¿Por qué la vida contemplativa?

 

En toda vocación la iniciativa es de Dios y es Él quién llama a cada uno  a diversos ministerios. Esta experiencia de Dios es una verdadera evolución; y cuando se es consciente de ello  sobre todo de que Dios te está invitando a  seguirle para ofrecer la vida de oración con Cristo para la salvación de los otros, aun cuando no se planteara en el proyecto de vida que la persona se había imaginado se da el Sí.

Se está deseando ayudar a los demás a que participen de la Gracia de Dios, sin embargo, se descubre que es la gracia de Dios la que actúa y puede cambiar la vida de la persona, y desde ahí se puede actuar con la oración. Y desde una vida oculta como si fuese la savia que absorbe un árbol desde sus raíces plantadas en la tierra, puede hacer llegar a esta persona concreta, a esa situación puntual, y en toda la humanidad, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegados a este punto las cosas cada vez se van aclarando más. Dios te hace sentir, al igual que a la Magdalena, que Él te llama para una gran actividad que se realiza en silencio y adoración. Y siendo suya, desde ahí, en unión con El, puedes irradiar la Gracia para todos los hombres, para toda la humanidad. Ya ha quedado claro que, efectivamente, sin salir para nada, desde una vida oculta, como tantos santos de la Iglesia (como últimamente en la vida de la Hna Lucia de Fátima), puedes realizar toda la actividad, pues en realidad la vida contemplativa es una vida mística, es decir, Dios actúa en ti y por ti para el bien de los demás. Se comprende con más claridad después de mucha oración, si bien es verdad que, la vocación es una gran aventura, sin busca de seguridades, en donde solo vale la confianza en Él:

 

¡¡No me arrepiento de haberme entregado al Amor !! (Santa Tersita)