¿Yo Carmelita Descalza...?

Sin duda las respuestas podrían ser múltiples:

 

Varias hermanas sintieron en su interior la palabra Carmelo y la de carmelita sin ni siquiera conocer la Orden y tener que informarse por algún sacerdote sobre el Carmelo. Otras hermanas se han sentido atraídas hacia el Carmelo leyendo la vida de algún santo de nuestra Orden, como por ejemplo Edith Stein, buscadora de la Verdad. Después de leerse en una noche la vida de Santa Teresa exclamó: ¡aquí está la verdad!  Y hoy es  una de las grandes santas carmelitas. Algunas hermanas comprendieron toda la misión de la carmelita: Orar por la Iglesia; descubrir el misterio de la Virgen en el Cenáculo, es decir, orando por los Apóstoles y por toda la Iglesia. Otras muchas comprendiendo todo lo que conlleva la vida del Carmelo y que tan hermosamente lo expone S. Juan de la Cruz:

 

 

“En soledad vivía

y en soledad ha puesto ya su nido

y en soledad la guía a solas su querido

de soledad de amor también herido"

 

 

Y yo ahora te pregunto, a ti que estas leyendo todo esto: ¿qué te pide Dios? ¿te pones en silencio y dejas oír su voz? ¿te fías de El o buscas seguridades? Piensa y reflexiona: ¿tuvieron seguridades sus discípulos? ¿triunfaron como el mundo valora el triunfo? ¿fueron defraudados? Creo que no.

 

 

Si te encuentras en un momento de discernimiento vocacional y no sabes si Dios te pide que le sigas en la vida

activa o en la contemplativa, te ofrecemos la posibilidad de hacer una experiencia conviviendo con la Comunidad durante un fin de semana como mínimo y un máximo tres meses, después de haber cambiado impresiones previamente sin ningún compromiso por ninguna de las partes.

 

¡¡PIÉNSALO!!

 

 

 

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