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68,21. Hoy se habla mucho de la liberación del sexo;
pero de hecho estamos sufriendo una manipulación del sexo para negocio de los
pornócratas que explotan el instinto sexual trivializando una de las
potencialidades más serias que tiene el hombre: la procreación de un hijo.
Pornografía es la exhibición de actos sexuales.
El placer no es un fin en sí mismo... La pornografía
puede convertirse en un atentado permanente contra el derecho que cada uno
tiene a que se respete debidamente el pudor con que desea envolver las
manifestaciones de la sexualidad.
Lejos de ser ridículo, el pudor es una cualidad que
pretende comunicar al cuerpo humano la posibilidad de transparentar el espíritu
que habita en su interior...
De aquí que imponer unos límites a la pornografía
sea algo a todas luces razonable e incluso necesario. No como una concesión a
la ñoñez, sino como una afirmación de un sentido que tenemos derecho a
conservar en favor de la sexualidad humana.
«La pornografía es una falta grave. Las autoridades
civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico»
[1]
.
«Las
autoridades civiles, en cuanto obligadas a promover el respeto a la dignidad de
la persona humana, deben contribuir a crear un ambiente favorable a la
castidad, impidiendo, inclusive mediante leyes adecuadas, (…) en orden, sobre
todo, a proteger a los menores y a los más débiles»
[2]
.
El Vaticano alerta sobre el aumento de sexo y
violencia en los medios de comunicación. El Consejo Pontificio para las
Comunicaciones Sociales ha publicado un documento donde se dice, entre otras
cosas: «Los medios de comunicación social han tenido y continúan teniendo un
importante papel en cada proceso de transformación individual y social» (nº1).
«Si bien es cierto que estos medios -como afirma el Concilio Vaticano II-
prestan grandes servicios al género humano, lo es igualmente que pueden ser
utilizados contra los designios del Creador y convertirlos en instrumentos del
mal» (nº4). «Uno de los fenómenos alarmantes de estos años ha sido la creciente
difusión de la pornografía y la generalización de la violencia en los medios de
comunicación social. Libros y revistas, cine y teatro, televisión y
vídeocasetes, espacios publicitarios y las propias telecomunicaciones, muestran
frecuentemente comportamientos violentos o de sexualidad permisiva que casi
llegan al umbral de la pornografía, y que son moralmente inaceptables» (nº5).
«Es evidente que uno de los efectos de la pornografía es el pecado. La
participación voluntaria en la producción y en la difusión de estos productos
nocivos ha de ser considerada como un serio mal moral. Además, esta producción
y difusión, no podría tener lugar si no existiera una demanda. Así, pues,
quienes hacen uso de estos productos no sólo se perjudican a sí mismos, sino que
también contribuyen a la producción de un comercio nefasto» (nº11). «También la
llamada pornografía blanda puede paralizar progresivamente la sensibilidad,
ahogando gradualmente el sentido moral de los individuos hasta el punto de
hacerles moral y personalmente indiferentes a los derechos y a la dignidad de
los demás. La pornografía, como la droga, puede crear dependencia y empujar a
la búsqueda de un material cada vez más excitante y perverso. La probabilidad
de adoptar comportamientos antisociales crecerá en la medida
en que se vaya dando este proceso» (nº14). «Uno de los motivos básicos de la
difusión de la pornografía y de la violencia sádica en el ámbito de los medios
de comunicación, parece ser la propagación de una moral permisiva, basada en la
búsqueda de la satisfacción individual a todo coste. Un nihilismo moral acaba
haciendo del placer la sola felicidad accesible a la persona humana» (nº19).
«La propagación de la pornografía y de la violencia a través de los medios de
comunicación social es una ofensa a los individuos y a la sociedad, y plantea
un problema urgente que exige respuestas realistas por parte de las personas y
los grupos. El legítimo derecho a la libertad de expresión y al intercambio
libre de información ha de ser protegido, pero al mismo tiempo hay que
salvaguardar el derecho de los individuos, de las familias y de la sociedad, a
la vida privada, a la decencia pública y a la protección de los valores
esenciales de la vida» (nº21). «La educación a la vida familiar y a la
inserción responsable en la vida social exige la formación a la castidad y a la
autodisciplina. La pornografía y la violencia generalizada tienden a ofuscar la
imagen divina en cada persona humana, debilitan el matrimonio y la vida
familiar, y dañan gravemente a los individuos y a la sociedad» (nº29)
[3]
.
Los pornócratas, que hacen negocio con la
explotación de la pornografía, lanzan al aire, por los medios de comunicación,
que «hasta ahora no se ha interpretado científicamente la importancia del sexo,
que por fin han cesado los prejuicios creados a lo largo de siglos de represión
sexual, que cualquier forma de expresar el amor físicamente es válida,
que esto debe considerarse normal entre personas que se aman, y que el
sentimiento de culpabilidad es causado por prejuicios morales y religiosos». En
todo esto hay mucha falsedad.
Es ridículo decir que hasta hoy no hemos descubierto
el sexo.
La religión y la moral no reprimen el sexo, lo
dominan, que no es lo mismo. Reprimir tiene un sentido peyorativo; dominar, no.
El sexo hay que dominarlo. En la vida no podemos hacer todo lo que nos apetece.
Hacemos lo que hay que hacer, y cuando hay que hacerlo.
Tienes que trabajar, madrugar, etc., aunque no te
apetezca.
Y otras veces no puedes hacer lo que te apetece.
El apetito no es la suprema norma de conducta.
A nuestro instinto sexual le apetecen muchas cosas
que no podemos hacer. El apetito hay que subordinarlo a un orden superior.
No se trata de poner al apetito sexual una camisa de fuerza, sino de
encauzar el apetito sexual para que cumpla la finalidad querida por Dios.
Las cosas encauzadas son útiles, desbordadas son
catastróficas.
El agua encauzada sirve para el riego y la energía
eléctrica.
Pero si se desborda lo arrasa todo y tenemos una
catástrofe. Lo mismo el instinto sexual. Encauzado es fuente de vida y de amor,
pero si se desborda esclaviza al hombre, lo animaliza y lo lleva a las
perversiones sexuales más monstruosas.
«El hombre que sólo ansía sensaciones placenteras,
para colmar su ansia de satisfacciones, se convierte en un obseso de acumular
placeres de forma egoísta»
[4]
.
El sexo causa adicción lo mismo que las drogas.
Así pudimos comprobarlo en el espacio de TELE-5, La vida alrededor el lunes 17 de octubre
de 1994 entre 4 y 4:30 de la tarde:
Pablo acudió a una dinámica en Palma de Mallorca para
desintoxicarse de su sexo-adicción.
También salió en pantalla Elena que hizo el acto sexual con más de tres mil hombres, y nunca
por dinero.
La doctora Olga
Jiménez, sexóloga, habló de la relación entre las adicciones al sexo,
drogas y alcohol.
También trató de la sexo-adicción, como una
enfermedad que anula la voluntad, la doctora Elena Ochoa en el programa Luz
Roja el 20 de octubre de 1994 a las 11:30 de la noche.
«La
adicción al sexo suele comenzar con un hábito muy frecuente de masturbación, y
quizás de ver pornografía. (…) Evolucionan hacia hábitos convulsivos. (…) Sin
ayuda médica, esas personas suelen ir cada vez peor»
[5]
.
La sexualidad desbordada es insaciable: cada vez quiere más, cada vez quiere experimentar
cosas nuevas, hasta llegar a las aberraciones más indignantes; como aquella
casa de prostitución donde hay niñas de siete años
[6]
, a
disposición de los clientes que las prefieren tiernecitas.
En Alemania Federal se cometen cada año cien mil
abusos sexuales contra niños
[7]
.
En la XVI Conferencia de Ministros
de Justicia del Consejo de Europa celebrado en Lisboa en junio de 1988, se
habló de los abusos sexuales con niños en “Jardines de Infancia” y que la
prostitución infantil forma parte del decorado turístico de algunas ciudades
como Río de Janeiro, Dakar, Estambul, etc.
[8]
.
El 6 de Marzo de 1996, a las 12:15 de la noche
pudimos ver por la Primera Cadena de Televisión Española un programa sobre la
prostitución infantil en Manila.
En Agosto de 1996 fue condenado en Bélgica Marc Dutroux como organizador de una
red de prostitución infantil
[9]
.
Y en Barcelona la policía descubrió una red de
prostitución infantil
[10]
.
No es raro que los periódicos nos hablen de niñas de
nueve y diez años violadas por maníacos sexuales y luego asesinadas
[11]
.
En Septiembre de 1996, todos los medios de
comunicación informaron del Congreso de Estocolmo sobre prostitución infantil,
pues ha llegado a ser un problema internacional.
Se llama violación la agresión sexual de otra persona.
España entera se conmocionó ante el asesinato,
después de violarlas, de tres adolescentes de Alcácer (Valencia). Pero no
fueron las únicas. Antes las precedieron: Sonia en Plasencia, Laura en Burgos, Olga en Villalón, Ana en Huelva, Leticia en Viana, Mari Carmen en Villalba,
etc.
[12]
. En
cinco años fueron violadas y asesinadas doce adolescentes
[13]
.
Esto es horrible; pero es la consecuencia de la
campaña de libertinaje sexual, patrocinada por el gobierno socialista, con una
televisión indecente y unos folletos repartidos en las escuelas públicas
enseñando a gozar del sexo.
Estamos haciendo maníacos sexuales. No nos
extrañemos de sus tristes consecuencias.
Esta degradación del hombre animalizando el sexo
está dando lugar a auténticos psicópatas sexuales, pensando siempre en el sexo,
buscando continuamente mayores y nuevas sensaciones, dedicados a las prácticas
sexuales más sofisticadas y a las perversiones sexuales más degradantes.
En la habitación 541 del hotel Miguel Ángel de
Madrid, David B. Noyes, cortó los
pechos, que tiró al W.C., a una prostituta llamada Rufina Sanz. Luego la rajó de la vagina al ombligo, y después tiró
el cuerpo por la ventana
[14]
.
Un auténtico «Barba Azul» se llevaba a su casa a las
chicas que encontraba en bares y discotecas, y allí las violaba,
asesinaba y luego descuartizaba. La policía encontró en su frigorífico trozos
de cuerpos humanos
[15]
.
En seis Estados Norteamericanos se
castiga a los violadores con la castración
[16]
.
Pero no todas las violaciones son a base de fuerza
física. También se viola engañándola, prometiéndole mil cosas, y cuando queda
embarazada, el otro se quita de en medio. ¿Y esto es la liberación de la mujer?
¡Todo lo contrario! Es su degradación.
Muchas chicas ceden su virginidad por amor a un
chico, y después se quedan defraudadas, vacías, desilusionadas, y quizás hasta
con un trauma de asco para la vida sexual.
La moral sexual católica es la que libera a la mujer
de la instrumentalización del hombre y la dignifica, exigiendo para ella el
máximo respeto.
La Iglesia quiere que el acto sexual vaya unido al
amor no a la violencia. Por eso una mujer que está en peligro de ser violada
puede, en defensa propia
[17]
, usar
medios anticonceptivos no abortivos.
Manteniendo firme su voluntad de no consentir en el
acto que se le impone violentamente.
Es la opinión generalizada entre los moralistas, y
así respondieron, al ser interrogados, tres eminentes moralistas de Roma como
son: Pietro Palazzini, entonces
secretario de la Sagrada Congregación del Concilio y posteriormente cardenal, Francesco Hürt, profesor de Teología
moral de la universidad Gregoriana, y Ferdinando Lambruschini, profesor de la misma materia en la universidad
Lateranense
[18]
.
Por eso la Iglesia permitió tomar la píldora a unas
monjas que estaban en peligro de ser violadas cuando la revuelta de Lumumba en el Zaire y cuando la
desaparición de Yugoslavia.
Comentando esta licitud el Obispo de
Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig, Presidente
de la Comisión Familia y Vida, de la Conferencia Episcopal Española, dijo en
una rueda de prensa que «esta licitud no se debe a un criterio de
anticoncepción, sino que es un acto de defensa personal ante una agresión
sexual»
[19]
.
Y Mons. Juan
José Asenjo, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española,
declaró que en peligro inminente de violación la Iglesia Católica admite el uso
de anovulatorios por cualquier mujer lo mismo que autorizó la píldora
anticonceptiva a religiosas, en la misma situación, durante los conflictos
bélicos de África
[20]
.
Dos palabras a la MUJER QUE SE HA QUEDADO SOLTERA
[21]
:
La soltería en la mujer es una
vocación de Dios.
No siempre porque ella lo elija, sino porque ha sido
elegida para ello por Dios, pues Él ha dispuesto que nazcan muchas más mujeres
que hombres. Señal de que Dios elige a muchas mujeres para la soltería.
Lo primero que debe hacer una mujer soltera es
considerar su estado como una vocación de Dios, y por lo tanto no considerarse
fracasada, sino aceptar su estado con naturalidad. Buscar una ocupación que sea
útil a los demás para sentirse realizada en su vida.
Dios tiene una misión para ella. Hay que descubrirla
y cumplirla.
Cumplir la voluntad de Dios nos hace más felices en
esta vida, y además en la eterna.
Hay otro tema del que quiero decir algo.
Es frecuente la crisis de soledad en madres de
treinta o cuarenta años cuando los hijos se han emancipado y a ellas les sobra
mucho tiempo.
Podría ser el momento de reincorporarse al mundo del
trabajo o de los estudios. Incluso buscar alguna ocupación constructiva que la
haga sentirse útil. Dedicarse a obras de caridad o apostolado, etc.
Lo que sería un disparate es buscar actividades
compensatorias en la ludopatía del bingo, alcohol, vídeos inconvenientes, etc.
68,22. Otro de los grandes peligros de pecar contra
este mandamiento, es el baile.
La satisfacción sexual buscada directamente fuera
del matrimonio, es pecado grave. Y esto es lo que buscan muchos en el abrazo
del baile. Lo que quieren es tener una mujer en sus brazos. Y el baile les
proporciona una ocasión estupenda de poder apretarla contra su cuerpo.
El baile moderno suelto puede ser más pasable, si se
evitan los movimientos sensuales. Por eso nuestros bailes regionales, como la
jota, la sardana, el zortzico, la muñeira, etc., no tienen reparo moral alguno,
y sería estupendo que se generalizaran mucho más.
Pero esos bailes de parejas abrazadas, tal como se
baila hoy día, en los que un chico y una chica ponen en contacto sus cuerpos de
arriba-abajo, pegados como lapas, son, por lo menos, un peligro de sentir
deseos voluptuosos para todo muchacho normal. Y este peligro hay que evitarlo
si no hay causa proporcionada que lo justifique.
Claro que hay modos y modos de bailar. No todos
bailan con igual mala intención. Pero lo mejor es no bailar apretados: «que
circule aire entre los dos
[22]
. Bailar
en sí no sería malo, pero lo hacen malo las circunstancias. ¡Cuántos pecados de
pensamiento, de deseo y de obra, antes, durante y después del baile!
[23]
.
Por eso, aunque teóricamente se pueda bailar sin
pecar
[24]
, en la
práctica, este baile de parejas pegadas, tal como se baila hoy día, es un
semillero de pecados. Y aunque no siempre se peque gravemente, ¿no será ponerse
en peligro de pecar?
Es una
ingenuidad defender el
baile como si fuera una diversión angelical e inocente. Todos sabemos que lo
que los hombres buscan en el baile es, sobre todo, el contacto de los cuerpos.
Y esto no es el medio más seguro para conservar la pureza, a la que estamos
obligados por precepto de Jesucristo,
y que tanto trabajo cuesta por la rebeldía de la concupiscencia.
Una vez oí una cosa que me hizo gracia, y por eso la
pongo aquí. Era sobre la moralidad del baile:
Depende de la intención del sujeto.
También de la intención de la sujeta.
Pero sobre todo
de lo que el sujeto sujete a la sujeta.
No seas fácil en bailar. Piensa en el modo de
mantenerte firme en tu propósito de evitarlo.¿Por qué hemos de andar siempre
por el límite del pecado? Andar por el borde de un precipicio es muy peligroso.
Además, es un cristianismo raquítico el que sólo se detiene ante el pecado.
Sepamos renunciar a aquellas cosas que nos gustarían mucho, que incluso nos
serían lícitas, pero con las que damos mal ejemplo.
Es
evidente que muchos pecan gravemente en el baile. No contribuyas, con tu
cooperación, a que otros pequen.
El Cardenal de Madrid, D. Vicente Enrique Tarancón dice: «Los bailes modernos son
peligrosos por sí mismos. Llevan en sí mismos un germen de desorden y un
peligro de pecado. La Teología no los puede admitir en principio. La Teología
los ha de rechazar y ha de suponer su inmoralidad mientras no se demuestre lo
contrario. Los distintos matices que tienen las diversas clases de estos bailes
no alteran su naturaleza. Unos serán abiertamente escandalosos. Pero todos son
esencialmente peligrosos... Si admitimos que estos bailes modernos son
peligrosos por sí mismos, porque encierran ocasión más o menos próxima de
pecado, nuestra postura ante ellos ha de ser necesariamente prohibitiva. Y en
los casos concretos, se tratará tan sólo de saber si se dan las razones y las
circunstancias que la moral exige para que uno pueda ponerse en peligro de
pecado...Lo más grave, a mi juicio, es que al baile moderno se le ha dado carta
de naturaleza y casi de obligatoriedad en nuestra sociedad que quiere llamarse
cristiana... Se impone, por lo tanto, una reacción fuerte contra este criterio
erróneo tan común entre católicos. El baile moderno es un mal. Para autorizarlo
se habrán de pesar las razones que justifican la permisión de un mal. En
principio, una sociedad cristiana, no puede aceptarlo como un medio normal de
diversión. La Teología lo condena por el desorden que lleva en sí mismo»
[25]
.
«Son deshonestos, y por lo mismo ilícitos para
todos, aquellos bailes que por la manera de abrazarse, por los contactos que
permiten, y por las músicas que los acompañan, despiertan generalmente la
sensualidad. Además, la persona que sabe por experiencia que ciertos bailes, le
causan tentaciones y movimientos malos, tiene que evitarlos»
[26]
.
68,23. El
vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando
los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el
orgasmo.
A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no
se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a
la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.
Dice André
Léonard, Profesor de la Universidad de Lovaina: «Por su misma naturaleza,
la masturbación contradice el sentido cristiano de la sexualidad, vivida como
alianza de amor. (...) El ejercicio de la facultad sexual queda privado de toda
referencia afectiva con una pareja, en la medida en que el sujeto se repliega
sobre sí mismo, en el disfrute de sí mismo. (...) La masturbación, privada del
amor, deja a menudo insatisfecho a quien se entrega a ella. Conduce al vacío y
al disgusto.
»Debes tener el coraje de pensar, y también decir,
que la masturbación es un mal. Escucharás con frecuencia argumentos que
intentan defender que se trata de un comportamiento inofensivo, tan anodino
como el beber, comer o transpirar. Es preciso desmontar esas razones. (...) No
es ciertamente el pecado más grave que puedas cometer. Pero eso no impide que
te hagas su esclavo, que te habitues a una sexualidad egoísta, y que asfixie en
ti la vida espiritual»
[27]
.
La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en
la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para
ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados
porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales
expresiones de amor dentro del matrimonio. Quien se deja esclavizar del vicio
de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer
joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella
muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería
masturbarse
[28]
.
Yo conozco un
matrimonio que fracasó porque él prefería masturbarse al acto matrimonial.
Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo
en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más
difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la
envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el
desarrollo de su personalidad, debilita la fe
[29]
,
produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra
persona.
Para dominar la masturtbación, tres cosas:
a) Estar convencido de que este vicio se puede superar. Otras personas
lo han conseguido.
b) Eliminar los estímulos de pornografía, telebasura, etc.
c) Frecuentar los sacramentos de la confesión y comunión.
d) Para casos
extremos, pedir a un médico un tranquilizante.
«No se puede abusar del organismo. La naturaleza
pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden
gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana»
[30]
.
Incluso para Freud «el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su
psicoafectividad»
[31]
.
«La práctica habitual de la masturbación conduce a
graves desequilibrios nerviosos»
[32]
. Todos
los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a
la neurastenia
[33]
.
Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.
«La masturbación es, con frecuencia, expresión de egocentrismo, (...)
indicio de un desarrollo retardado o detenido de la personalidad»
[34]
.
«Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe
ser calificada como falta de madurez. (...) Cuando la masturbación presenta
síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que
la someta a un tratamiento adecuado. (...) Las fuentes que dan pábulo a la
fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de
muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido
estimuladas»
[35]
.
Hay maníacos sexuales «que buscan el placer una y
otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una
insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las
incesantes frustraciones
[36]
.
«La masturbación hecha costumbre da por lo general
seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de
elevarse a un auténtico amor sexual»
[37]
.
El vicio de la masturbación es causa de muchos
fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los
estudiantes y los deportistas
[38]
.
«Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer
un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un
mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas. El
hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar
a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra
de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica»
[39]
.
El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación
precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más
lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial.
Los médicos americanos que habían tratado a
muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban
esposas frígidas
[40]
.
«No es inteligente considerar la masturbación como
algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en
el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde
se hacen sentir sus malos efectos. (...). El que en plena adolescencia el joven
sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo. (...).
Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones»
[41]
. Estas
partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por
necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por
gusto. Con eso no se juega…
«La
masturbación es una desnaturalización, una despersonalización de la sexualidad:
un repliegue sobre sí mismo como falsa reacción ante los problemas de la vida,
o como búsqueda equivocada de la potencia sexual. De ahí sus otros nombres:
“autoerotismo”, “ipsación”, “vicio solitario”, que expresan perfectamente su
carácter de inmadurez afectiva, de egoísmo desintegrador»
[42]
.
Éste es un pecado degradante,
repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da
vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste
la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a
un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de
tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio. Muchos empezaron esta mala
costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo
casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente
quitó importancia al asunto. Pero la masturbación es un vicio que puede
esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su
ideología religiosa.
La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas
incredulidades han empezado en la masturbación»
[43]
. El
joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente
la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás
le cuesta trabajo evitar.
«Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la
masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión
de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor
y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona.
El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad
obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre
consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al
problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo
indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona.
He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una
ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de
ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que
se dejaban llevar por el ocio»
[44]
.
Es fácil que quienes han contraído el hábito de la
masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de
destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de
inferioridad.
El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de
procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia
tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus
vidas.
La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es
fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse
atenuantes de la responsabilidad
[45]
. Sin
embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la
esclavitud del hábito.
«Los
trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente
manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo
claramente psicopático...Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una
mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de
voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la
personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La
masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la
incapacita para el verdadero amor. La masturbación es, muchas veces, un recurso
barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún
otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir. Con
todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad. Cuando un
joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance
aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre
se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que
acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: Todo lo puedo en Aquel que me conforta.
»En la adolescencia, la masturbación puede aparecer
como algo pasajero. Como eso de los granos. Pero si es repetitivo, puede
degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de
culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de
adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por
eso deja sentimiento de culpa.
»En la edad madura, la masturbación puede ser
síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un
estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se
encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo.
En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una
descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de
control de los instintos más primitivos»
[46]
.
Dice el célebre moralista Häring: «No se puede decir que la pasión destruye la imputabilidad
moral de los pecados contra el sexto mandamiento, pues si así fuera sólo un
pecado diabólico sería mortal»
[47]
.
A veces las caídas en la masturbación no son por una
intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una
ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc.
Casos así pueden remediarse con algún sedante
inofensivo recomendado por un médico.
En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José Mª Poveda Ariño, Jefe del
Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada Ciencia y Doctrina Moral Sexual, dijo
que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal.
Y en los casos en que esta superación parezca
difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede
recomendarle.
En enero de 1976 el Vaticano
publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: «El uso deliberado de la
facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice
esencialmente la finalidad de esta facultad» (nº 5). También dice este
documento que «la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado»
(nº 9)
[48]
.
Esto significa que el acto, "en sí mismo",
es siempre materia de pecado grave ("objetivamente malo").
Para
determinar si el acto de una persona concreta es pecado grave también habrá que
considerar si se cumplen las otras condiciones del pecado grave: que tenga uso
suficiente de razón como para saber lo que está haciendo y la malicia del acto,
y que consienta plenamente al mismo.
En 1983 el Vaticano ha publicado otro documento
sobre la educación sexual donde dice: «La masturbación es un grave desorden
moral»
[49]
.
Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral
subjetiva de cada acto, «de ningún modo se puede sostener que en el campo
sexual no se cometen pecados mortales»
[50]
.
Pero no has
de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales.
Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar
el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no
son pecado alguno.
Y en las conmociones orgánicas que sientas
involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz.
No has pecado contra la pureza.
Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir.
Puede ser que a veces sientas movimientos
contra tu voluntad en tus órganos genitales.
Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.
El pecado no está en el sentir, sino en el
consentir.
En el noveno mandamiento te expongo el modo de
luchar contra estas tentaciones molestas.
Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido
voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.
El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con
la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados.
Una persona soltera no puede ni procurárselo
voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente.
A veces el orgasmo se produce imprevistamente.
En ese caso tampoco es lícito saborearlo
voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera.
Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado
alguno.
El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado
directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, y dentro del acto
conyugal.
68,24. La
homosexualidad es la atracción sexual hacia una persona del mismo sexo. Es
una aberración duramente castigada en la Biblia.
Es el caso de Sodoma y Gomorra
[51]
. Y por
eso a los homosexuales se les llama sodomitas.
También San
Pablo condena la homosexualidad
[52]
.
Y el Levítico dice
(18:22):«No cometerás pecado de sodomía, porque es una abominación»
«Los actos homosexuales son objetivamente
desordenados.
»Son contrarios a la ley natural. No pueden recibir
aprobación en ningún caso»
[53]
.
La homosexualidad es una anormalidad según el "DSM-IV.
Criterios Diagnósticos de los Trastornos Mentales". Así lo señala la psicopedagoga Mª Mar Martín Ayllón en INTERNET
[54]
.
La homosexualidad es una enfermedad. Así la cataloga
la Organización Mundial de la Salud: La OMS dedica un
apartado de su clasificación de las enfermedades psiquiátricas CIE 10, el
número F66.1.x1, al que denomina Trastorno de la orientación sexual
egodistónica, homosexualidad
[55]
.
«Una definición más o menos adecuada de la
homosexualidad es: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción
afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede
mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.
»Esta desviación puede responder a causas puramente morales
(perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno
en las personas que se descubren "constitucionalmente" homosexuales,
no son del todo claros; hay varias hipótesis.
»La más plausible indica que si bien puede haber
predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen más claro se remonta
generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido
estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso
hormonales; pero de todos, el más influyente parece ser el clima educativo
familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años»
[56]
.
El catedrático Aquilino Polaino, el 20 de junio de
2005, dijo en el Senado Español lo siguiente:
«Voy a entrar ahora en un tema que me
resulta más próximo: en cuál es el perfil psicopatológico de las personas con
conducta homosexual.
»Muchos de los datos que voy a darles proceden
también de la investigación de numerosos autores y asimismo de mi propio
ejercicio en la práctica clínica, al que he dedicado muchos miles de horas, lo
que me hace sentirme seguro de lo que estoy diciendo, y es que a estas alturas
pasan de los 160 los hombres y mujeres de conducta homosexual que han
solicitado mi ayuda humanitaria como terapeuta.
»Por hacer uso de un cierto orden
sistemático empezaré haciendo la siguiente pregunta: ¿Qué núcleos
estructuradores de la psicopatología encontramos?
»En primer lugar, las relaciones
familiares.( Voy a limitarme a leer sin hacer comentarios porque se me iría el
tiempo). Muchos de ellos y de ellas describen y perciben al padre durante la
infancia como un padre hostil, distante, violento o alcohólico. Puedo citar a Aperson (1978), a Bene (1975), a Sipoa (1983), a Vilar (1988) o a Fisher (1998). La madre es percibida
como sobreprotectora más por los niños que por las niñas que al llegar a
adultos tiene conducta homosexual. Ahí están los trabajos de Vider (1971), de Norton (1979) o de Nicolós (2004). La madre es considerada por su hijo como necesitada de afecto, fría y
muy exigente.
»Hay un buen trabajo de Fitz Gibbons de 1999. La madre es
percibida por su hija lesbiana como emocionalmente vacía, y a ese respecto
están fundamentalmente los trabajos de Bradley (1979) y de Eisenwood (1982).
»Los padres no fomentaron la identidad
ni la identificación del niño con el propio sexo, y a ello se refieren los
trabajos de Zucker de 1995. En esos
chicos y chicas hay ausencia de juegos. Los chicos renuncian a los juegos
violentos, en relación a lo cual están los trabajos de Friedman y de Haven (1987 y 1967). Hay ausencia de identificación con sus iguales del mismo sexo, Thomson (1993); hay ausencia de empresas
motoras, especialmente de aquellas relacionadas con la práctica de deportes
violentos y masculinos -hay trabajos al respecto pero no entraré en ellos-. Hay
una incapacidad para defenderse físicamente de sus compañeros iguales en
situaciones de violencia. Pueden haber sufrido en la temprana infancia abuso
sexual o violación por padre, madre o algún familiar. En eso la colección
bibliográfica, incluida mi experiencia en España es muy abundante. Con arreglo
a los datos de que dispongo podría decir que casi el 30 por ciento de las
personas que he visto han sufrido estos problemas. Hay también fobia social o
timidez extrema, como muestra el trabajo de Goldwing en el año 1993. En algunos casos se produce la pérdida del
padre por muerte o divorcio o la separación de uno de los padres durante una
etapa crítica del desarrollo, como revela el trabajo de Suker, o el rechazo de los padres adoptantes cuando uno de ellos es
homosexual o lesbiana»
[57]
.
Algunos médicos opinan que la homosexualidad puede
curarla un psicólogo.
«La legalización jurídica de parejas homosexuales va
en contra de la naturaleza humana, y revela una corrupción grave de la
conciencia moral ciudadana» ha dicho D.
Elías Yanes, Presidente de la Conferencia Episcopal Española
[58]
.
Erich Kock, en una entrevista al diario Avvenire, dice: « Estamos ante una propaganda masiva a favor de la
homosexualidad. Hablar de discriminación, como se ha hecho, está fuera de
lugar. No hay que marginarlos. Pero esto no quiere decir que haya que equiparar
sus uniones a los matrimonios»
[59]
.
«Equiparar las “uniones homosexuales” al
matrimonio es una aberración contra la ley natural.
»Se hace responsable de los graves efectos negativos
que tendría para la sociedad la legitimación de un mal moral.
»Permitir que esas personas adopten niños es atentar
contra los derechos de estos niños que el día de mañana, cuando caigan en
la cuenta de la realidad, sufrirán taras psíquicas al compararse con el resto
de sus compañeros.
»Destacados científicos están en contra de la adopción
de niños por parejas homosexuales, por los traumas psíquicos que esto sería
para el niño»
[60]
.
¡Menudo trauma para el niño cuando caiga en la
cuenta de que sus padres son unos anormales, pues todos sus compañeros tienen
padre y madre!
Además , según la Dra. Judith A. Reisman, ex profesora de
investigación de la American University,
en el estudio científico Crafting Gay
Children, afirma que los pederastas heterosexuales son el 9%, mientras que
los pederastas homosexualoes llegan al 60%, según Psychiatric Journal, University of Ottawa, J. W. Bradford et al., 1988
[61]
.
Por eso Mons.
Juan José Asenjo, secretario de la Conferencia Episcopal Española ha dicho
que «sería el colmo de los despropósitos que se permitiera a las parejas
homosexuales la posibilidad de adoptar niños»
[62]
.
Dice Ahmed Okasha, Presidente de la
Asociación Mundial de Psiquiatría: «Un niño criado por homosexuales tendrá
alteraciones emocionales»
[63]
.
No hay que confundir los homosexuales auténticos,
que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia
feminoide de lo cual no es responsable, y que puede no ser homosexual.
La homosexualidad es una anormalidad, pero no es
pecado, a no ser que se ejerza . Si se ejerce y además hay corrupción de
menores, constituye peligrosidad social.
No es lo
mismo el homosexual por vicio, que el
que nace así, o sufrió el impacto de una desgraciada experiencia de su
infancia.
No somos responsables de nuestras tendencias. Pero
sí somos responsables de nuestros actos voluntarios. No es lo mismo “tendencia
homosexual” que “conducta homosexual”.
«Hay una enorme diferencia entre una tendencia que
experimentas interiormente, y una tendencia que satisfaces con tus actos.
»Si te resientes de una tendencia homosexual pero
sin llegar jamás a prácticas homosexuales, tienes muchas posibilidades de que
esa tendencia no se haga irreversible.
»Será una dificultad, no un grave obstáculo.
»Por el contrario, si cedes a tal tendencia, quizás
pasajera en sí misma, corres el riesgo de enraizarla en ti y de encerrarte en
la homosexualidad. (...)
»El pensamiento cristiano es especialmente severo
con lo que podríamos llamar “la cultura homosexual”; o sea, la voluntad
deliberada de justificar y hasta de exaltar la homosexualidad. (...)
»En este espíritu San Pablo liga la cultura homosexual al rechazo de Dios y a la
idolatría. (...)
»El comportamiento homosexual es intrínsecamente
negativo.
»Y este carácter negativo no queda suprimido por el
hecho de que tenga una tendencia involuntaria a ese comportamiento.
»Hay personas (como los sádicos)
que tienen una tendencia profunda a gozar haciendo sufrir.
»Otros (los cleptómanos y pirómanos) a robar o
incendiar. La presencia de esta tendencia involuntaria no impide que los actos
realizados para satisfacerla sean gravemente responsables»
[64]
.
El homosexual de nacimiento que domina su tendencia y no es corruptor del ambiente, pervertidor de
menores o escandaloso público, no hay por qué considerarlo como peligro social.
La peligrosidad social no depende de lo que la persona es, sino de lo que hace.
El homosexual de nacimiento
[65]
es tan
responsable de su tendencia, como lo puede ser de su defecto el miope o el
tartamudo.
Por lo tanto, al homosexual que domina su
inclinación no hay que considerarlo corruptor, perverso ni degradante; si
domina su inclinación, puede alcanzar notable virtud.
Debe poner todo su empeño en dominarse. Y que confíe
en Dios que le ayudará. Él lo ve todo y es justo
[66]
.
El homosexual debe dominarse lo mismo que el casado
al que le gusta su vecina. Y el homosexual que se domina puede llegar a santo,
que es lo más grande que se puede ser en la Tierra. Y, en ese caso, la Iglesia lo pondrá en los altares.
«Los homosexuales que lleven una vida casta pueden
ser santos» dice el diario de la Santa Sede
[67]
.
Ser comprensivo con los homosexuales, que luchan por
dominarse, no es justificar su actuación homosexual.
Una cosa es aceptar a la persona, y otra aprobar su
comportamiento.
El homosexual tiene que dominar su tendencia
lo mismo que el heterosexual, que no puede irse con todas las mujeres que le
apetecen.
El homosexual tiene que dominar su tendencia
desordenada lo mismo que el cleptómano tiene que dominar su tendencia a
apropiarse de lo ajeno.
La Madre
Angélica le dice al homosexual: «La homosexualidad es tu cruz. Y debes
darte cuenta de que es una cruz.
»Debes soportarla como tal, y no como un estilo de
vida, o como justificación para el pecado»
[68]
.
Pero este
respeto que debemos tener hacia el
homosexual que no es peligro social porque no atenta contra el bien común, no
significa que consideremos al homosexual como una persona normal que tiene
derecho a ejercer su tendencia de acuerdo con su inclinación.
Si el homosexual tiene derecho a vivir como él es, y
no como debe ser, lo mismo podríamos decir del ladrón y del asesino.
El hombre debe acomodar su conducta a los auténticos
valores humanos.
El respeto a la persona del homosexual no
considerándolo perverso o peligroso mientras su conducta sea correcta, no
elimina el que no se pueda considerar al homosexual como una persona normal. Es
como si el jorobado quisiera que consideráramos natural el tener joroba.
Llamar intolerantes a los que no aceptan
el ejercicio de la homosexualidad es como llamar intolerantes a los que no
aceptan el error de que la Tierra es plana.
«Una cosa son los homosexuales y sus derechos
civiles como personas y ciudadanos, y otra distinta la aceptación ética y moral
de su comportamiento. (...)
»La moralidad de los actos humanos no depende de
mayorías o minorías, de lo que a cada uno apetece o conviene, sino de lo que
objetivamente está ordenado por Dios»
[69]
.
En una ocasión intervine en un debate televisivo.
Intervenía un homosexual que criticaba a la Iglesia por no aprobar la
homosexualidad como una cosa natural y lícita.
Asistía al debate un Catedrático de la Universidad
de Cádiz, Julio Pérez Serrano, que
dijo: «En culturas primitivas, anteriores al cristianismo, ya existía
hostilidad a la homosexualidad por considerarla antinatural».
«Los homosexuales que declaran su homosexualidad
son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de
vida homosexual como 'indiferente o, sin más, bueno', y por eso digno de
aprobación pública»
[70]
.
Estos normalmente usan el logan
de la «discriminación sexual» como un arma política para manipular la sociedad.
Y el objetivo último es lograr la aprobación de sus
comportamientos homosexuales.
«Una táctica asumida por los movimientos homosexuales
o "gay" es la de culpar de discriminación contra ellos a cuantos
resisten a sus campañas pretendiendo "sexo libre" e igualdad absoluta
para aspirar a cualquier cargo o función en la sociedad.
»Para tratar de superar la poca vergüenza que les queda,
algunos llegan a hablar de "orgullo gay", para ahuyentar en los no
adictos el pudor que los aleja instintivamente de ese camino.
»No está justificado el maltrato a los homosexuales,
como lo ha declarado también la Iglesia en varias oportunidades.
»Pero esto no implica que la sociedad y en particular los
padres de familia no tengan derecho a impedir el proselitismo que fácilmente
pueden desarrollar los homosexuales militantes, si se les permite ocupar
cátedras con alumnos niños y adolescentes.
»La criminalidad de la corrupción de menores es bastante
extensa como para ignorarla; ya que está comprobado que suele ser el camino de
la iniciación en las prácticas homosexuales, de las que luego no resulta fácil
librarse.
»Los padres de familia, pues, tienen derecho a exigir a
los institutos educativos que no asuman como profesores a quienes son conocidos
como homosexuales.
»Si la ley no reprime las prácticas homosexuales
penalmente mientras están restringidas a la vida privada, esto no significa que
los homosexuales no puedan ser excluidos de la docencia, como tampoco se
aceptan como cajeros de banco a los cleptómanos, ni choferes a los ciegos.
»Esto no viola los derechos humanos, ni es
discriminación injusta: no queremos que sean maestros de nuestros hijos quienes
pretenden que es normal la práctica de la homosexualidad o la drogadicción o el
robo.
»Esta actitud es tachada de antievangélica y
opuesta a la misericordia de Jesús; pero quienes lo dicen olvidan que el Señor
perdonaba a los pecadores arrepentidos, mientras que, de los que escandalizaban
a los niños dijo: "sería preferible que les ataran al cuello una
piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar"»
[71]
.
El Papa Juan
Pablo II, en respuesta al Parlamento Europeo que equiparaba la unión
homosexual al matrimonio natural, ha dicho: «La Iglesia rechaza la discriminación
de los homosexuales, pero considera moralmente inadmisible la aprobación
jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivo con quien peca no equivale
a aprobar el pecado. Cristo perdonó
a la adúltera, pero le dijo que no pecara más»
[72]
.
La Comisión Permanente del
Episcopado Español publicó una nota el 24 de junio de 1994 donde se dice: «El
homosexual, como persona humana que es, es digno de todo respeto inherente a la
persona humana» ( nº 18 ) ; «pero la inclinación homosexual, aunque no sea en
sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente desordenada; ya
que es una tendencia, más o menos fuerte, a un comportamiento intrínsecamente
malo desde el punto de vista moral» ( nº 7 ).
La razón del aparato genital es la generación. Y el ejercicio
del sexo en un homosexual no tiene nada que ver con la generación.
Dice Marc
Oraison: «No vacilo en afirmar que la realización de la pareja homosexual
es de por sí imposible»
[73]
.
Para el Dr.
John Loraine, de la Universidad de Edimburgo, donde está encargado de la
Cátedra de Endocrinología, el homosexual es un enfermo cuyas hormonas sexuales
se han desquiciado.
Tras sus experimentos, Loraine, afirma que el homosexual es un paciente para los
endocrinólogos, pues sufre una serie de trastornos fisiológicos gonadales que
hoy pueden medirse a la perfección
[74]
.
«Hay que reconocer que, fuera de algunos casos de
perversión voluntaria, en la mayor parte de los homosexuales, su tendencia
desviada debe ser considerada como una enfermedad. De aquí que, por una parte,
se merezca todo el respeto y la ayuda que como a personas humanas les es
debida; pero, por otra, la sociedad, por todos los medios adecuados, deba
defenderse de su devastador contagio, tan pernicioso y destructivo para la
naturaleza humana en su presente y en su futuro»
[75]
.
Hay mujeres que tienen el vicio de saciar su apetito
sexual con otras mujeres. Esto es una aberración.
El afecto de dos muchachas no debe repercutir en los
órganos genitales. Si es así, esa amistad es desaconsejable.
La homosexualidad en la mujer se conoce desde
seiscientos años antes de Cristo en
la isla griega de Lesbos. Por eso a la mujer homosexual se le llama lesbiana.
Hay que distinguir entre la auténtica lesbiana que
busca otra mujer para su actividad sexual, y el afecto muy frecuente en
adolescentes hacia mujeres mayores que ellas por las que llegan a sentir
verdadera adoración; pero con ausencia total de actividad sexual.
Esta tendencia desaparecerá en cuanto se enamoren de
un hombre.
El que gusten las personas guapas del mismo sexo no
es señal de homosexualidad, si este atractivo no pone en marcha el aparato
genital.
La heterosexualidad es una
inclinación de la misma naturaleza personal del hombre.
Pero el homosexual aunque no sea un pervertido, es
un invertido, que ha sufrido una desviación del instinto sexual natural.
Los defensores de la homosexualidad generalizan esta tendencia queriéndola
hacer pasar como una sexualidad distinta pero natural, y así poder actuar
libremente sin restricciones a su tendencia.
Para eso incluyen entre los homosexuales a todos los
que han tenido alguna vez alguna experiencia homosexual.
Pero esto no es serio. Con este mismo criterio
podríamos considerar no homosexual a todos los homosexuales que hayan tenido un
contacto heterosexual.
Puede una persona, por una circunstancia casual y
transitoria, haber practicado la homosexualidad, lo cual, aunque es inmoral, no
la constituye en homosexual.
Lo que
caracteriza al
homosexual no es haber tenido más o menos contactos homosexuales, sino la
tendencia hacia las personas del mismo sexo y la consiguiente repugnancia hacia
la relación heterosexual.
«Mientras cifras falseadas (ej. Informe Kinsey) pretenden, por ejemplo,
que los homosexuales constituyen el 10% de la población norteamericana; los
investigadores serios están de acuerdo en que es el 2,5%»
[76]
.
«Científicos de varios países han demostrado la
falsedad del Informe Kinsey porque los datos fueron estadísticamente
manipulados»
[77]
.
(BELÉN VENDRELL: Congreso de El Escorial, 2001).
Luis
Mª Ansón, escribió
en LA RAZÓN que según el Instituto Nacional de Estadística los homosexuales en
España son el 0,1% de la población, es decir, uno de cada mil. Y cuenta que le
dijo un mejicano que «viendo la televisión española parece que el 50% de los
españoles son maricones o lesbianas»
[78]
.
Richard Cohen, Psicoterapeuta y Educador, que ha curado a muchos
homosexuales, durante catorce años, dice en su libro Comprender y sanar la homosexualidad : «Muchos dirán que no se puede salir de la homosexualidad. Esto es
sencillamente un mito, porque el cambio es possible»
[79]
.
Para que un homosexual cambie, lo primero, es
indispensable que quiera cambiar, y
después que quiera someterse a un tratamiento psicoterápico: «sólo la
psicoterapia le podrá ayudar»
[80]
.
Gerard Van
den Aardweg, psicólogo
holandés, que ha dado cursos en universidades de Estados Unidos, Canadá y
Brasil, opina que la homosexualidad se puede curar.
Afirma
que el 30% vuelven a los hábitos sexuales normales, en otro 30 % el cambio es
gradual, y un pequeño porcentaje peor, debido a su estado neurótico, puede
mejorar.
También opina que muchos casos se evitarían si al
niño se le educa como niño y a la niña como niña, pues unificar ambos roles es
absurdo
[81]
.
«El profesor Van
den Aardweg, licenciado en psicología en Amsterdam y notorio especialista
de nivel internacional en terapia de la homosexualidad, describe numerosos
casos de curación, confirmados por otros psicólogos, como Paul C. Vitz de la Universidad de Nueva York, y otros de todo el
mundo. Noel B. Mosen, en una carta
publicada por la revista New Zealand de junio de 1994 escribe: “Fui homosexual
activo durante 21 años, hasta que me hice cristiano y me convencí de la
necesidad de cambiar.
»Con la ayuda y la fuerza
de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años felizmente casado y no experimento
ninguno de los deseos y tentaciones homosexuales que antes dominaban mi vida”.
»Conocidos expertos en sexología, sin
vinculación religiosa, como D. J. West,
M. Nicholson y L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de
homosexuales que se convierten en heterosexuales»
[82]
.
En un estudio del Dr. Robert L. Spitzer, de la
Universidad de Columbia (EE.UU.), presentado en el Congreso Anual de la
Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos, y publicado en la revista Archives of Sexual Behaviour afirma que
doscientas personas homosexuales, tratadas por él, habían cambiado su
orientación homosexual a la heterosexual
[83]
.
Los
homosexuales pueden cambiar.
Una publicación oficial de la American Psychological Association (APA) (ver www.aciprensa.com),
difundió los resultados de un nuevo estudio que insiste en que las personas que
presentan una conducta homosexual pueden cambiar de vida.
La publicación Professional Psychology: Research and
Practice, incluye la investigación de Warren
Throckmorton, médico del Grove City
College, sobre el cambio de orientación sexual entre personas
homosexuales. Throckmorton sostiene que se apoya en los "resultados, empíricos y clínicos, obtenidos
de las investigaciones iniciales referentes al proceso del cambio para ex
homosexuales".
El artículo de Throckmorton expone el resultado de las
experiencias de miles de individuos que sienten que su sexualidad han cambiado
como resultado de la reorientación y asesoramiento de su terapia
[84]
.
El Dr. Juan
Antonio Vallejo-Nágera, en su preciosa obra La puerta de la esperanza, afirma que «la educación en la castidad es sanísima y ayuda mucho a superar los
problemas de la edad juvenil.
»En cambio, la presunta libertad sexual que se
predica ahora, ésa sí que llena de pacientes la consulta del psiquiatra. Y no
digamos, la moda de decir que la homosexualidad es una alternativa tan válida
como cualquier otra. Mentira.
»El ser homosexual es complicadísimo. Deben merecer toda
nuestra comprensión y cariño, pero para intentar curarlos; no para animarlos a
serlo»
[85]
.
«Se dice que la inversión sexual es constitucional,
de carácter congénito biológico. Otros buscan las causas en factores de orden
psíquico, como falsa educación, ambiente, experiencias que se remontan a la
infancia, etc.
»Para otros, los factores de la homosexualidad son
innatos y ambientales juntamente»
[86]
.
Algunos terminan en homosexuales como consecuencia
del alcoholismo y las drogas.
Por supuesto que la homosexualidad no tiene la misma
importancia en la edad adulta que en
la infantil. Entre niños puede ser casi un juego que puede no significar
desviación enfermiza.
Aunque sí puede perjudicar a su psicología.
En 1983 el Vaticano ha publicado
un documento sobre la educación sexual donde dice: «No hay ninguna
justificación moral a los actos homosexuales»
[87]
.
«Los actos homosexuales son intrínsecamente
desordenados y no pueden recibir aprobación en ningún caso»
[88]
.
La homosexualidad se condena en la Biblia en varios
pasajes
[89]
.
La Biblia en el Antiguo Testamento manda castigar
con pena de muerte a los que realizan actos homosexuales
[90]
.
Y San Pablo dice que los homosexuales no entrarán en el Reino de los Cielos
[91]
. Se
entiende, naturalmente, a los que no se dominan y ejercen de homosexuales.
Se llaman transexuales los homosexuales que se cambian los órganos genitales.
El
cambio de los órganos genitales sólo es lícito para corregir un «error» de la
naturaleza, pero no por gustos particulares. Aunque un loco se considere
lombriz, no se le pueden cortar los brazos.
Hoy están sobre el tapete «las parejas de hecho».
Grupos políticos quieren igualar los derechos del
matrimonio normal a las parejas de homosexuales y lesbianas.
Pero el matrimonio,
desde Adán y Eva hasta hoy, está constituido por un hombre y una mujer.
Las leyes humanas no
pueden cambiar la naturaleza. Aunque saliera una ley permitiendo volar a los
burros, a éstos no les saldrían alas para volar.
El P. José Mª
Díaz Moreno, S.I., Profesor de Derecho Matrimonial en la Facultad de
Derecho (ICADE) de la Universidad de Comillas de Madrid, en un artículo sobre
este tema, resume así su pensamiento:
a)
Los católicos tenemos el derecho y el deber de
defender la institución matrimonial como la única válida.
b)
Hay obligación moral grave de oponerse a la
posibilidad de que la pareja homosexual o lesbiana pueda adoptar niños, por el
daño que éstos recibirían.
El ABC de Madrid publicó el 10 de Julio de 1997 un
estudio del Ministerio de Trabajo según el cual la equiparación del matrimonio
a las «parejas de hecho» costará al Estado 30.000 millones en pensiones de
viudedad
[93]
.
Es lógico que no queramos que nuestro dinero se
dedique a financiar esas uniones. Nos parece mejor que ese dinero se dedique a
ayudar a las familias numerosas, pues en España tenemos el índice de natalidad
más bajo del mundo
[94]
.
Digamos que la pederastia (con niños) y de la zoofilia (con
animales) es algo repugnante para toda persona normal.
Pero hoy hay una tendencia a presentar como normal
las aberraciones más degradantes.
Algunos parecen haber perdido el sentido común.
Los homosexuales están hoy haciendo enorme presión
en los Medios de Comunicación Social para que sus uniones se consideren
auténtico matrimonio.
Esto es una injusticia y un disparate.
Una injusticia porque dos cosas distintas no pueden
ser iguales. Una pareja de homosexuales no puede engendrar hijos como un
matrimonio natural. Por lo tanto no pueden tener los mismos derechos, pues no
pueden otorgar nuevos ciudadanos a la sociedad.
Pero además quieren adoptar hijos, y esto es un
disparate. Esos niños adoptados por homosexuales, cuando caigan en la cuenta de
lo que son sus padres van a tener un enorme complejo ante sus amigos.
Por eso José
Ramón de Verda, Profesor de Derecho Civil en la Universidad de
Valencia aseguró que los niños adoptados por homosexuales pueden
desembocar en problemas psicológicos
[95]
.
[1]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2354.
[2]
COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Nº 494. Madrid.
2005.
[3]
Diario YA,
17-V-89, pg. 19.
[4]
ALFONSO LÓPEZ
QUINTÁS: El amor humano,VII, 7. EDIBESA. Madrid. 1991.
[5]
MARY
BETH BONACCI: Tus preguntas sobre el amor
y el sexo, VII, 13. Ed. Palabra.
Madrid. 2002. Magnífico libro que responde con rectitud, claridad y acierto a
las preguntas de los jóvenes.
[6]
Revista INTERVÍU,
17-II-77,
[7]
Diario YA,
6-VII-76, pg. 17.
[8]
Diario YA,
23-VI-88, pg. 14.
[9]
Diario ABC de
Madrid, 27-VIII-96, pg. 60.
[10]
DIARIO DE CÁDIZ,
12-X-96, pg.28.
[11]
Diario YA,
20-IX-92, pg. 28.
[12]
Diario ABC de
Madrid, 29-I-93, pg. 17.
[13]
DIARIO DE CÁDIZ,
29-I-93, pg. 38.
[14]
Diario YA,
27-III-87, pg. 44.
[15]
Diario YA,
28-III-87, pg. 46.
[16]
Documentos TV del
11-III-1999 a las 22:30 horas.
[17]
ANDRÉ LEONARD: La Moral sexual explicada a los jóvenes,IV,
D, a, 21. Ed. Palabra. Madrid
[18]
Revista STUDI
CATTOLICI, 27(1961)63-72.
[19]
Diario EL PAIS,
31-I-2001, pg. 28.
[20]
Diario LA
RAZÓN,16-II-2001, pg.34.
[21]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1658.
[22]
ANTONIO ROYO
MARÍN,O.P.:Teología Moral para
seglares,1º,2ª,III,nº551,e. Ed.BAC. Madrid.
[23]
Sobre esto es
muy interesante la obra del P. Coloma, S.I.: La Gorriona.
[24]
ANTONIO ROYO
MARÍN, O.P.:Teología de la caridad, nº
474.Ed. BAC.Madrid
[25]
VICENTE
ENRIQUE TARANCÓN: Las diversiones a
la luz de la Teología, 2, VI. Ed.PYLSA. Madrid.
[26]
B. HÄRING: La ley de Cristo, 2º, 2ª, 3ª, V, 5. b. Ed. Herder. Barcelona.
[27]
ANDRÉ LÉONARD: La moral sexual explicada a los jóvenes,
III,1. Ed. Palabra. Madrid.1994.
[28]
TONY ANATRELLA: El sexo olvidado, I,4. Ed. Sal Terrae.
Santander. 1994.
[29]
Dr. LUIS RIESGO: Hablando en familia, III, 5. EAPSA.
Madrid, 1973. Este libro es muy recomendable a los padres sobre los problemas
de los hijos.
[30]
ENRIQUE Mª
HUELIN,S.I.: Juventud,¿hacia dónde? Málaga. 1973.
[31]
Dr. HONORIO
SANJUÁN: Estudios sobre sexualidad, 3º,
III. Toledo, 1979.
[32]
Dr. JOSÉ TODOLÍ: Estudios sobre sexualidad, 4º, II. Toledo, 1978.
[33]
DUBOIS: La revolución sexual, XIII, 2.
Barcelona, 1975.
[34]
BERNHARD
HÄRING: SHALOM: Paz, XXII, 3. Ed. Herder.
Barcelona. 1998.
[35]
EDMUNDO ELBERT: Problemas actuales de psicología, X,
3,4, 8. Ed. Sal Terrae. Santander.
[36]
Varios Autores: Sexualidad y vida cristiana, 1º, II, 4. Ed. Sal Terrae. Santander, 1982.
[37]
B. HÄRING: La ley de Cristo, 3º, 3ª, I. Ed.
Herder. Barcelona.
[38]
EDUARDO ARCUSA,
S.I.: Eternas preguntas, IV, 2. Ed.
Balmes. Barcelona.
[39]
RAFAEL BOHÍGUES,
S.I.: El riesgo de ser joven, III, 3.
Ed. Mensajero. Bilbao.
[40]
RUDOLF AFFEMANN:La sexualidad en la vida de los jóvenes,
IX,2. Ed. Sal Terrae. Santander
[41]
Dr. LUIS RIESGO: Hablando en familia, III, 5. EAPSA.
Madrid, 1973.
[42]
DARÍO LÓPEZ
TEJADA, S.I.: La civilización del amor,
II, V, 4. Ed.TAU. Ávila. 1986.
[43]
P. LÓPEZ PEDRAZ,
S.I.: Cristianos en busca de respuestas,
XV, 1. Ed. Sal Terrae. Santander
[44]
JOSÉ ANTONIO
SAYÉS: Moral de la sexualidad, III, A. Ed.
Tau. Ávila, 1988. Breve y estupendo libro en el que se proponen los fundamentos
de la moral sexual y se orienta sobre puntos concretos.
[45]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2352.
[46]
ROBINSON: Educación sexual y conyugal, 2ª, II, 6. Ed.
Mensajero. Bilbao.
[47]
BERNHARD HÄRING: SHALOM:
Paz, XVII, 4. Ed. Herder. Barcelona. 1998.
[48]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2352.
[49]
Diario YA,
2-XII-83, pg. 34.
[50]
Revista ECCLESIA,
1773 (17-I-76).
[51]
Carta de SAN
JUDAS, Génesis,19,5; 1:7
[52]
SAN PABLO: Carta a
los Romanos, 1:26s; Primera Carta a
los Corintios, 6:9.
[53]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2357.
[54]
INTERNET:
Boletín Hispanidad del 28-VI-2005.
[55]
INTERNET: Boletín
de Hispanidad del 29-VI-2005.
[56]
MIGUEL ÁNGEL
FUENTES, V.E.: Homosexualidad, en
INTERNET, Apologética Católica.
[57]
INTERNET: http://www.conoze.com/doc.php?doc=2441
[58]
Diario ABC de
Madrid, 4-VII-94.
[59]
ZENIT: Boletín del
Vaticano en INTERNET, ZS00111403
[60]
Diario ABC de
Madrid del 4-IX-94,pg.52.
[61]
INTERNET: Boletín HISPANIDAD, 3-VI-2005.
[62]
Diario LA RAZÓN
del 20-IX-2000, pg 39.
[63]
Revista
A TU SALUD, 117 (13-I-2005) 6.
[64]
ANDRÉ LÉONARD: La moral sexual explicada a los jóvenes,
III, 2. Ed. Palabra. Madrid.1994.
[65]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2359.
[66]
Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358s.
[67]
L´Osservatore
Romano del 23-IV-97.
[68]
MADRE ANGÉLICA:Respuestas, no preguntas,VI,7. Ed.
Planeta+Testimonio.Barcelona.1999.
[69]
MIGUEL RIVILLA:
Revista ROCA VIVA, 361 (I,II-1999)
27.
[70]
Algunas
consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no
discriminación de las personas homosexuales. L'Osservatore Romano, 31-VII-
1992, p. 7, nº 14.
[71]
Rodolfo L. Nolasco
Suplemento del boletín AICA Nº 2116, del 9 de julio de 1997
[72]
Revista FAMILIA
CRISTIANA, 4-IV-94, pg. 28.
[73]
MARC ORAISON: El problema homosexual, pg. 63. Madrid,
1976.
[74]
DUBOIS: Nuevas Técnicas sexuales, pg. 58.
Barcelona, 1976.
[75]
ROBINSON: Educación sexual y conyugal, 2ª, III, 6.
Ed. Mensajero. Bilbao.
[76]
MARIANO MORELLI: La homosexualidad y el transexualismo. En INTERNET,
http://catholic-church.org/russia-ive/apologetica/homepage1.htm
[77]
BELÉN VENDRELL:
Congreso de El Escorial, 2001.
[78]
Diario
LA RAZÓN, 8-XII-2004, pg.3.
[79]
RICHARD COHEN: Comprender y sanar la homosexualidad, Prólogo.
Ed. Libros Libres. Madrid. 2004.
[80]
MARC ORAISON: El problema homosexual, III. Madrid.
[81]
INTERNET: www.aciprensa.com/Familia/escuelavirtual.htm
[82]
Rodolfo L. Nolasco
Suplemento del boletín AICA Nº 2116, del 9 de julio de 1997
[83]
Diario LA RAZÓN
del 26-XII-2003, pg. 40.
[84]
ROSA M. SÁNCHEZ
HENARES: MORAGON@terra.es
[85]
JUAN ANTONIO
VALLEJO-NÁGERA: La puerta de la
esperanza, III. Ed. Planeta. Barcelona.
[86]
MANUEL VIERA: Vida sexual y psicología moderna, III, 3. Ed. Mensajero. Bilbao.
[87]
Diario YA,
2-XI-83, pg. 34.
[88]
Sagrada
Congregación para la Doctrina de la Fe: Declaración sobre
cuestiones de ética sexual, nº 8. SAN PABLO:Carta a los Romanos,1:26-32
[89]
Levítico, 18:22; 20:13. SAN PABLO: Carta a los Romanos, 1:24-27; Primera Carta a los Corintios, 6:9s; Primera Carta a Timoteo, 1:9s.
[90]
Levítico, 20:13
[91]
SAN PABLO: Primera
Carta a los Corintios,6:9
[92]
Revista ECCLESIA,
2848 (5-VII-97) 7.
[93]
Diario ABC de
Madrid del 10-VII-97, pg.69.
[94]
Diario ABC de
Madrid del 17-IV-97, pg.8.
[95]
DIARIO DE CÁDIZ
del 3-III-2004, pg. 55.
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