| Iglesia
37,1 - 40,4 |
37.- La Iglesia Católica ha sido fundada por Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.
37,1. Cristo fundó su Iglesia para que continuara su misión salvadora en la Tierra
hasta el fin del mundo . La hizo depositaria de toda su doctrina y de los demás medios de
salvación que quiso dar a los hombres .
La Iglesia Católica es la única fundada por Cristo-Dios . Todas las demás Iglesias y
religiones han sido fundadas por hombres.
La perpetuidad de la Iglesia Católica puede considerarse como un auténtico milagro.
Podría decirse que es un milagro que un pobre aldeano, como era Jesucristo , sin más
ayuda humana que doce pescadores ignorantes, y sin armas de ninguna clase, transformara un
imperio tan poderoso como el Imperio Romano, derribara sus ídolos falsos, acabara con sus
costumbres y con sus vicios, y lo hiciera caer de rodillas adorando a un judío
ajusticiado en un patíbulo.
El Imperio Romano ha sido el imperio más poderoso que ha conocido la Historia. El dominio
universal de Roma duró 1.200 años. Pues bien, en el momento cumbre de su poderío, no
sólo no pudo evitar que se extendiera el cristianismo, sino que a pesar de sus diez
sangrientas persecuciones -que duraron, con altibajos, 249 años y en las que murieron
más de 100.000 mártires(428) -, había el cristianismo
adquirido tanta fuerza que en el Edicto de Milán (febrero del año), el paganismo dejó
de ser la religión oficial del Imperio Romano y se concedió la paz a la Iglesia. Más
tarde, el Emperador Teodosio el Grande , español de nacimiento, en el 380 constituyó el
cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. No es esto maravilloso y único»
Y esto predicando una doctrina completamente opuesta a las pasiones humanas. La Iglesia
Católica predica el perdón, el desprendimiento de los bienes materiales y la pureza de
costumbres .
No hay en el mundo nada más grande que la Iglesia Católica. A pesar de las terribles
persecuciones que ha padecido, en los casi dos mil años que lleva de existencia, siempre
ha triunfado. No ha habido religión más perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los
grandes imperios y los crueles perseguidores han pasado, pero ella sigue en pie. Es que
Cristo le prometió que duraría hasta el fin del mundo, y que los poderes del infierno
nunca podrían vencerla . La Iglesia podrá ser combatida, pero jamás será vencida.
Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para siempre con ella. Sin
embargo, ellos fueron los que acabaron; no la Iglesia. Lo mismo ocurrirá con todos los
perseguidores del presente y del futuro.
Los emperadores romanos, Nerón, Decio y Diocleciano, martirizaron a miles de cristianos.
Ellos tres están en la tumba, y el cristianismo sigue en pie dos mil años después.
También Hitler y Stalin quisieron acabar con el catolicismo. Ellos están en la tumba, y
la Iglesia Católica sigue en pie.
Lo mismo pasará con los que hoy combaten a la Iglesia en España. Todos ellos irán a la
tumba y la Iglesia quedará en pie, pues Cristo ha prometido que ella durará hasta el fin
de los tiempos, y contra Dios no puede nadie.
Es aterrador contemplar que la mayoría de los hombres viven al margen de sus deberes
religiosos.
Muchísimos lo niegan con descaro; otros muchos lo olvidan. Cuántos son los hombres que
ponen a Dios en su sitio» Cuántos son los que le aman sobre todas las cosas, como manda
el primer mandamiento» . La mayoría de los hombres no tienen para con Dios otra cosa que
frialdad, apatía e indiferencia. Incluso se llega a combatir a Dios, a declararle
abiertamente la guerra. Se intenta destronarlo y arrancarlo de las inteligencias y de los
corazones. Se hace burla de Él y de sus leyes.
Se le insulta y se le blasfema .
El que odia a Dios le niega con los labios y le confiesa con el corazón; porque lo que no
existe no se puede odiar. Lenin decía que él odiaba a Dios como a un enemigo personal(429).
En Rusia, después de 70 años de comunismo ateo en el poder, persiste la fe religiosa de
millones de seres contra quienes se ha usado toda suerte de métodos para arrancársela:
muerte, prisión, Gulag, ucases, propaganda, educación y coacciones sociales y políticas
en carreras, empleos y promociones . Solamente el 20% de la juventud se reconoce atea(430). La tercera parte de los ciudadanos de la URSS practican,
en cierta medida, el cristianismo .
Incluso Stalin , que ha sido uno de los más feroces perseguidores de la idea de Dios en
nuestro tiempo, no pudo evitar el que se hiciera cristiano el número uno del Kremlin,
Georggi Malenkov(431). Y que su hija Svetlana se bautizara
en 1962, a los 38 años de edad, y que dijera: «Cuando me hice mayor me di cuenta de que
es muy triste vivir sin Dios en el corazón»(432). Desde
1993 es religiosa en Italia .
Eduardo Shevardnadze, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la URRS y ateo, como
cualquier comunista, se ha convertido al cristianismo y se ha bautizado. Ha colocado en su
despacho un icono de la Santísima Virgen(433).
Según el diario soviético «Sovietsa Ya Kirghizia» la persistencia de los sentimientos
religiosos en la URSS comienza a ser un serio problema político. La favorable acogida de
la religión por parte de los comunistas y la juventud del Komsomol suscita particular
inquietud.
Ya en 1986 el Dr. Luka Brajnovic dijo: «A pesar de la propaganda ateísta generalizada,
existe un renacimiento religioso, especialmente entre los jóvenes . El propio Director
del Instituto del Ateísmo Científico de la Academia de Ciencias de Moscú, Víctor
Ivanovich Gorodash , reconoce que últimamente ha aumentado notablemente el número de
creyentes con título universitario y académico. La gente joven cada vez se interesa más
por las cuestiones religiosas. Las iglesias en nuestro país están frecuentadas por
muchos jóvenes y personas cultas, signo evidente de que la fe religiosa, a los 70 años
de la revolución de octubre, y contrariamente a todas las previsiones, no se ha apagado»(434).
Tatiana Gorisschewa, Catedrática de Filosofía en la Universidad de Leningrado, y
militante del Partido Comunista ruso, se convirtió al catolicismo al conocer que Dios es
Padre Perdonador.
Recientemente, en los años 1990-1991, hemos visto derrumbarse el comunismo en todas las
naciones del Este Europeo, y resurgir la religión después de 70 años de persecución
religiosa sangrienta en la Unión Soviética. Durante la revolución bolchevique fueron
asesinados 200.000 religiosos(435).
En la Rusia soviética se cerraron catorce mil templos .
En Moscú, sólo en un año, (1935), se imprimieron once millones de libros ateos Pero el
comunismo no ha podido con la fe. Contra Dios, no puede nadie.
37,2. No hay que confundir lo que llamamos la iglesia del pueblo (que es el templo, es
decir, el lugar donde se reúnen los católicos para sus actos religiosos), con la Iglesia
Católica (que es el Pueblo de Dios formado por el conjunto de todos los católicos del
mundo entero bajo la autoridad del Romano Pontífice).
Los católicos formamos una gran familia porque, por la fe y el bautismo, hemos sido
hechos hijos de Dios y hermanos de Jesucristo .
37,3. Jesucristo fundó una sola Iglesia: «Habrá un solo rebaño y un solo Pastor»(436) Esta Iglesia es la Iglesia Católica, Apostólica y
Romana.
Todas las demás Iglesias y religiones están equivocadas. Unas, porque no reconocen al
verdadero Dios -como el Budismo-; otras, porque se separaron de la Iglesia verdadera -como
el Protestantismo-.
Debemos rezar por los no católicos, para que se conviertan, y ellos y nosotros nos unamos
en la única y verdadera Iglesia de Cristo que es la Católica.
En el decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo , en el que se dan normas a los
católicos para que traten con comprensión y cordialidad a los hermanos separados, se
dice que el deseo de unión no debe llevarnos a callar o disimular las discrepancias: «Es
totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. Nada es tan ajeno al
ecumenismo como el falso irenismo que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina
católica, y oscurecer su genuino y verdadero sentido»(437).
Por eso vamos a ver aquí las razones por las cuales creemos que la Iglesia Católica es
la que Cristo fundó, mientras que las Iglesias Protestantes no reúnen las condiciones
necesarias para ello. No con ánimo de ofender a los que son protestantes, sino con el
deseo de exponer a todos la verdad.
Según el Primer Concilio de Constantinopla, celebrado el año 381, la Iglesia, tal como
la fundó Jesucristo, tiene cuatro notas características, es decir, cuatro señales
distintivas, que son cuatro propiedades esenciales que, todas juntas, son exclusivas y
manifestativas de la verdadera Iglesia de Jesucristo . Estas señales distintivas, estos
atributos, son: unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad .
37,4. Es decir, según la mente de Cristo , su Iglesia debe ser: UNA : Jesucristo no
fundó más Iglesia, que la que fundó sobre San Pedro : «Tú eres Pedro y sobre esta
piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia»(438). Jesucristo
habla en singular, es decir, de una sola Iglesia.
En la lengua aramea, que Jesús hablaba, Pedro y piedra se dicen con la misma palabra:
«Kefá».
Jesús hace un juego de palabras para expresar que Pedro es la piedra fundamental de su
única Iglesia.
La autenticidad de estas palabras ha sido negada de diversas maneras por críticos
protestantes. Pero recientemente el célebre teólogo protestante Oscar Cullmann , la ha
confirmado de la manera más convincente(439).
Cristo cambió a Pedro su nombre de Simón por el de Pedro , piedra, roca (kefá) porque
lo iba a hacer fundamento de su Iglesia. Cuando en la Biblia Dios cambia el nombre de
alguien es porque esta mutación es efectiva de lo que el nombre significa(440).
Jesucristo quiere ser el único Pastor del único rebaño que es su Iglesia . Este rebaño
se lo entregó a San Pedro antes de partir de este mundo . Y ya nos advirtió Él que todo
reino desunido no subsistirá, se arruinará ; es decir, que si la Iglesia debe permanecer
hasta el final de los siglos, debe permanecer una.
SANTA : Santificar -o dar la vida de gracia- fue el primer objetivo de la venida de Cristo
, y por lo tanto santificar es el primer objetivo de la Iglesia , que lo hace por medio de
los sacramentos.
Dice San Pablo que «Cristo amó a su Iglesia y se sacrificó por ella para
santificarla..., para hacerla santa»(441). «Cristo nos
eligió para que seamos santos»(442). «Ésta es la
voluntad de Dios, vuestra santificación»(443). El mismo
Jesucristo dijo que Él había venido «para que el mundo se salve»(444). «He venido, dice el Señor, no para juzgar al mundo, sino para
salvarlo»(445). Al enviar a sus Apóstoles por el mundo les
dijo: «Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándosela guardar todas las cosas que Yo os he mandado»(446) . «Predicad a todas las criaturas: el que creyere y se
bautizare, se salvará; pero el que no creyere, será condenado»(447).
La Iglesia fundada para llevar los hombres a la gloria debe ser santa, porque el camino de
la salvación es la santificación.
CATÓLICA significa universal : Jesucristo fundó su Iglesia para todos los hombres y para
todos los tiempos: «Predicad a todas las gentes»(448),
«por todo el mundo»(449), «Yo estaré con vosotros hasta
el fin de los tiempos»(450).
Esto evidentemente supone que los Apóstoles tendrían sucesores, pues ellos, en su corta
vida, ni podían predicar por todo el mundo y a todas las criaturas, ni iban a vivir hasta
el fin del mundo.
APOSTÓLICA : La Iglesia verdadera tiene que entroncar con los Apóstoles, en quienes
Cristo fundó su Iglesia . A ellos dio su potestad: «Yo os envío a vosotros»(451), «quien a vosotros oye a Mí me oye»(452).
37,5. Evidentemente Jesucristo fundó su Iglesia para que permaneciera hasta el fin de
los tiempos:
«Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos»(453).
Esto quiere decir que la Iglesia fundada por Cristo es indefectible.
Durará hasta el último día, y permanecerá tal como fue constituida por Cristo . Si
ella llegara a desaparecer, o si se transformara en otra distinta, la asistencia de Cristo
habría faltado, o Cristo habría sido impotente.
Pues, bien, la Iglesia Católica es la única que tiene las cuatro señales distintivas
que Cristo puso en su Iglesia.
37,6. La Iglesia Católica es UNA en su doctrina, en su gobierno y en sus sacramentos .
Unidad de fe : nuestro Credo es el mismo desde hace dos mil años.
Unidad de doctrina , creída unánimemente por los mil millones de católicos, de todas
las razas, culturas, lenguas y regiones del mundo entero.
Unidad de gobierno, con una Cabeza Universal: el Romano Pontífice.
Unidad de sacramentos, que son exactamente los mismos para los católicos de todo el
mundo.
Unidad de doctrina de todos los Obispos unidos al Papa. Esta unidad no se rompe aunque
algunos la abandonen. La unidad está en los unidos a la Cátedra de Pedro. La unidad en
lo esencial no impide la variedad en lo accidental.
«Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus comunidades y sus
Iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y
convivificó en un cuerpo y en una vida nueva»(454).
«Estas Iglesias y comunidades eclesiales, por la diversidad de su origen, de su doctrina
y de su vida espiritual, discrepan bastante, y no solamente de nosotros, sino también
entre sí»(455).
La libre interpretación de la Biblia de los protestantes, lleva naturalmente a multitud
de errores, herejías y a la desunión. La interpretación individual de la Biblia lleva a
un subjetivismo arbitrario que hace prácticamente imposible la unidad de doctrina. Entre
ellos reina un tremendo desbarajuste doctrinal sobre lo que hay que creer o no creer.
En cambio, el Magisterio de la Iglesia, lleva a la unión. Esta unión de doctrina se
lleva a cabo mediante la autoridad infalible del Papa y de los Concilios. Todos los
Concilios son doctrina de la Iglesia; pero el Concilio Vaticano II es especialmente el
Concilio de la Iglesia, porque hizo de la Iglesia el objeto central de sus deliberaciones.
Por lo mismo el Concilio Vaticano I fue el Concilio del Papa, Trento el de la
Contrarreforma, Éfeso el de la Virgen y Calcedonia el de Cristo.
Las denominaciones protestantes son más de cuatrocientas(456),
independientes unas de otras. Los Testigos de Jehová se separaron de los Adventistas, y
éstos de los Bautistas, y éstos de los Anglicanos.
Las Iglesias Protestantes de hoy vienen de Lutero, Enrique VIII y Calvino . Hay
muchísimas divisiones en la determinación de cuáles son los puntos fundamentales que
hay que creer. No se ponen de acuerdo ni en el número de los sacramentos, ni en la
eternidad del infierno , ni siquiera en la divinidad de Jesucristo .
Recientemente se ha despertado en el protestantismo un movimiento de unión, pues
comprenden que Cristo estableció la unidad de su Iglesia. Este movimiento suscitado en el
protestantismo hay que agradecerlo a Dios, porque puede ser el camino eficaz para llegar a
la unidad que Cristo pidió al Padre para su Iglesia . El Concilio ha reconocido que es un
movimiento inspirado por el Espíritu Santo Debemos orar mucho para que pronto sea una
realidad el deseo de Jesús : que todos los que creemos en Él formemos «un solo rebaño
con un solo pastor»(457).
37,7. La Iglesia Católica es SANTA en su doctrina, en su moral, en sus medios de
santificación -los sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los
católicos sean santos. Esto es imposible, dada la libertad humana . La Iglesia condena la
mala conducta de toda persona.
Precisamente los malos, lo son por no cumplir lo que manda la Santa Iglesia Católica. No
se puede atribuir a la Iglesia los pecados de los malos católicos. No es la fruta podrida
caída de un árbol sino la madura que cuelga de sus ramas lo que manifiesta la bondad de
ese árbol.
En la historia de la Iglesia se entrecruzan luces y sombras. La Iglesia ha reconocido
siempre que ella, a pesar de ser una comunidad santa, acoge en su seno a hombres
pecadores. Todos los miembros de la Iglesia están sometidos a la tentación, a la
infidelidad y al pecado.
La finalidad de la Iglesia es hacer santos , por eso los que han vivido la plenitud del
catolicismo han sido unos santos, unos héroes, unos bienhechores de la humanidad. Basta
citar nombres como San Vicente de Paúl, San Raimundo de Peñafort, San Pedro Nolasco, San
Pedro Claver, San Juan de Dios, San Juan Bosco ..., y tantos otros miles de santos que la
Iglesia venera en los altares.
La Iglesia Católica es la institución del mundo que, a lo largo de la historia, ha hecho
más obras de caridad (asilos de ancianos y huérfanos, atención a enfermos y
leprosos,etc.), y ha tenido más personas que han consagrado su vida totalmente a Dios
(sacerdotes y religiosas), y ha ofrecido más sangre por amor a Cristo (centenares de
miles de mártires).
No negamos que pueda haber protestantes virtuosos de buena fe, porque los hay ; pero el
principio protestante de que las buenas obras no son necesarias para salvarse, lleva,
naturalmente, al indiferentismo y frialdad religiosa.
37,8. La Iglesia Católica es UNIVERSAL , no tiene fronteras, está abierta a todos los
hombres. Su mensaje de salvación se dirige a todas las gentes. La Iglesia Católica se ha
extendido por todas las regiones de la Tierra. El catolicismo es practicado por gente de
todas las razas y de todas las nacionalidades. En el Concilio Vaticano II se reunieron
más de dos mil quinientos Obispos de cien nacionalidades distintas .
Para pertenecer a la Iglesia Católica no es necesario ser de un determinado pueblo,
civilización, raza o clase social. En la Iglesia Católica no hay razas, ni color , ni
naciones, ni partidos, ni clases sociales. La Religión Católica es la más universal.
Está a la cabeza de todas las religiones del mundo.
Según la última estadística de la Iglesia Católica (I.C.I.A., Roma), ésta es la
pertenencia a las religiones más numerosas:
| Católicos: | 1.808 | millones |
| Musulmanes: | 920 | " |
| Hindúes: | 705 | " |
| Protestantes: | 669 | " |
| Budistas: | 323 | " |
| Confucianos: | 321 | " |
| Ortodoxos: | 160 | " |
| Judíos: | 18 | " |
| NOMBRE | ORIGEN | FUNDADOR | AÑO | |
| Luteranos | Alemania | Martín Lutero | 1517 | |
| Anglicanos | Inglaterra | Enrique VIII | 1534 | |
| Presbiterianos | Escocia | Juan Knox | 1560 | |
| Bautistas | Inglaterra | Juan Smith | 1611 | |
| Episcopalianos | EE.UU. | S. Seabury | 1700 | |
| Metodistas | Oxford | J. Wesley | 1729 | |
| Mormones | EE.UU. | José Smith | 1829 | |
| Adventistas | EE.UU. | William Miller | 1831 | |
| Teosofismo | EE.UU. | Slavatski-Steel | 1875 | |
| Testigos de Jehová | EE.UU. | Carlos Russell | 1890 |
El Cisma de Oriente se consumó en 1054 por obra de Focio que murió el año 897, y de
Cerulario que murió en 1058. Quisieron establecer en Constantinopla el Primado de la
Iglesia al trasladar allí su corte Constantino.
37,10. Si la Iglesia Católico-Romana es la única que tiene estas señales distintivas
de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad , ella será la única realmente fundada
por Cristo . Ahora bien, Cristo fundó su Iglesia sobre Pedro , como piedra fundamental.
Si Pedro es el fundamento, él debe vivir en sus sucesores. El fundamento no puede
desaparecer sin que se derrumbe el edificio que soportaba. El tiempo que dure la Iglesia
será igual al tiempo que ella permanezca sobre su fundamento . Por eso dijo San Ambrosio
: Donde esté Pedro , ahí está la Iglesia de Cristo . Lo que Cristo instituyó en el
Apóstol Pedro , es menester que dure perpetuamente en la Iglesia .
Ese fundamento es la autoridad . Una sociedad sin autoridad se desintegra. La autoridad es
un elemento esencial en toda sociedad; la cual, sin ella, se desmorona y acaba por
desaparecer en la anarquía .
Todo grupo, para subsistir, necesita organizarse. Y toda organización necesita una
autoridad al servicio del bien común . La autoridad da unidad, cohesión y eficacia a
todo grupo humano Toda sociedad se compone de un conjunto de seres racionales y libres que
de una manera estable, y bajo la dirección de una autoridad, se propone la realización
de un fin. En toda sociedad es necesaria la autoridad que la dirija para poder conseguir
el fin para el cual fue constituida. Puesto que Dios ha creado a los hombres sociables por
naturaleza, y como ninguna sociedad puede subsistir sin autoridad que la dirija al bien
común, esta autoridad emana de la naturaleza, y por la tanto viene de Dios .
A Pedro, Jesús le hace fundamento dándole una autoridad suprema, universal y plena: «Lo
que ates en la Tierra quedará atado en el cielo»(458). El
poder de atar y desatar es una metáfora que significa poder de mandar, permitir o
prohibir. Es el poder de legislar .
Dijo también Jesucristo: «Yo te daré las llaves del Reino de los cielos»(459) La entrega de llaves es signo de transmisión de poder y autoridad .
Por eso en el cuadro de la rendición de Breda de Velázquez , el Príncipe holandés
Justino de Nassau, entrega las llaves de la ciudad al general español Marqués de
Spínola. Igualmente en el cuadro de la Rendición de Granada de Pradilla, el rey moro
Boabdil está también entregando las llaves de Granada a los Reyes Católicos. El
símbolo de la rendición es la entrega de las llaves: es transmisión de autoridad.
Cristo ha hecho a la Iglesia jerárquica, no democrática.
Mientras en la sociedad civil todo es opinable y discutible, en la Iglesia, en las
verdades fundamentales, no es posible la libre opinión, puesto que hay que sujetarse a la
doctrina revelada.
Hoy algunos quieren acomodar la doctrina católica a los signos de los tiempos . Pero los
signos de los tiempos no son Fuente de Revelación, sino consecuencia de las opiniones de
los hombres; por eso debe ser al contrario: hay que examinar los signos de los tiempos a
la luz de la Revelación para ver si son aceptables o no. No se puede sustituir el mensaje
divino por palabras humanas, por muy sabias que éstas sean.
Pretenderlo ha dado origen a muchas herejías .
La Iglesia de Cristo ha de durar hasta el fin de los siglos tal como Él la instituyó
, por lo tanto también el Pontificado -que es su fundamento- durará hasta entonces.
Luego allí se encuentra la verdadera Iglesia de Cristo , donde se encuentre
este Sumo Pontificado. Este Pontificado sólo se encuentra en los Papas de la
Iglesia Católica. Durante casi dos mil años, hasta el Papa actual, tenemos los
católicos una serie de más de doscientos sesenta Papas legítimos sucesores de
San Pedro. Juan Pablo II hace el 268. La lista de los 268 Papas y sus respectivos
años de pontificado los tienes en el apéndice segundo del libro «La doctrina
de Jesucristo» publicado en Estados Unidos, y cuya traducción española acaba
de salir(460). En algún momento conflictivo hubo
antipapas , pero enseguida se recuperó la línea legítima. Qué sociedad hay en
el mundo que tenga esta antigüedad, esta tradición, esta unidad» El Primado
de Pedro es dogma de fe. Está definido en el Concilio Vaticano I. Cristo instituyó
en Pedro un principio perpetuo de unidad y fundamento visible de la Iglesia
. Los protestantes no tienen papado luego no están en la Iglesia fundada por
Jesucristo .Están engañados:
unos sabiéndolo y otros sin saberlo; pero equivocados. Cristo está donde está Pedro; y
hoy Pedro está en el Papa de Roma. Enseñar otra cosa es error o mala voluntad.
El Sínodo General de la Iglesia Anglicana, reunido en Londres del 13 al 15 de febrero de
1985, ha aprobado por mayoría absoluta (238 votos a favor, 38 en contra y 25
abstenciones) el informe final sobre la unidad con los católicos en el que se reconoce al
Papa como cabeza suprema de las dos Iglesias(461). Y Robert
Runcie , Arzobispo anglicano de Canterbury, con ocasión de su visita al Papa Juan Pablo
II , en septiembre de 1989, dijo: Empezamos a reconocer en el Papa al Primado de Pedro .
En la Alta Iglesia Anglicana se cree que la Santísima Virgen es Madre de Dios, tienen
imágenes de Ella en sus iglesias, y se le canta la misma Salve que los católicos.
Precisamente la razón por la cual la Basílica Vaticana en Roma se construyó
ahí, fue porque debajo está la tumba de San Pedro . Son interesantísimos los
estudios realizados para la identificación científica de la tumba y de los restos
de San Pedro(462). Los arqueólogos han encontrado la tumba y los
huesos de San Pedro . Sobre este tema yo he hecho un vídeo. Para hacerlo he
estado un mes en Roma hablando con los arqueólogos y recogiendo documentación:
ahí está la piedra fundamental sobre la que Cristo fundó su única Iglesia. El
que está encima es su legítimo sucesor. El que quiera estar en la Iglesia que
Cristo fundó en Pedro , tiene que estar en la Iglesia Católica, dirigida por
Juan Pablo II , el 268 legítimo sucesor de San Pedro .
37,11. Hoy vivimos tiempos de ecumenismo en los que todos ansiamos la unión de todos
los cristianos en una sola Iglesia. Pero la unión con los protestantes, decía Juan XXIII
, no puede venir del sacrificio de parte de la verdad, sino de un profundizar más en el
conocimiento de la verdad. No podemos sacrificar un dogma de nuestro patrimonio doctrinal
para buscar una unión engañosa.
La declaración sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II advierte que no es lo
mismo practicar una religión que otra. No todas son igualmente buenas, pues son
contradictorias entre sí.
«Todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo, en lo que se refiere
a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, abrazarla y practicarla»(463). Dice el Concilio Vaticano I: «Nadie tiene causa justa para dejar la
Iglesia Católica»(464).
«Aunque fuera de la Iglesia Católica pueda encontrarse parte de virtud y parte de
verdad»(465), la «única y verdadera religión está en la
Iglesia Católica»(466). Aunque añade que todos los que
han recibido el Bautismo y tienen fe en Cristo , de alguna manera también pertenecen a la
Iglesia de Cristo en un sentido amplio. Pero en sentido estricto «la Iglesia de Cristo
subsiste hoy en la Iglesia Católica»(467).
Ésta es la razón por la cual la Sagrada Congregación del Clero en su Directorio dice:
«Propóngase los argumentos en favor de la doctrina católica con caridad a la vez que
con la debida firmeza»(468) .
Dice el Concilio que la libertad religiosa consiste en inmunidad de coacción(469) es decir, que a nadie se le puede imponer por la fuerza
la práctica de una religión, ni tampoco impedírsela . El hombre tiene derecho a
practicar lo que él cree que es verdad. Pero el ejercicio público de la religión, debe
subordinarse al «justo orden público»(470), que consiste
en la recta ordenación del bien común, en «la salvaguarda efectiva de los derechos de
todos los ciudadanos..., el interés proporcionado por la auténtica paz pública..., y
una adecuada tutela de la moralidad pública»(471). «En la
divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse
siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión
inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas. Tal
comportamiento debe considerase como abuso del derecho propio y lesión del derecho
ajeno»(472).
El Episcopado Español, mientras «pide a sus colaboradores apostólicos, que jamás
incidan en este defecto, les ruega que con la mayor caridad posible procuren que los
fieles de fe sencilla no sean jamás víctimas de dicho procedimiento, si alguna vez
hubiere lugar a ello»(473).
Recientemente España se ha visto invadida por multitud de sectas muy proselitistas que
con señuelos más o menos atractivos para los jóvenes han desorientado a un número muy
considerable. Ver 75, 6.
El Episcopado de Francia ha hecho esta advertencia a los católicos:
Todos los católicos deben oponer un dique a esta marea invasora. Por eso el comprar, leer
o conservar sus publicaciones constituye una grave imprudencia. Frecuentar sus reuniones y
participar en su culto es todavía más peligroso. Y el adherirse pública y plenamente a
ellos constituye un pecado grave contra la fe .
Puede ser interesante mi vídeo «Las sectas desenmascaradas» .
37,12. La plenitud de los medios salvíficos se encuentra en la Iglesia Católica, pero
algunos actos de los hermanos separados, pueden también producir la gracia . En los
hermanos separados se puede encontrar también virtud y parte de verdad(474). Los católicos deben reconocer con gozo «los tesoros verdaderamente
cristianos que, procedentes del patrimonio común, se encuentran en nuestros hermanos
separados»(475).
El cristiano, lejos de juzgar o de condenar a los que están fuera de la Iglesia, deberá
ofrecerles su ayuda y su amor. Si él es feliz por encontrar la salvación dentro de la
Iglesia, también está seguro que la bondad de Dios salva, por Cristo , a todas las almas
generosas y de buena fe que, sin pertenecer visiblemente a la Iglesia, siguen lealmente
los dictados de su conciencia . Aquellos que con seriedad intentan en su corazón hacer
todo lo que Dios exige de ellos no están excluidos de la esperanza de la vida eterna .
Dice el Concilio Vaticano II: «El propósito divino de salvación abarca a todos los
hombres: y aquellos que, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan,
sin embargo, a Dios con corazón sincero, y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia,
por cumplir con obras su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, ellos
también en un número que sólo Dios conoce, pueden conseguir la salvación eterna. La
Divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a los que, sin
culpa por su parte, no llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo,
se esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una vida recta»(476). Es decir, que los no creyentes de buena fe, que siempre cumplieron
con su conciencia, pueden salvarse.
Dice Martins Veiga: «Constituye una gran alegría pensar que hay mucha gente de buena
voluntad que se salva sin pertenecer a la Iglesia. Sin embargo, no deja de ser un hecho
doloroso el que haya tantos hombres que no conozcan ni vivan el misterio de la Iglesia en
su integridad, porque sin ella nunca podrán alcanzar su plena y total realización en
Dios»(477).
La conocida frase fuera de la Iglesia no hay salvación se remonta a Orígenes y ha sido
muy repetida. Incluso se ve incorporada en el Concilio IV de Letrán. Pero hay que
entenderla en su contexto. Va dirigida a los que conociéndola la rechazan(478). No a los que inculpablemente no la conocen.
«Pero quienes sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como
necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en ella, no podrían salvarse»(479).
Con todo, para la salvación eterna, no basta estar en la Iglesia, hay que estar en
gracia. «La Iglesia es medio de salvación, no causa»(480).
37,13. Los milagros de hoy día son una prueba a favor de la Iglesia Católica.
El Concilio Vaticano I(481) afirma tres cosas de los
milagros:
a) que son posibles, b) que pueden ser conocidos con certeza, c) que con ellos se prueba
legítimamente el origen divino de la Religión Cristiana.
Desde 1882 funciona en Lourdes una Oficina de Comprobaciones Médicas.
Hasta 1955 habían desfilado por esta Oficina 32.663 médicos. Esta Oficina acepta la
inscripción de todo médico que lo solicite, cualesquiera que sean sus creencias
religiosas, nacionalidad, etc. De hecho los ha habido católicos, protestantes, judíos,
hindúes, y hasta ateos racionalistas. En miles de casos han declarado que la curación
fue inexplicable desde el punto de vista médico. El enfermo fue examinado por los
médicos antes y después de la curación. La existencia de la enfermedad tiene que
constar antes de la curación con pruebas clínicas: radiografías, biopsias,
encefalogramas, análisis bacteriales, etc., según lo demande la naturaleza de la
enfermedad.
Quedan excluidas de antemano todas las enfermedades que sean puramente nerviosas. Tiene
que tratarse de enfermedades orgánicas, no puramente funcionales. La curación debe ser
científicamente inexplicable, por no haberse aplicado tratamiento adecuado, instantánea
y duradera. Se somete al enfermo a observación durante un año.
Sólo entonces la Oficina de Comprobación afirma que la curación es inexplicable,
científicamente hablando.
Hasta 1954 habían pasado por Lourdes más de un millón de enfermos. En los archivos de
la Oficina Médica de Lourdes hay 3.184 expedientes de curaciones inexplicables por la
Medicina. De éstos la comisión eclesiástica en 19 años de trabajo sólo ha aceptado
cincuenta y cuatro casos como auténticos milagros .
No es que los demás no sean milagros. Es que la Iglesia es rigurosísima antes de
declarar un hecho como milagroso, y un hecho milagroso auténtico puede no ser reconocido
como tal por la Iglesia por falta de algún requisito. Dios no hace milagros para que sean
comprobados científicamente, sino como respuesta a la oración de las personas que se lo
piden con fe, aunque falten requisitos para una comprobación científica. El rigor de la
Iglesia en aceptar hechos milagrosos nos debe dar confianza en los casos que la Iglesia
acepta como milagros.
Es famoso el caso de la enferma Marie Bayllie Ferrant , que fue examinada por Alexis
Carrel , Premio Nobel de Medicina. Él mismo cuenta el caso en su libro Viaje a Lourdes.
Acompañaba por curiosidad una peregrinación de enfermos a Lourdes. Era escéptico. Entre
los enfermos escogió a Marie Bayllie por parecerle que era el caso más desesperado.
Llegó a decir: Si esta enferma se cura, sería un milagro verdadero. Entonces yo creería
. La enferma tenía peritonitis tuberculosa en último grado. Él mismo la había
desahuciado como un caso perdido. Sin embargo en Lourdes, ante los ojos atónitos de
Alexis Carrel , aquel abdomen voluminoso descendió instantáneamente a su volumen normal.
Él examinó a la enferma y la encontró curada. Cumplió su palabra. Se convirtió al
catolicismo, y murió católico(482)
El doctor Leuret , Jefe de la Oficina Médica de Lourdes ha publicado un libro, traducido
al español por la Editorial FAX titulado Curaciones milagrosas modernas, donde se narran
varios casos con los nombres de los enfermos, reproducciones de las radiografías, etc., y
las firmas de los médicos que certifican las curaciones inexplicables desde el punto de
vista científico.
Voy a dar cuenta aquí de dos hechos milagrosos de los cuales tengo en mi poder acta
notarial.
Miguel Juan Pellicer , de 23 años, labriego de profesión, regresando del campo, se cae
del carro, una rueda le pasa sobre una pierna y se la tienen que cortar. Le ponen una pata
de palo , y así está dos años y medio pidiendo limosna en la puerta de la Basílica del
Pilar de Zaragoza. Todo Zaragoza le conoce como el Cojo de Calanda. Calanda era su pueblo.
Él le pedía a la Virgen del Pilar que no quería ser mendigo toda su vida, y una mañana
amanece con las dos piernas. Todo Zaragoza que le había visto durante dos años y medio
con la pierna cortada y la pata de palo , lo ve ahora con las dos piernas. De esto hay
acta notarial, firmada por veinticinco testigos. El original está en el despacho del
Alcalde de Zaragoza. Cuando yo estuve en Zaragoza dando conferencias en la Parroquia de
Santa Engracia, un día me fui al Ayuntamiento a ver este acta notarial, y el secretario
del Alcalde, amablemente, me regaló una edición facsímil que tengo en mi poder.
Otro caso es de Manuela Cortés Colmillo , a quien yo conocí personalmente. Vivía en un
cortijo cerca de El Puerto de Santa María, en Cádiz. No tenían luz eléctrica. Se
alumbraban con candiles de carburo. Un día le reventó en las manos un candil y le quemó
los ojos.
Estuvo seis meses con los ojos como los de una pescadilla frita en frase de la familia. La
trataba el Dr. D. José Pérez-Llorca . A los seis meses, ante una pregunta de la hija que
acompañaba a la enferma, el doctor certifica que la ceguera era irreversible. Al volver a
casa, ella desconsolada, le pide a la Virgen de Fátima: Madre mía Santísima, tú que
eres tan milagrosa, por mis nueve hijos, que yo vea. En ese instante recuperó la vista.
En un taxi se fueron a ver al médico.
Éste, que a las doce del mediodía había diagnosticado ceguera irreversible, y a las
tres de la tarde se le presenta la mujer con los ojos como nosotros, repetía: Esto no
tiene explicación .
De este hecho tengo un acta notarial donde firman treinta y dos testigos: hijos, nueras,
yernos, vecinos y, sobre todo, el médico que la trató, D. José Pérez-Llorca , Miembro
de la Real Academia de Medicina, Presidente de la Sociedad Oftalmológica Española,
General Inspector del Cuerpo de Sanidad de la Armada. Este doctor, treinta años
catedrático de oftalmología y uno de los más prestigiosos de España en Oftalmología
Clínica, firmó ante notario: Me quedé sorprendido de aquella repentina e inexplicable
curación de aquella ceguera que yo acababa de diagnosticar irreversible .
También tengo copia del Acta notarial de D. Leonardo Herrero Miranda Notario de Picasent
(Valencia) en que se narra la curación de la Hermana Remedios Pagant Coloma , a quien
conocí personalmente. Al final, la firma del Notario va acompañada de la firma de veinte
testigos.
En el texto de este Acta se dice que a los 30 años tuvo un tumor en el hígado con
ictericia negra del cual sólo se salvan el 1% de los que la padecen. Sufrió cinco
operaciones. La última fue para abrir y cerrar, pues el hígado estaba deshecho. No
querían llevarla a Lourdes porque temían se muriera en el camino. El Arzobispo de
Valencia D. Marcelino Olaechea dijo: Estos son los enfermos que hay que llevar a Lourdes.
Por fin se decidieron a llevarla. En el camino entró en coma, asegurando que desde
Sagunto a Lourdes no se enteró absolutamente de nada. En el viaje iba con gotero y dos
enfermeras continuamente a su lado para hacerse cargo del cadáver, porque esperaban la
muerte de un momento a otro. Llevaban todos los papeles arreglados para poder trasladar el
cadáver.
Al llegar a Lourdes le quitaron el gotero para poder meterla en la piscina. Nada más
tocar con los pies el agua, vio como una luz y sintió como si le quitaran diez arrobas de
peso de encima, y como pasar de un morir a un resucitar . Son palabras textuales de ella.
Inmediatamente se le quitaron los dolores que tenía desde hacía seis años. Dolores tan
fuertes que a veces perdía el conocimiento y tenían que administrarle morfina y
Pantopón. Llegando a tener a veces hasta 42 grados de fiebre.
La metieron en la piscina entre dos personas y salió sola por sus propias fuerzas. Se le
quitó de repente la fiebre que en aquellos momentos era de 40 grados. Al salir tenía
36'5 de temperatura.
Inmediatamente pidió comer pollo, que hacía años que no lo probaba. Desde aquel momento
se encontró perfectamente hasta hoy, que a los 23 años de la curación, se encuentra
ágil y sana. Trabaja de cocinera en un colegio. Del hígado jamás volvió a tener nada.
Le han hecho 25 placas y no hay señal alguna de tumor.
La trataron durante seis años los catedráticos del Aparato Digestivo de Valencia, Dres.
D. Francisco Gómez y D. Fernando Carbonell .
El historial de este caso está en la Oficina Médica de Lourdes .
Los milagros confirman nuestra fe en Cristo , en la Virgen y en la Iglesia Católica.
38.- Jesucristo fundó la Iglesia Católica para comunicarnos por ella las ayudas necesarias para ser mejores y salvarnos eternamente. Para ello la hizo depositaria de su doctrina y de todos los medios de salvación.
38,1. Dice la Carta a los Hebreos: Dios ha hablado a los hombres .
Dios quiso que lo que había revelado para la salvación de todos los pueblos se
conservara para siempre íntegro, y fuera trasmitido a todos los tiempos .
La misión de la Iglesia es señalar el camino de la salvación eterna de los hombres por
medio de la doctrina de Cristo y los sacramentos por Él instituidos.
Jesucristo estuvo en la Tierra pocos años. Para que su obra redentora pudiese continuar a
través del tiempo, dejó una institución que cuidara de su doctrina, y ayudara a los
hombres a conseguir la salvación eterna . Como San Pedro y los Apóstoles iban a vivir un
número limitado de años, para que la Iglesia durara hasta el final de los tiempos como
Cristo prometió ellos necesitaban tener sucesores.
38,2. El hombre no puede conocer bien a Dios si Dios no se manifiesta al hombre. A esta
manifestación se le llama Revelación.
La doctrina revelada por Dios se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición. Las
dos están íntimamente unidas y tienden a un mismo fin; por eso los pasajes oscuros de la
Sagrada Escritura se iluminan con la Tradición. Esto lo expresa el Concilio Vaticano II
con estas palabras: «La Iglesia no saca exclusivamente de la Escritura la certeza acerca
de todo lo revelado; por eso la Sagrada Escritura y la Tradición se han de recibir y
respetar con el mismo espíritu de devoción . La Sagrada Tradición y la Sagrada
Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la
Iglesia»(495).
La Sagrada Biblia nos transmite la palabra de Dios escrita.
La Tradición nos transmite las enseñanzas orales, transmitidas de viva voz de una
generación a la siguiente . Los Apóstoles enseñaron principalmente de palabra, como
ellos habían sido enseñados por Nuestro Señor. Cristo no escribió nada. Se limitó a
predicar. Y a los Apóstoles no les dijo escribid , sino predicad . Jesús les enseñó
muchas cosas que no están en la Sagrada Escritura, pero han llegado hasta nosotros
transmitidas de viva voz de generación en generación por la Tradición oral de la
Iglesia: San Pablo , escribiendo a los de Tesalónica les dice: «Hermanos, sed constantes
y guardad firmemente las enseñanzas que habéis recibido de nosotros, ya de palabra, ya
por escrito»(496).
. «Cuando recibisteis la palabra de Dios, que nosotros predicamos, la aceptasteis no como
palabra de hombre, sino cual realmente es palabra de Dios, que obra en vosotros los
creyentes»(497). Y a los corintios: «Os alabo hermanos,
porque observáis mis preceptos y las tradiciones que os he confiado»(498).
A Timoteo le dice: «Conserva viva la doctrina que has oído de mí»(499).
La Sagrada Escritura está contenida en la Biblia. La Biblia consta de setenta y tres
libros divididos entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento
consta de cuarenta y seis libros y el Nuevo Testamento de veintisiete. Lo que divide estas
dos colecciones de libros es la Persona de Jesucristo . Lo que se escribió antes de Él,
es el Antiguo Testamento. Lo que se escribió después de Él, es el Nuevo Testamento.
Para facilitar la búsqueda de los pasajes, el texto se ha dividido en capítulos, y
dentro de éstos se han numerado los párrafos (versículos). Estas divisiones son
posteriores a los evangelistas. La división en capítulos se debe a Esteban Langton, en
el siglo XIII, y la división en versículos a Roberto Estienne, en el siglo XVI.
Jesucristo ha encargado a la Iglesia la interpretación y vigilancia sobre la Sagrada
Escritura y Tradición, para evitar el error(500). Por eso
no se pueden leer todas las traducciones de la Biblia, sino sólo aquellas que tienen
aprobación eclesiástica, y por lo tanto nos consta que no contienen errores.
Hay pasajes de la Biblia que son difíciles de entender, como advirtió San Pedro(501).
«El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha
sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el
nombre de Jesucristo .
Este Magisterio, evidentemente, no está sobre la Palabra de Dios, sino que la sirve,
enseñando solamente lo que le ha sido confiado. Por mandato divino y con asistencia del
Espíritu Santo, la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad; y
de este único depósito de la fe saca lo que propone como verdad revelada por Dios que se
ha de creer»(502).
La libre interpretación de la Biblia de los protestantes da lugar a multitud de
interpretaciones equivocadas y opuestas entre sí, pues no todo el mundo está preparado
para conocer los géneros literarios de los distintos pasajes bíblicos, ni para entender
la lengua en que se escribió el texto bíblico original. Por eso hace falta un magisterio
entendido que oriente con autoridad en la interpretación bíblica.
Dijo Cristo que, «la verdad nos hará libres»(503). Quien
está en la verdad objetiva pisa firme, se siente seguro. Quien piensa que la verdad es
relativa, que cada cual tiene su verdad, está en un error.
La verdad tiene un valor absoluto. Quien no se ajusta a la verdad objetiva está en un
error. La verdad objetiva no depende de nuestro parecer ni de nuestros deseos. Por deseo
de ser conciliador y tolerante, no puedo decir que la verdad es el término medio de dos
opiniones distintas. Si uno dice que la capital de España es Madrid y otro que es
Barcelona, yo no puedo decir que es Zaragoza porque está equidistante entre Madrid y
Barcelona.
Cuando se trata de valores subjetivos cada uno puede tener su verdad.
Pero cuando se trata de valores objetivos, la verdad objetiva es la misma para todos. Por
ejemplo: uno puede dormir mejor con la ventana de la habitación abierta y otro con ella
cerrada. La temperatura ideal para dormir puede variar según las personas. Pero las
temperaturas de la evaporación del agua y su solidificación son siempre 100 y 0
centígrados respectivamente.
Frente a la verdad objetiva no somos libres. Tenemos obligación de someternos a la verdad
objetiva. Todos los médicos tienen obligación de decir que el órgano de la visión es
el ojo, ninguno puede decir que vemos por la nariz. Todos los químicos del mundo tienen
la obligación de decir que el agua es H2O, ninguno puede decir que es ClNa. Todos los
matemáticos del mundo tienen obligación de decir que Pí es la relación de la
circunferencia a su diámetro, una constante, que en el sistema decimal es 3'141592... y
no 8'2432... Si a un niño le dan un mapa con todas las ciudades de Europa para que
señale las capitales de cada nación, y él elige las ciudades que más le gustan por su
nombre, esto no cambia la verdad. Las capitales seguirán siendo las que son
independientemente del parecer del niño.
La verdad no me permite opinar libremente lo que yo prefiera. La verdad orienta la
libertad, no la quita. Como las vías del tren que orientan la ruta del tren, pero no le
impiden avanzar, sino que le ayudan. Un tren fuera de la vía, se despeña.
Subordinar la verdad a mi libertad es ridículo. La mentira no interesa a nadie con
sentido común: queremos café de verdad, no agua sucia; medicinas de verdad, no pócimas
ineficaces; amistad de verdad, no traidores. Todo esto es indiscutible para una persona
normal. Lo mismo pasa con la verdad religiosa. El bien de la libertad religiosa no es el
tener libertad para elegir el error, sino elegir libremente la verdad sin sentirse
coaccionado.
La verdad objetiva es dogmática, invariable. El error es libre. Para encontrar la verdad
hay un sólo camino. Para equivocarse hay muchísimos. En la estación del ferrocarril un
sólo tren me lleva a mi destino.Todos los demás me pierden.
Hoy algunos cambian la verdad objetiva por la opinión personal ( eso para mí no es
pecado ), la belleza estética por la moda (moda de pantalones tejanos sucios y rotos), y
la bondad ética por el placer (libertinaje sexual). Pero siempre quedará en pie que los
tres grandes valores del ser son la verdad, la belleza y el bien.
Incluso en cosas accidentales no siempre podemos cambiarlas a nuestro capricho. El orden
de las letras del abecedario es el que es, y yo no puedo alterarlo a mi capricho, aunque
en absoluto podría ser otro.
Pero así está establecido para todos. No depende de la voluntad de cada uno.
La fe es libre, no en el sentido de que dé lo mismo creer que no creer; sino que al no
ser axiomática no se impone a la razón, sino que ésta queda en libertad para aceptarla
o rechazarla a pesar de que sea razonable .
38,3. A veces la Iglesia define algunas verdades dogmas de fe . No es que esas cosas
empiecen entonces a ser verdad. Son verdades que siempre han existido; pero que su
creencia ha empezado a ser obligatoria al definirse.
La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración autoritativa de
que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte del conjunto de verdades que
constituyen la Revelación cristiana. Algunas veces la aparición de nuevos errores obliga
a la Iglesia a definir y declarar más lo que siempre ha sido verdad, pero que las
circunstancias del momento reclaman aclaración.
Los dogmas no son verdades que la Iglesia impone arbitrariamente. Son iluminaciones de la
verdad objetiva. No son muros para nuestra inteligencia. Son ventanas a la luz de la
verdad.
El contenido de los dogmas es inmutable, pero la formulación de ese contenido se puede
desarrollar para acomodarse mejor al modo de hablar de los tiempos.
El Magisterio de la Iglesia puede ir mejorando el modo de expresar las verdades que
creemos . Toda formulación dogmática puede ser mejorada, ampliada y profundizada. Pero
ninguna formulación dogmática del futuro puede contradecir el sentido de anteriores
formulaciones, sino solamente completar lo que ya ha sido expresado por ellas. Otras veces
un estudio cada vez más profundo nos hace progresar en nuestro conocimiento de la
Revelación, y nos hace ver más claramente verdades que antes no parecían tan claras .
La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, penetra cada vez más profundamente en el
contenido de la Revelación Divina, descubriendo nuevos aspectos en ella implícitos, como
son los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción.
La Revelación fue un hecho histórico, y no puede crecer el número de verdades reveladas
contenidas en el depósito de la Revelación que es la Sagrada Escritura y la Tradición,
porque este depósito, quedó cerrado con la muerte del último Apóstol . Ninguna verdad
puede añadirse a la fe católica que no esté contenida, explícita o implícitamente, en
este depósito revelado. (...) Lo único que cabe es una mayor explicación de los dogmas,
pero conservando el mismo sentido, que es definitivo e indeformable una vez definido por
la Iglesia .
Sí puede y debe crecer continua y armónicamente nuestro conocimiento del dogma, pasando
de lo implícito a lo explícito. Y la Iglesia, al crecer con el tiempo los conocimientos
humanos, puede aprobar infaliblemente este progreso. No es esto crear nuevas verdades
reveladas: es descubrir lo que se encerraba en el viejo legado de los Apóstoles. Lo mismo
que las estrellas del firmamento descubiertas últimamente existían mucho antes, pero
nosotros hasta ahora no las hemos conocido.
Para que una cosa sea dogma de fe es necesario que haya sido revelada por Dios, y que la
Iglesia así lo declare . Pero el ámbito de las verdades de fe es mucho más amplio que
el de las verdades expresamente definidas. Hay verdades que llamamos 'de fe divina' porque
se encuentran en la Sagrada Escritura o en la Tradición, que han de ser igualmente
creídas, pero que no han sido nunca definidas, como es el caso de la resurrección de
Cristo . Nadie ha negado en la historia esta verdad; y por eso la Iglesia no ha sentido la
necesidad de definirla .
La Revelación Pública acabó con la muerte del último Apóstol .
Cualquier otra revelación es enteramente privada, y no puede tener valor, a no ser que
esté de acuerdo con la única Revelación Pública que Dios ha hecho a los Apóstoles.
La Revelación ha terminado pero «nosotros debemos usar nuestra inteligencia para
explorar el dato revelado, deduciendo verdades que a primera vista no aparecen claramente
explícitas en el mismo, pero que no por eso dejan de estar contenidas virtualmente en
él. (...) La garantía de lo que así descubrimos está en la Iglesia, portadora de toda
la Tradición cristiana e intérprete autorizado de la Escritura Santa. (...) Es función
del Magisterio definir los contenidos de la Revelación. (...) La teología no debe
suplantar al Magisterio. (...) La última palabra la tiene el Magisterio . (...) Algunos
teólogos que critican la doctrina del Magisterio de la Iglesia, después quieren que sus
opiniones personales sean doctrina infalible»(504).
A propósito de esto dijo el Papa Pablo VI a los participantes en el Primer Congreso
Internacional de Teología del Concilio Vaticano II, el 1 de Octubre de 1966: Los
teólogos deben investigar el dato revelado para iluminar los artículos de la fe; pero
sus aportaciones quedan sujetas a la enseñanza del Magisterio auténtico. (...) Su
preocupación ha de ser proponer la verdad universal creída en la Iglesia bajo la guía
del Magisterio más que sus ideas personales .
Al Magisterio de la Iglesia hay que obedecerle, no sólo cuando se trata de verdades de
fe, sino también cuando se refiere a opiniones que pueden desorientar al pueblo de Dios;
pues también es estos casos está protegido por la autoridad recibida de Dios, cosa que
el teólogo, como tal, no tiene, por mucha ciencia que tenga . Por eso dice el Sínodo de
los Obispos de 1967: No les corresponde a ellos la función de enseñar auténticamente .
«Los que ejercitan el Magisterio de la Iglesia son exclusivamente el Papa y los Obispos,
porque a ellos solamente ha confiado Jesucristo la potestad de enseñar»(505). «Fuera de los legítimos sucesores de los Apóstoles (que son el
Papa y los Obispos) no hay otros Maestros de derecho divino en la Iglesia de Cristo»(506). Cuando el Papa habla en una encíclica enseña como
auténtico Maestro y no como un doctor más.
Por eso no es válido apelar a la autoridad de otro teólogo para sostener lo contrario de
lo que el Papa ha enseñado. «Los fieles católicos han de aceptar las enseñanzas del
Magisterio de la Iglesia con obediencia religiosa, sabiendo que les obliga en conciencia»(507).
La Iglesia se compone de Pueblo de Dios y Jerarquía: pluralidad en los súbditos y
autoridad que unifica mirando por el bien común de todos , pues hay que armonizar el
pluralismo en lo accidental con la unidad en lo esencial. No son dos Iglesias, sino dos
partes de una única Iglesia. Separar estas dos partes sería la muerte de la Iglesia;
como es la muerte de una persona separar el cuerpo del alma.
Un católico tiene que aceptar todos los dogmas de fe revelados por Dios. No puede
rechazar ni uno.
O se es católico del todo, o se deja de ser católico. No se puede ser casi católico ,
lo mismo que no se puede estar casi vivo , porque eso es estar muerto. Si casi me toca la
lotería, no tengo derecho a cobrar el premio: o me toca el número entero o no me ha
tocado. El casi me toca, no vale.
«Esta sumisión al Santo Padre es exigida también a los sacerdotes y teólogos. Quienes
instruyen a otros en la fe, tienen que enseñar el mensaje auténtico de la Iglesia. El
católico tiene derecho a ser enseñado por un sacerdote que esté de acuerdo con el
Papa»(508). Quien desobedece a la Jerarquía Eclesiástica
desobedece al mismo Jesucristo . Él nos dijo: «El que a vosotros escucha, a Mí me
escucha; el que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia. Y el que me desprecie a Mí
desprecia a Aquél que me ha enviado»(509).
38,4. La Iglesia es nuestra Madre que procura nuestro bien, no sólo en esta vida, sino
también en la otra.
La Iglesia es nuestra Madre, pues en su seno somos engendrados como hijos de Dios y Ella
nos alimenta espiritualmente, y nos ayuda a crecer para que estemos maduros para el Reino
de los cielos.
La doctrina que la Iglesia enseña es santa , y haría el mundo mejor si los hombres le
hiciesen caso.
Pero, desgraciadamente, son muchos -también entre los que se dan el nombre de cristianos-
los que la desobedecen por seguir sus pasiones y egoísmos.
La Iglesia ilumina al mundo con la luz contenida en el mensaje de Cristo. Si hay quien
rechaza esta luz, no es por culpa de la Iglesia, sino de los hombres que la rechazan. La
virtud y el camino del cielo son a veces costosos a nuestra naturaleza caída en el
pecado. Pero ya dijo Jesucristo que el camino del cielo no es fácil, ancho y cuesta
abajo, sino que es estrecho, costoso y cuesta arriba. Lo que mucho vale, mucho cuesta .
Con todo, a pesar de los pecados de los malos cristianos , la santidad de la Iglesia y su
doctrina queda en pie, porque son muchos los que por ella se han hecho santos. No son las
manzanas podridas caídas del árbol, sino las que cuelgan de sus ramas, las que dicen que
el árbol es bueno.
La Iglesia siempre condena el pecado, aunque no pueda privar de la libertad de pecar.
Cuando la Iglesia manda o prohíbe, no pretende de ninguna manera molestarnos ni hacernos
la vida menos agradable. La Iglesia en todo busca nuestro bien, por eso prohíbe lo que
nos daña, aunque nos gustaría hacerlo. Tampoco los buenos padres que educan bien a sus
hijos les conceden todo lo que ellos quieren.
«Hay que obedecer las leyes de la Iglesia con toda fidelidad porque están dadas con la
autoridad de Cristo , que Él comunicó a los Apóstoles»(510).
La Iglesia Católica es la institución que más ha contribuido al progreso moral de la
humanidad.
Ella regeneró al individuo, libertándolo de la esclavitud; regeneró a la mujer,
devolviéndole su dignidad; regeneró la familia, exigiendo para ella todos los derechos
que le corresponden; regeneró la sociedad, transformando el Estado déspota y tirano en
el Estado que recibe su autoridad de Dios y que sólo puede ejercerla en bien de sus
súbditos.
Hoy está de moda el ser contestatario. Sin embargo al Papa le corresponde vigilar la
doctrina y la buena marcha de la Iglesia .
Oponer nuestro criterio al Magisterio de la Iglesia, ridiculizar toda ascética de
renuncias desde la mortificación voluntaria del cuerpo hasta la renuncia del propio
criterio, etc., es desconocer los valores cristianos que son locura para el mundo, pero
que tienen la consistencia de la sabiduría de la cruz. No podemos olvidar que el camino
de la Encarnación terminó en el Calvario. Un cristianismo sin cruz, será muy humano,
pero no es el de Jesús(511).
Algunos dicen: Cristo, sí; Iglesia, no . Pero ya dijo San Agustín: No puede tener a
Cristo por Padre quien no tiene a la Iglesia por Madre .
No se puede ser de Cristo sin serlo de la Iglesia, que es el 'Cuerpo Místico de Cristo'
de quien Él es la cabeza . «A Cristo nos incorporamos en y por su Iglesia; y sólo
dentro de ella la vida de Cristo se hace de verdad vida nuestra»(512). Por eso el Concilio Vaticano II llama a la Iglesia sacramento
universal de salvación . El Cardenal Newman que era anglicano y se convirtió al
catolicismo decía: quien rechaza a la Iglesia se equivoca ; y añade, hace inútil para
sí lo que Dios puso para bien nuestro . La frase fuera de la Iglesia no hay salvación es
de San Cipriano en lucha contra los movimientos de escisión que se daban en su comunidad
Quien conociendo a la Iglesia la rechaza, compromete su salvación, dice el Concilio
Vaticano II.
Hoy abunda en la Iglesia el tipo de contestatario que adopta una postura de protesta ante
todo. Uno no puede evitar pensar en aquello del Evangelio: «Ven la paja en el ojo ajeno y
no ven la viga en el propio»(513). No sería mejor que
corrigieran sus defectos antes de protestar de los ajenos»
Algunos reniegan de la Iglesia porque dicen que hay católicos malos.
Según eso tampoco pueden ser protestantes porque también los hay malos. Y,
consiguientemente, ni budistas, ni españoles, ni franceses, ni siquiera hombres, porque
también hay hombres malos. Absurdo.
Si la Iglesia Católica es la única en el mundo fundada por Cristo-Dios , ella será la
única verdadera, aunque todos los católicos fueran malos.
Hoy es frecuente un tipo de católico «por libre» que vive al margen de la Iglesia,
prescinde de la Institución, del Magisterio, etc. Esto es tan absurdo como si uno dijera
que él se siente español, pero ni saca carnet de identidad, ni está en el censo, ni el
registro civil, ni nada. Éste será un apátrida, pero no un español. Es verdad, que lo
principal es el corazón, pero hay que institucionalizar la situación.
A veces se oye decir: «Yo soy católico, pero no practico». Esto no es coherente. Quien
pertenece a una asociación, si es coherente, cumple su reglamento. De poco sirve afirmar
que se es católico de corazón, si después las obras no son de católico. Como si uno
que se las da de católico, luego se casa sólo por lo civil. Esto es un contrasentido.
Por eso la Iglesia Católica a ése le prohíbe la comunión eucarística. Toda
ideología, para que sea sincera, exige un compromiso de vida.
Una auténtica vivencia religiosa debe contener cuatro cosas: a) un credo: sistema de
verdades; b) una ética: valores morales; c) unos ritos: comportamientos; d) una respuesta
social: compromiso. Son necesarias las cuatro cosas. Quien olvida alguna de ellas tendrá
una vivencia religiosa deforme.
39.- El Jefe de la Iglesia Católica es Su Santidad el Papa, representante de Cristo en la Tierra, que lo ha puesto al frente de su Iglesia para que la guíe y cuide de su unidad.
39,1. El Papa es el Sumo Pontífice de Roma, sucesor de San Pedro , a quien todos
estamos obligados a obedecer. Es Maestro Infalible, porque cuando habla como Jefe de la
Iglesia Universal ejerciendo el supremo grado de su autoridad y define como obligatorias
verdades de fe y moral, no se puede equivocar . Infalibilidad es la preservación del
error, fruto de la asistencia divina. (...) Su fundamento es la asistencia de Dios. En
Dios se encuentra toda la verdad. y Dios no miente . Él ha querido dar a su Iglesia este
don de permanecer en la verdad .
Si el Papa pudiera equivocarse al enseñar lo que es obligatorio creer o hacer para
salvarse, nos desorientaría en el camino de la salvación; y Dios, que nos manda obedecer
al Papa, sería el culpable de nuestra condenación. Esto es absurdo. Luego se comprende
que el Papa tiene que ser infalible cuando señala el camino de la salvación. Esta
asistencia espiritual la prometió Jesucristo cuando dijo: «Yo estaré con vosotros hasta
el final de los tiempos»(514).
La infalibilidad del Papa es dogma de fe. Dice el Concilio Vaticano I: «Definimos ser
dogma divinamente revelado que el Romano Pontífice cuando habla 'ex cathedra ' esto es,
cuando cumpliendo su cargo de Pastor y Maestro de todos los cristianos, define con su
suprema autoridad apostólica, que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser
sostenida por la Iglesia Universal... goza de aquella infalibilidad que el Redentor Divino
quiso que estuviera en su Iglesia»(515).
La infalibilidad del Papa ha sido definida como dogma de fe en 1870.
Desde entonces han habido diez Papas (Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV, Pío XI,
Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II) . En todo este tiempo sólo
ha sido definido como dogma la Asunción, en 1950 por Pío XII . Y esta verdad estaba en
la fe de la Iglesia desde el siglo VII.
Para salvarse es necesario creer y aceptar toda la doctrina de Jesucristo . La auténtica
doctrina de Jesucristo, no otra: «Id por todo el mundo - dijo Jesús a sus Apóstoles- y
predicad el Evangelio a toda criatura, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
El que creyere y se bautizare, se salvará; el que no creyere, se condenará»(516). Esto supone garantía de que los que transmiten las
enseñanzas de Jesucristo no se van a equivocar .
Dios fallaría si nos obligase a creer una mentira. Si Él nos obliga a creer lo que la
Iglesia nos enseña es porque se compromete a que siempre enseñará la verdad: «Yo
estaré con vosotros hasta el fin de los siglos»(517).
Ahora bien, qué garantías podemos tener nosotros a la distancia de veinte siglos y a
través de tantas teorías y opiniones humanas, de que la doctrina que nos enseña hoy la
Iglesia es la auténtica doctrina de Jesucristo » Jesucristo , fundador de la Iglesia, si
quiso hacer efectivamente una Iglesia que llevase su mensaje a todos los tiempos y a todos
los hombres, no tuvo más remedio que dotarla de un control adecuado, que impidiera
absolutamente el que su doctrina fuera deformada a través de los siglos.
Este control es una especial asistencia del Espíritu Santo con la que impide
absolutamente el error en su Iglesia, en lo que se refiere a la determinación de la
auténtica doctrina revelada. Le dice Jesucristo a Pedro : «Yo he rogado por ti, para que
tu fe no desfallezca. Y tú, confirma a tus hermanos»(518).
El Papa es infalible cuando determina o declara ex cathedra la auténtica doctrina
revelada. Pero fuera de esto -por ejemplo, si predice el tiempo- el Papa se puede
equivocar como otro hombre cualquiera.
Es decir, que el Papa, en su vida ordinaria, aunque sea un hombre prudentísimo y de toda
confianza, no es infalible. La infalibilidad está reservada a ciertas enseñanzas hechas
con una solemnidad especial, de modo definitivo, que teológicamente se llama ex cathedra
, en la que expresa su voluntad de obligar a toda la Iglesia a creer la verdad por él
definida.
Esto no significa que el Papa pueda sacarse los dogmas del bolsillo; sólo puede definir
aquello que se encuentra en la Sagrada Escritura o en la Tradición .
Con todo, al Papa hay que obedecerle siempre; aun en las cosas que no es infalible: lo
mismo que los hijos tienen que obedecer a sus padres, aunque no sean infalibles. El
Magisterio de la Iglesia hay que aceptarlo incluso en lo no infalible, con religiosa
sumisión; más que por los argumentos en que se apoya, por la autoridad que Cristo dio a
su Iglesia para señalar el camino que nos lleva al Reino de los Cielos.
«Esta religiosa sumisión de la voluntad y del entendimiento se debe al magisterio
auténtico del Romano Pontífice, de tal manera que se reconozca con reverencia su
Magisterio Supremo, aunque no hable 3ex cathedra2; y con sinceridad se adhiera al parecer
expresado por él según el deseo que haya manifestado él mismo, como puede descubrirse,
ya sea por la índole del documento, ya sea por la insistencia con que se repite una misma
doctrina, ya sea también por las fórmulas empleadas»(519).
Un teólogo podría discrepar y seguir investigando; pero no desacreditar públicamente a
la Iglesia, sino manteniendo un silencio obsequioso .
Para atacar la infalibilidad de la Iglesia se suele aducir la condenación de Galileo .
Con todo,conviene advertir que la condenación de Galileo fue obra de una Congregación
Romana, no del Papa en definición 3ex cathedra2, que es la única infalible. Aparte de
esto, la Iglesia, en aquel momento, juzgó a Galileo como los mejores astrónomos de su
tiempo. Todos los que estudian los argumentos de Galileo (1569-1642) afirman que él no
probaba su hipótesis. Por eso no convenció a Tycho-Brahe (1546-1601), contemporáneo
suyo, que siguió siendo geocentrista como Tolomeo . En cambio Galileo tuvo la intuición
de interpretar los textos bíblicos no literalmente como los teólogos de su tiempo, sino
como hoy los interpretamos, sin saber él nada de los géneros literarios. En resumen, que
como dice Walter Brand Muller(520): Se da el paradójico
resultado de que Galileo se equivocó en el campo de la Ciencia y los eclesiásticos en el
campo de la Teología . Con todo hay que advertir que Galileo no fue condenado por su
teoría heliocéntrica, pues lo mismo dijo Copérnico cien años antes y la Iglesia no se
metió con él. Es más, su obra fundamental, Las revoluciones de los mundos celestes,
publicada en 1543, está dedicada al Papa Pablo III . Pero Copérnico presentaba sus ideas
sólo como una hipótesis .
Galileo fue condenado por su insistencia en interpretar la Escritura.
La Iglesia le dijo que se limitara a presentar sus ideas como una hipótesis científica ,
y no quiso hacer caso . Aunque la condena de la Iglesia a Galileo fue disciplinar y no
dogmática, hoy se piensa que fue inoportuna.
39,2. Infalibilidad no significa impecabilidad . El Papa -como todo hombre- puede tener
sus faltas.
Es más, en la Historia ha habido algunos Papas indignos, que no han sido ejemplares;
aunque pocos. Habrán sido pecadores, pero siempre rectos en sus enseñanzas, pues siempre
han sido infalibles . Con todo, gracias a Dios, tenemos en la Iglesia Católica un largo
historial de Papas Santos. Se veneran en los altares setenta y siete Papas santos .
El último Papa que ha subido a los altares con la corona de los Santos ha sido San Pío X
, muerto en 1914.
40.-El Papa está en lugar de Jesucristo.
40,1. Jesucristo , antes de subir al cielo, dejó a San Pedro al frente de su Iglesia,
comunicándole todos los poderes necesarios para desempeñar su cometido.
El Papa tiene autoridad de Cristo-Dios para interpretar la ley divina.
Cristo le dijo a San Pedro : «A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, lo que
ates o desates en la Tierra será atado o desatado en el cielo»(521).
Esto supone poder para legislar e imponer obligaciones .
El Papa es el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la Tierra .
Por eso todos los católicos debemos obedecer al Papa en todo lo que él disponga para la
buena marcha de la Iglesia.
Cristo dotó a su Iglesia de todos los medios necesarios para conseguir su fin. Por eso la
hizo jerárquica . La autoridad es necesaria. «No hay agrupación humana que no necesite
un ordenamiento que haga posible la vida en común. (...) Donde hay una comunidad, allí
hay forzosamente una institución como medio de salvar debidamente la convivencia, y
conseguir eficazmente los fines que se pretenden. Se impone la fijación de unas normas de
comportamiento y el deber de sujetarse a ellas. (...) La normativa institucional es una
defensa contra la anarquía»(522) . Qué pasaría en Madrid
o Barcelona sin normas de tráfico»
La misión de la jerarquía es garantizar la autenticidad en la fe y en la vida cristiana:
para que se crea lo que Dios quiere y como Dios quiere, y para que se administren los
sacramentos que Cristo quiso y como Cristo quiso .
Todos los grupos humanos: familias, asociaciones, pueblo o nación, necesitan una
autoridad -del tipo que sea- para organizar, coordinar fuerzas, defender derechos,
especialmente de los más débiles, y tomar responsablemente decisiones. Una sociedad sin
autoridad acaba por disolverse.
La autoridad justa y responsable es uno de los mejores servicios que se presta al pueblo.
La autoridad es justa y razonable, cuando busca no los propios intereses, sino el bien de
todos .
40,2. Los Obispos son los encargados de gobernar las diócesis bajo la autoridad del
Papa . Ejercitan potestad propia y son, en verdad, los jefes del pueblo que gobiernan ,
pues los Obispos son los sucesores de los Apóstoles, y administradores de Dios .
Ya en el siglo II, San Ireneo llama a los obispos sucesores de los Apóstoles: «Podemos
contar con aquellos que han sido puestos por los Apóstoles como obispos y sucesores suyos
hasta nuestros días»(523).
«La primera responsabilidad de los Obispos es combatir la herejía y guardar el depósito
de la fe» (524).
«Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice, deben ser respetados
por todos como los testigos de la verdad divina y católica; los fieles, por su parte,
tienen obligación de aceptar y adherirse con religiosa sumisión del espíritu al parecer
de su Obispo en materias de fe y de costumbres cuando él las expone en nombre de Cristo»(525).
Los Concilios Ecuménicos reúnen a todos los obispos del mundo para deliberar, bajo la
dirección del Papa, sobre asuntos generales de la Iglesia. Se han celebrado XXI. El
primero fue el año 325 en Nicea, y el último de 1962 a 1965 en Roma. La lista de todos
los Concilios Ecuménicos de la Iglesia está en el libro de José M . Ciurana: «En busca
de la verdades fundamentales»(526).
40,3. Los sacerdotes se consagran a Dios para colaborar con el Papa y los Obispos en el
cuidado de las almas predicando la Palabra de Dios y administrando los sacramentos.. Son
también representantes de Jesucristo , por esto merecen todo nuestro respeto. La misión
del sacerdote es presidir la Asamblea Eucarística y ayudar a los Obispos a mantener la
unidad en la fe y en la caridad fraterna, y conducir a los cristianos a Dios Padre .
Hay que distinguir el sacerdocio ministerial, propio de los que han recibido el sacramento
del orden, que les da poder para decir misa y perdonar pecados, del sacerdocio común de
los fieles, propio de todos los bautizados cuya vida debe ser un acto cultual a Dios y
deben dar testimonio de Cristo .
Estos dos sacerdocios no sólo difieren en grado, sino esencialmente, como ha dicho el
Concilio Vaticano II(527). Por eso hay un sacramento
especial para el sacerdocio ministerial.
«Hoy como ayer, la misión específica del sacerdote es la de comunicar el pan de la
palabra; la de distribuir, como ministro del culto, el perdón, la gracia y la santidad.
Podrán cambiar los tiempos y los métodos, según la evolución de las costumbres, pero
el contenido del mensaje seguirá siendo el mismo: el apostolado será siempre la
transmisión de la vida espiritual»(528).
Jesucristo dice en el Evangelio: «No llaméis a nadie Padre»(529).
Pero esto se lo dice a sus discípulos, pues entre ellos todos eran hermanos. Pero el
pueblo es lógico que llame Padre a los sacerdotes por respeto a la persona que les
transmite la doctrina y la gracia de Dios . El mismo San Pablo que sabía muy bien cómo
había que interpretar las palabras de Cristo , se hacía llamar Padre: «No os escribo
esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos muy queridos. Porque
aunque tuvierais diez mil pedagogos en Cristo no por eso tenéis muchos padres, ya que el
que os ha engendrado en Cristo por medio del Evangelio he sido yo»(530). Él mismo llamó «hijo» a Timoteo en las dos cartas que le escribe(531). Lo mismo a Tito(532). Por
lo tanto es lógico que ellos le llamaran a él «Padre».
San Juan llama «sus hijos» a los que andan en la verdad(533).
40,4. Para ayudar a los sacerdotes en ministerios que aunque no sacerdotales resultan
necesarios para el bien de la Iglesia , el Concilio Vaticano II ha permitido a las
Conferencias Episcopales, con la aprobación del Sumo Pontífice, establecer el diaconado
«para hombres de edad madura, aunque estén casados, y para jóvenes idóneos; pero para
éstos debe mantenerse firme la ley del celibato»(534).
Estos diáconos sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y
de la caridad .
En 1972 la Iglesia ha permitido que cuando hay muchos fieles y pocos sacerdotes , algunas
personas idóneas señaladas por el sacerdote, con permiso del Obispo, pueden ayudar a dar
la Sagrada Comunión, para que este acto no se prolongue demasiado. Estas personas
también podrán llevar la comunión a los enfermos, si no hay sacerdote o diácono que lo
haga(535).
(428) - En el año 1944 el sabio Profesor P. Luis Hertling, S.I.
especialista en la Historia de la Iglesia de los primeros tiempos, publicó artículo en
la revista de la Universidad Gregoriana de Roma, en el cual demuestra que el número de
mártires de las persecuciones romanas, hasta el año 313, fue por encima de los cien mil
(Daniel Ruiz: Acta de los Mártires, introducción, 3. Ed. BAC. Madrid) (429)
- CELSO COLLAZO: Revista GEO, 17 (VI-88) 126
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(430) - KOLOGRIVOF: Suma Católica contra los sindiós, I, 2. Ed.
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(450) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(451) - Evangelio de San Juan, 20:21
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(452) - Evangelio de San Lucas, 10:16
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(453) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(454) - Concilio Vaticano II: Unitatis redintegratio: Decreto sobre
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(457) - Evangelio de San Juan, 10:16
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(468) - Sagrada Congregación del Clero: Directorio General de Pastoral
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(483) - JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, III, 1. Ed. Paulinas.
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(495) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución Dogmática sobre
la Divina Revelación, nº9s
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(496) - SAN PABLO: Segunda Carta a los Tesalonicenses, 2:15
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(497) - SAN PABLO: Primera Carta a los Tesalonicenses, 2:13
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(498) - SAN PABLO: Primera Carta a los Corintios, 11:2
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(499) - SAN PABLO: Segunda Carta a Timoteo, 1:13
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(500) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución Dogmática
sobre la Divina Revelación, nº10
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(501) - Segunda Carta de San Pedro, 3:16
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(502) - Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución Dogmática
sobre la Divina Revelación, nº10
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(503) - Evangelio de San Juan, 8:32
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(504) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, I, 2. Ed.
Roca Viva. Madrid
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(505) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática
sobre la Iglesia, nº 25
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(506) - PÍO XII, el 31 de mayo de 1954
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(507) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática
sobre la Iglesia, nº 25
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(508) - RONALD LAWLER, O.F.M.: La Doctrina de Jesucristo, XIV, 7. Ed.
Galduria. Jódar (Jaén)
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(509) - Evangelio de San Lucas, 10:16
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(510) - JOSÉ RIVERA-IRABURU: Síntesis de Espiritualidad Católica,
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(511) - JUSTO COLLANTES, S.I.: La Iglesia de la Palabra, 2º, 4ª,XXIV,
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(512) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, IV,1.
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(513) - Evangelio de San Mateo, 7:3
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(514) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(515) - DENZINGER:Magisterio de la Iglesia,nº 1839. DS:3073.Código de
Derecho Canónico,nº 749
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(516) - Evangelio de San Mateo, 28:20. Evangelio de San Marcos,
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(517) - Evangelio de San Mateo, 28:20
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(518) - Evangelio de San Lucas, 22:32
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(519) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática
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(520) - WALTER BRAND MULLER: Galileo y la Iglesia, Epílogo. Ed.
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(521) - Evangelio de San Mateo, 16:19
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(522) - BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, VIII, 5.
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(523) - SAN IRENEO: Adversus Haereses, III, 3, 1. MIGNE: Patrología
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(524) - JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, XI, 4, 2. Ed.
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(525) - Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática
sobre la Iglesia, nº 2