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1. ¡Oh llama de
amor viva,
que tiernamente
hieres
de mi alma en el
más profundo centro!
Pues ya no eres
esquiva,
acaba ya, si
quieres;
¡rompe la tela
de este dulce encuentro!
2. ¡Oh cauterio
suave!
¡Oh regalada
llaga!
¡Oh mano blanda!
¡Oh toque delicado,
que a vida
eterna sabe
y toda deuda
paga!
Matando, muerte
en vida las has trocado.
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3. ¡Oh lámparas
de fuego,
en cuyos
resplandores
las profundas
cavernas del sentido,
que estaba
oscuro y ciego,
con extraños
primores
calor y luz dan
junto a su Querido!
4. ¡Cuán manso y
amoroso
recuerdas en mi
seno,
donde
secretamente solo moras;
y en tu aspirar
sabroso,
de bien y gloria
lleno,
cuán
delicadamente me enamoras!
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