET:
ZS99031503
[7]
JACQUES TESTART: El
embrión transparente, II, 8. Ed. Granica. Barcelona, 1988.
[8]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET:
Zenit, 980306-5
[9]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZS
00103101
[10]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZSI
02072001
[11]
ZENIT:
Boletín informativo del Vaticano, ZS04060209
[12]
ARTURO FERNÁNDEZ: Compendio
de Teología Moral, 2ª, X, 2. Ed. Palabra. Madrid. 1995.
[13]
ANTONIO MONTEBELLI:Guía
de los métodos naturales. Apéndice. Ed. Ciudad Nueva.Madrid
[14]
IGNACIO SEGARRA: Buzón
de respuestas, nº 312. Ed. ESIN.
Barcelona. 2001.
[15]
ANDRÉ LÉONARD: La
moral sexual explicada a los jóvenes, III,6. Ed. Palabra. Madrid.
1994.
[16]
Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: Zenit,
980825-3
[17]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2376.
[18]
Diario LA RAZÓN, 12-II-2001, pg. 52.
[19]
Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: Zenit,
980224-1
[20]
Diario YA, 11-III-87, pg. 5.
[21]
JACQUES TESTART: El
embrión transparente, IV, 4. Ed. Granica. Barcelona, 1988.
[22]
ABC de Sevilla del 9-II-94. pg. 119.
[23]
Diario La Razón del 15-II-2001, pg.46.
[24]
Revista ÉPOCA, 142 ( 3-XI-87 ) 54.
[25]
DIARIO DE CÁDIZ del 9-VI-97, pg.52.
[26]
JUAN PABLO II: Mensaje en la Jornada Mundial del enfermo
(3-IX-2001).
[27]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2275.
[28]
Diario La Razón del 16-XI-2000, pg.35.
[29]
Revista NATURE del 27-II-1997.
[30]
Diario ABC de
Madrid del 5-IV-97, p g. 59.
[31]
Diario ABC de Madrid del 13-I-98, pg.10.
[32]
INTERNET: BBC.Mundo.com (Lunes 22-IX-2003).
[33]
Diario
LA RAZÓN, 9-III-2005, pg.29.
[34]
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[35]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET,
ZS99020707
[36]
Diario LA RAZÓN del 25-I-2000, pg.35.
[37]
Diario LA RAZÓN del 6-VII-2001, pg.43.
[39]
Diario ABC de Madrid del 22-I-99, pg. 69.
[40]
Periódico
ALBA, 22-28, I, 2005, pg.4.
[41]
http: INTERNET://www.forumlibertas.com/ 28/04/2005
[42]
Revista ALFA Y
OMEGA 426 (25-XI-2004) 13.
[43]
Diario
LA RAZÓN, 16-XII,2004, pg. 31.
[44]
Diario
LA RAZÓN, 1-XII-2004, pg. 46.
[45]
Revista ECCLESIA, 3297 (18-II-2006) 11.
[46]
Semanario ALFA Y OMEGA, 458(7-VII-2005)26
[47]
INTERNET. Boletín del Forum Libertas del 01/08/2005.
[48]
Semanario ALBA, 12-18, VIII, 2005, pg. 26.
[49]
Diario LA VOZ DE CÁDIZ del 3-II-2006, pg. 63.
[50]
Diario LA RAZÓN del 23-VIII-2005; pg.: 22.
[51]
ZENIT: Boletín del Vaticano en INTERNET, ZS03020202
[52]
Levítico, 3:17
[53]
Levítico, 3:17
[54]
SAN PABLO: Carta a los Gálatas, cap.3
[55]
Hechos de los Apóstoles, 15:20, 29
[56]
SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 8:8, 13
[57]
SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 10:25ss.
[58]
SALVADOR MUÑOZ IGLESIAS: Los problemas de los primeros tiempos, II, 3. ADUE. Madrid.
[59]
Evangelio de SAN MATEO, 15:11
[60]
Primera Carta de SAN JUAN, 3:16
[61]
Evangelio de SAN JUAN, 15:13
[62]
Diario YA del 28-X-77. pg.3.
[63]
ANTONIO ROYO MARÍN,O.P.:Teología Moral para seglares, 1º,2ª,II, nº 447. Ed. BAC. Madrid.
[64]
DENZINGER: Magisterio
de la Iglesia,nº 1938c. Ed. Herder. Barcelona.
[65]
DENZINGER: Magisterio
de la Iglesia,nº 1939. Ed. Herder. Barcelona.
[66]
DENZINGER: Magisterio
de la Iglesia,nº 2246,2348. Ed. Herder. Barcelona.
[67]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2280.
[68]
Conferencia Episcopal Española: Ésta es nuestra fe, 2ª, III, 7, 2, 2, c. EDICE. Madrid, 1986.
[69]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2282.
[70]
Nuevo
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2283.
[71]
ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para seglares,1º, 2ª, II, Nº 444, 3º. Ed. BAC.
[72] ANTONIO ARZA, S.I.: Preguntas y respuestas en cristiano, pg. 245. Ed. Mensajero. Bilbao.
[73]
BERNHARD HÄRING: SHALOM:Paz, XVI,
2. Ed. Herder. Barcelona. 1998.
[74]
MIGUEL ÁNGEL MONGE: 39
Cuestiones doctrinales, IV, 8. Ed. Palabra. Madrid. 1990.
[75]
JESÚS FERRER: Dolor
y eutanasia., pg. 26. EUNSA. Pamplona, 1976.
[76]
JUAN PABLO II: Encíclica Evangelium vitae, nº 65.
[77]
FRANCISCO DE MIER: Apuesta
por lo eterno, II, 4,b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.
[78]
ABC de Madrid del 3-III-93. Pg. 73.
[79] TIHAMER TOTH: Creo en Jesucristo, el Mesías, XXV, 2. Ed. Atenas, Madrid.
[80]
Revista 30 GIORNI, 1 (VI-1987) 10.
[81]
Diario YA Dominical del 6-II-77.Pg. 3.
[82]
Diario YA, 23-VI-88. Pg. 11.
[83]
Diario YA , 11-XII-91, pg. 17.
[84]
Documento de la Conferencia Episcopal Mejicana del
25-III-2001.
[85]
Diario ABC de Madrid, 18-I-98, pg. 14.
[86]
CARLOS AMIGO:Cien
respuestas para tener fe,V,49.Ed. Planeta+Testimonio.Barcelona. 1999
[87]
LUIS DE MOYA: Su página en INTERNET:
http://www.unav.es/capellania/ldm/
[88]
PABLO NUEVO: Revista ARBIL en INTERNET.
http://www.ctv.es/USERS/mmori
[89]
Diario ABC de Madrid, 7-III-98, pg.42.
[90]
Diario YA, 20-III-86, pg. 35.
[91]
Diario ABC de Madrid, 31-XII-97, pg.91.
[92]
Diario ABC de Madrid, 15-IX-95, pg. 30.
[93]
Diario YA, 11-IV-89, pg.13.
[94]
Diario YA, 21-IV-89, pg. 17.
[95]
Diario ABC de Madrid, 22-X-97, pg.81.
[96]
Diario LA RAZÓN, 12-IX--2001, pg. 58,
[97]
Diario LA RAZÓN, 5-VIII-2004, Pg. 36.
[98]
Diario LA RAZÓN, 1-II--2000, pg. 44.
[99]
Diario LA RAZÓN, 1-II--2000, pg. 37.
[100]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET del
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[101]
Revista ECCLESIA, 2883 (7-III-98) 341(Periódico ALBA, 22-28, I, 2005, pg. 4).
[102]
Revista ALFA Y OMEGA, 253 (29-III-2001) 10.
[103]
Semanario
ALBA, 22-28, I, 2005, pg. 4.
[104]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET del
20-II-99.
[105]
ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en
INTERNET:ZS99022410
[106]
Diario ABC de Madrid, 18-II-95, pg. 66.
[107]
ZENIT Boletín informativo del Vaticano en
INTERNET:ZENIT,31 de octubre de 1998.
[108]
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ZENIT, Boletín informativo del Vaticano en INTERNET:
ZS99052803.
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