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DIOS ME AMA CON AMOR DE PADRE
Nada hay más hermoso y más puro que el amor de un padre
hacia su hijo, la criatura de sus entrañas. Ahí todo es genuino, total, sin
mezcla. Todo es gratuito. Pues de la misma manera nos ama Dios: como un padre
porque ES NUESTRO PADRE. “¿No es él tu padre y tu creador, el que te hizo y
te constituyó?” (Dt 32, 6)
Es la gran noticia del amor, Dios no podía de dejar de
amarnos así, totalmente, con corazón.
REFLEXIÓN
Ante estas palabras tan conmovedoras del ser y del amor de
Dios, no podemos pasar desapercibidos. Dios no ha dejado de estar pendiente del
hombre desde el principio, como lo vemos en la Sagrada Escritura. Tampoco ahora.
Sino que sale a nuestro encuentro de nuevo en su palabra y en este tiempo
especial de la Iglesia: La Cuaresma. Cuarenta días en los que contemplamos a
Jesús en el desierto, en la soledad y en la carencia de todo, tentado por el
diablo.
¿Qué actitud tomo frente a Dios? ¡Qué importante es esto!
Estamos convencidos de la existencia del Absoluto, de que está ahí, pero al
mismo tiempo nos damos cuenta de que algo nos falta. Es precisamente tener
experiencia de su amor. El nos dice por el profeta Isaías que “de cierto
tendrá piedad de ti, cuando oiga tu clamor: en cuanto lo oyere, te responderá”
(Is 31, 19) Por tanto invoquémosle, llamémosle puesto que tiene corazón.
Que este tiempo de Cuaresma sea una oportunidad para
reavivar en nuestro interior este amor de Dios y de sintonizar nuestro corazón
con Su amor.
Lectio Divina para cada día de la Cuaresma
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