2.- A Dios no lo ha hecho nadie.
2,1.
Dios no ha empezado nunca a
existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que
no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno.
Boecio
definió la eternidad como «la
posesión total y simultánea de una vida interminable»[1] .
Sería un
absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese
caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna
clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía
absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo
decir que una cosa que no existe pueda hacer algo[2] .
«Nada puede
ser causa de sí mismo, porque para causar es necesario existir»[3].
Luego si en
algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo
modo de empezar a existir[4] . Nada
hubiera empezado a existir.
«Si en un
momento dado nada hay, nada habrá durante toda la eternidad»[5].
Como dice el
conocido filósofo francés Claude
Tresmontant: «Si en un momento dado nada existe, nada existiría
eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»[6] . Si
no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir[7] .
«Si
actualmente existen seres, es necesario que desde siempre haya existido
algo»[8].
Es así que
nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases,
luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que
no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy
existen[9] . Ese
Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es
DIOS.
Dice
Lindner, Profesor de Química
Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe: «Es necesario aceptar una causa
anterior al mundo material»[10] .
Allan
Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y
que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice:
«Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»[11] . Es
la única respuesta a la pregunta de Heidegger[12] .
Uno
preguntó:
- Si el
mundo lo hizo Dios, ¿a Dios, quién lo hizo?
- Nadie.
Porque Dios es el primero, y el primero tiene que ser eterno. Si lo hubiera
hecho otro sería el segundo, y Dios es el primer
Ser.
Otra
pregunta capciosa:
- Si Dios
creó el universo, antes de crearlo, ¿dónde estaba y qué
hacía?
- Esto lo
pregunta quien no sabe quién es Dios. Dios está fuera del tiempo y del espacio.
Tiempo es la duración del movimiento, y espacio es lo que ocupan las cosas. Si
no hay cosas materiales, no existen ni el tiempo ni el espacio. Por eso dijo
Einstein: «Si hiciéramos
desaparecer toda la materia, el espacio y el tiempo desaparecerían con
ella»[13].
2,2. «Es
conveniente definir los dos modos de seres
posibles:
a) Ser
contingente es aquel que no tiene
la existencia por sí mismo, sino que la ha recibido de
otro.
b) Ser
necesario es aquel ser que no ha
recibido la existencia de otro, sino que la tiene por sí mismo. Como no depende
de otro para existir (...) existe necesariamente, o sea, no puede menos de
existir y nunca dejará de existir»[14] .
Dios es el
único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario
que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque
su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es
increado.
El cosmos es
limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente.
La materia
se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es
decir, es contingente.
Todo ser
limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo
contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que
sea increado.
Se llaman
seres contingentes, aquellos que
pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de
otra. Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar,
como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente. Y lo contingente no
tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su
existencia a otro[15] .
Por ejemplo:
un año antes de que tú nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir.
Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en
nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus
padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma,
permanece siempre en nada.
Lo mismo que
te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos
recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos.
«Todo lo que
no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la
existencia...El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la
existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige,
como causa suficiente última, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es
esencialmente mutable no es discutible...Así llegamos a la afirmación del
Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su
existencia de un SER no material»[16] .
Dios es el único
Ser Necesario.
Ser
Necesario es el que existe por sí mismo, que no recibe de otro la existencia,
que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos
los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por
sí mismos o por otros .Como el ser contingente
2,3. Las
cosas que vemos en el mundo vienen
unas de otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una
estrella de otra estrella.
Si suponemos
una larga serie de libros en la que uno proviene de ser copia del anterior,
necesariamente tenemos que admitir la existencia del escritor del
primero[19] .
Cada ser
existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está
colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la
existencia.
Si subimos
por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. ¿Quién sostiene
el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no sería el primero,
sería el segundo. Pero el primer anillo, ¿estará colgado en el aire? Entonces
toda la cadena caería en el fondo de
Ese Ser, que
sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y
que por lo tanto tiene que existir por sí mismo, ése es
Dios.
Dios
sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida
en
Lo mismo
ocurre con Dios. Él sostiene toda la cadena de seres
existentes.
Si veo una
chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la
sostiene, no digo que la chaqueta desafía las leyes de
Si en un
paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancías en que un
vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de
todo el tren. Aunque tú no la veas.
Lo mismo:
hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y
por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene
que ser eterno.
Dios es ese
Primer Ser que no necesita de otro para
existir, sino que existe por sí mismo, es decir, que su esencia es existir, que
no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y
nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios
el el único ser eterno.
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3.
El cosmos no es
eterno.
3,1.«El
cosmos no puede haber existido desde la eternidad»[20] .
Es dogma de
fe que el cosmos no es eterno, sino que ha sido creado por Dios en el principio
del tiempo. Dice San Pablo que
Dios es «el Creador de todas las
cosas. Él existe antes que todas las cosas» [21] .
«El ateísmo marxista se basa en la eternidad
de
«Casi
por todas partes -informa Le
Monde- el materialismo dialéctico como instrumento de análisis
histórico está en retroceso. Si puede decirse que Marx ha muerto ya en el Este, el marxismo
apenas resulta operativo en la historiografía occidental»[24] .
«Marx era rabiosamente ateo, pero no por
convicciones racionales, sino por motivos emocionales y psicológicos... El
psicólogo no tiene más remedio que reconocer en Marx un odio personal hacia el cristianismo
casi idéntico al que sentía Freud... Tanto Marx como Freud -ambos judíos- decían que rechazaban
el cristianismo en nombre de la Ciencia; pero lo verdaderamente innegable es que
aquel rechazo provenía de un elemento emotivo»[25]
.
«Para
Marx el ateísmo no era una
consecuencia de ninguna clase de demostración. Era un postulado no sujeto a
demostración, y del que había que partir»[26].
«La idea
materialista-marxista de una materia eterna es totalmente anticientífica. Está
en contradicción palmaria con todos los datos de la Ciencia
moderna»[27].
Por el
contrario «la Ciencia moderna le niega al Universo una existencia eterna, sea en
el pasado, sea en el futuro»[28] .
«Modernamente, como consecuencia de
los nuevos descubrimientos científicos, el principio de la eternidad de la
materia, ha resultado ser completamente falso según reconocen, con rara
unanimidad, los propios hombres de ciencia quienes afirman que la materia
comenzó en un momento determinado, hace algunos miles de millones de
años»[29] .
«Si el
cosmos comenzó necesitó de un Ser distinto del cosmos que lo puso en
Le oí decir
en una conferencia a D. Angel González
Alvarez, Rector de
«El ateísmo
no se prueba científicamente. Por eso, más que de ateísmo científico, hay
que hablar de ateísmo literario»[31].
Nietzsche
y Sartre, cuando hablan de la «muerte de
Dios», no tienen argumentos para demostrar la NO existencia de Dios. Lo que
tienen es el deseo de que Dios no exista, porque «si Dios no existe, todo está
permitido»[32] .
«La inexistencia de Dios no ha podido nunca
demostrarse, ni se podrá demostrar jamás»[33] .
Dijo
Pascal: «Prefiero equivocarme
creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que
existe. Porque si después no hay nada, nunca lo sabré; pero si hay algo, tendré
que dar cuenta de mi rechazo». «El ateo nunca podrá estar seguro de que la
verdad no está en esa fe que él rechazó» [34].
El
científico italiano Antonio
Chiichichi, dice en Il Tempo
de Roma: «El ateísmo no tiene a sus espaldas ni la ciencia ni
«El
pretendido principio de la eternidad de la materia, está en abierta
contradicción con los resultados que nos ofrece la ciencia moderna . El que
quiera estar de acuerdo con los últimos descubrimientos científicos que señalan
una edad en la existencia de la materia, no tiene más remedio que negar la
eternidad de la materia, pues las pruebas que los científicos aducen son
concluyentes»[36] .
«Hoy sabemos
que ninguna estrella puede brillar un tiempo infinito. Se le acabaría el
combustible. Un universo eterno es incompatible con la existencia de procesos
físicos irreversibles»[37] .
Existen
algunas discrepancias entre las cifras que se dan como edad de
«Antes,
cuando en los siglos XVIII y XIX, Ciencia y Religión se hallaban en conflicto, a
nosotros, los católicos, nos llamaban retrógrados, ignorantes y obscurantistas.
Ahora, por una curiosa ironía de los tiempos, estos “cariñosos” adjetivos, los
podemos dirigir con mucha mayor razón, a los ateos recalcitrantes, que realmente
dan muestras de atraso e ignorancia, cuando se empeñan en seguir defendiendo la
eternidad de la materia, a pesar de que la ciencia moderna, con pruebas
experimentales, nos indica bien claramente que la materia tiene una edad y un
principio en el existir»[39]
«La vida
finita del cosmos es algo científicamente probado. El científico que se para
aquí, y dice que no sabe del origen del cosmos, es por pura pereza intelectual,
pues donde no llega la Física llega
La eternidad
de la materia no se puede
demostrar porque es un absurdo.
En efecto:
la materia tiene una existencia sucesiva[41], es decir,
con un antes y un después; es decir, medible por el tiempo. Las sucesivas
transformaciones de la materia y los cambios de la Naturaleza se van midiendo
por el paso de los días, de las horas y de los minutos. Y todo lo que es medible
por el tiempo, tiene una existencia temporal y limitada, no
eterna.
El tiempo es
la duración del movimiento[42] . «El
tiempo no existe como algo independiente de los seres sucesivos. (...) Se basa
en el movimiento de las cosas»[43] . En
los cambios de la materia.
Y lo eterno
no cambia. No tiene principio ni fin. Está siempre en el momento presente. No
está sujeto al paso del tiempo.
Si la
materia en evolución fuera eterna querría decir que ha pasado por una serie
infinita de momentos sucesivos[44] . Y si
no se llega al principio desde aquí hasta allá, tampoco se puede llegar desde
allá hasta aquí, pues la distancia es la misma.
Efectivamente, la misma distancia
hay de Madrid a Barcelona, que de Barcelona a Madrid.
El mismo
tiempo hay del día de hoy al primero de enero de 1950, que desde ese día hasta
hoy. Si por más que subiéramos por la escalera del tiempo no llegaríamos nunca
al principio del cosmos, tampoco llegaríamos nunca del principio del cosmos al
día de hoy, si ese principio estuviera en la eternidad.
Es así que
hoy existe el cosmos actual que vivimos, luego si hemos llegado hasta hoy,
también desde hoy, subiendo por la escalera del tiempo, podemos llegar, con el
entendimiento, al principio del cosmos, por lejano que esté.
Es decir,
que el principio del cosmos no está en la eternidad: el cosmos no es
eterno.
Si el cosmos no es eterno, es necesario otro
Ser que sea eterno, pues todo lo que empieza necesita de otro para empezar a
existir.
3,2. El único Ser eterno es Dios, porque Dios
es el único Ser por el que no pasa el tiempo, que está totalmente fuera de la
medición del tiempo.
El tiempo es
la duración del movimiento, y Dios es inmutable, es pura actualidad. En Él no
hay antes ni después. Es un presente permanente.
Todo esto se
demuestra en Filosofía.
«Nosotros
vivimos en el tiempo y no podemos concebir un ser que exista fuera del tiempo...
Alguna intuición podemos tener de lo que es existir fuera del tiempo, cuando
pensamos en las esencias, por ejemplo, en la esencia del triángulo:
Todo esto
puede ser difícil de entender para personas que no están acostumbradas a
cuestiones filosóficas. Es como pedirle a un matemático que explique en dos
palabras la resolución de las ecuaciones diferenciales o de las integrales
elípticas; o, sencillamente, el uso de las tablas de logaritmos, a quien no ha
estudiado matemáticas. Esto es imposible sin dedicar primero muchas horas, y aun
años, a explicar multitud de conceptos preliminares
indispensables.
Y desde
luego, no se debe buscar en esto una evidencia, como el axioma «el todo es mayor
que su parte» y «dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí». Pero es
interesante la afirmación de Lindner,
Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe:
«La Ciencia afirma que el cosmos es finito, que la materia no es eterna y que
por lo tanto existe un Creador»[46] .
3,3. No se
trata de demostrar la existencia de Dios científicamente, pues el estudio de
Dios no es objeto de la Ciencia, sino de
Por eso no
tiene sentido buscar argumentos científicos para demostrar la existencia de
Dios.
La Ciencia
se limita a responder a «cómo» se realizan las cosas.
El «porqué»
y «para qué» es propio de la Filosofía.
Sin embargo,
la Ciencia sí nos da datos que nos hacen razonable la creencia de Dios.
Esto es lo
que dijo el Papa Juan Pablo II en
su audiencia general del 10 de julio de 1985:
«Cuando se
habla de pruebas de la existencia de Dios debemos subrayar que no se trata de
pruebas de orden científico experimental.
»La pruebas
científicas en el sentido moderno de la palabra, valen sólo para las cosas
perceptibles por los sentidos, dado que solamente sobre éstos pueden ejercitarse
los instrumentos de la indagación y de la verificación de los que se sirve la
Ciencia.
»Querer una
prueba científica de la existencia de Dios significa hacer descender a Dios a
las filas de los seres de nuestro mundo y, por lo tanto, equivocarse
metodológicamente sobre lo que es Dios; la Ciencia debe reconocer sus límites y
su impotencia para alcanzar la existencia de Dios; no puede ni afirmar ni negar
esta existencia.
»Pero de
todo esto no debe sacarse la conclusión de que los científicos sean incapaces de
hallar en sus estudios científicos motivos válidos para admitir la existencia de
Dios.
»Si la
Ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una
inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir
en el mundo las razones para afirmar un Ser que lo supera.
»Muchos
científicos han realizado este descubrimiento.
»Quien con
espíritu abierto reflexiona sobre aquello que está implicado en la existencia
del Universo, no puede impedir el llegar al problema del origen. Instintivamente
cuando somos testigos de ciertos acontecimientos nos preguntamos cuáles son las
causas del mismo.
»Una
hipótesis científica como la expansión del
Universo hace descubrir más claramente el problema: si el Universo se
encuentra en continua expansión, ¿no debería llegar en el tiempo hasta lo que se
podría llamar el “momento inicial”, aquel en el que la expansión comenzó?
»Cualquiera
que sea la teoría adoptada sobre el origen del Universo, esa cuestión más
fundamental no puede ser eludida.
»Este
Universo en constante movimiento postula la existencia de una causa que, dándole
el ser, le ha comunicado este movimiento y continúa alimentándolo.
»Sin tal
Causa Suprema, el mundo y todo el movimiento que en él existe quedaría
inexplicado e inexplicable, y nuestra inteligencia no podría quedar satisfecha.
»El espíritu
humano pide recibir una respuesta a sus interrogantes sólo admitiendo un Ser que
ha creado el mundo con todo su dinamismo, y que continúa sosteniéndolo en su
existencia...
»A todas
estas indicaciones sobre la existencia de Dios-Creador, algunos oponen las
virtudes de la casualidad o de los mecanismos propios de
»En realidad
esto equivale a querer admitir los efectos sin causa. Se trata de una aplicación
de la inteligencia humana que renunciaría así a pensar y a buscar una solución a
sus problemas.
»En
conclusión, miles de indicios empujan al hombre, que se esfuerza por comprender
el Universo en que vive, a orientar la propia mirada hacia el Creador. Las
pruebas de la existencia de Dios son
múltiples y convergentes. Ellas atribuyen a demostrar que la fe no
mortifica a la inteligencia humana, sino que la estimula a reflexionar y le
permite entender mejor todos los “porqués” puestos ante la observación de la
realidad»[47] .
Por eso las
pruebas de la existencia de Dios hay que fundarlas, principalmente, en el campo
de la filosofía, de la metafísica[48].
Los sentidos
nos engañan. Las ideas, no.
La Luna
parece más grande en el horizonte que en el cenit. Y no es que haya cambiado de
tamaño, pues es una bola de piedra. Es un fenómeno óptico de
refracción.
En cambio,
un razonamiento filosófico puede ser indiscutible: el efecto siempre es
posterior a su causa. Un hijo nunca puede ser más viejo que su
madre.
La necesidad
de un Dios Creador se impone a la inteligencia por la contingencia de la materia
(ver 2,2).
«En el
simple plano de las razones y de las pruebas, podríamos decir que las
posibilidades de la existencia de Dios son incomparablemente mucho más grandes
que las de su no existencia; y los hombres lo adivinan así. Su ateísmo no es un
ateísmo especulativo, sino un ateísmo práctico»[49].
Cuando uno,
consciente o inconscientemente está interesado en rechazar la fe, se siente
inclinado a encontrar más y más dificultades, y a no parecerle satisfactorias
las soluciones que se le dan. No acepta una fe razonable y acepta un ateísmo que
es indemostrable.
Si Dios nos
ha dado la razón es para que la usemos.
Debemos ser
creyentes bien formados, que sabemos lo que creemos y por qué lo
creemos[50].
3,4. Hace
algún tiempo se habló de la teoría de Frederick Hoyle sobre el origen del
Universo. Se llama Universo
estacionario.
Sir Fred
Hoyle era hijo de padres ateos y en su
vida tampoco había sitio para Dios. Sin embargo, en 1983 sorprendió al mundo
publicando un libro sensacional: El Universo
inteligente, donde apunta la necesidad de la existencia de Dios.
La revista
norteamericana TIME, en un
artículo de Arthur White lo
anunciaba con este título: El astrónomo que
ha visto
El subtítulo
era «Según Hoyle, una inteligencia
superior guía la Naturaleza»[51].
En este
libro, Fred Hoyle reconoce las
dificultades de su teoría hasta el punto de abandonarla, como afirma el profesor
de Astronomía de la Universidad de Harvard (EE.UU.) Donald H.
Menzel[52] .
La teoría
del Universo estacionario de Fred
Hoyle no cuenta con ninguna prueba experimental hasta el
presente[53].
Este modelo
está hoy abandonado por las insalvables dificultades encontradas[54]. Está hoy
tan abandonado, que Nigel Henbest
astrónomo inglés de la universidad de Oxford en su libro El Universo en explosión titula uno
de los capítulos: «Muerte de la teoría del Universo estable»[55].
La teoría
del Universo estacionario de Fred
Hoyle debe ser abandonada.
Hoy en día
casi todo el mundo supone que el Universo comenzó con el Big-Bang...
Roger
Perose y yo -dice Hawking- mostramos cómo la teoría de la
relatividad general de Einstein
implicaba que el Universo debía tener un principio»[56].
Dice
Robert Jastrow, investigador,
astrónomo y cosmólogo norteamericano contemporáneo:
«Prácticamente está eliminada
la teoría del Universo estacionario de Fred
Hoyle, obligándonos a aceptar la de la gran explosión
inicial»[57].
Esta teoría
se llama del Big-Bang o del
Universo en
expansión.
La
desviación hacia el rojo en el espectro de la luz de las galaxias demuestra que
el Universo está en continua expansión.
Lo mismo que
cuando una locomotora se acerca pitando el sonido sube hacia los más agudos, y
cuando se aleja baja hacia los más graves, «cuando una fuente de luz se acerca
la frecuencia de sus ondas se acerca al violeta, y cuando se aleja disminuye la
frecuencia de la onda, es decir, hay una mayor longitud entre onda y onda, y el
corrimiento se produce hacia el rojo»[58].
Esta
expansión de las galaxias, como la explosión de una bomba, nos lleva a pensar
que estas galaxias debieron partir de un punto común[59] .
Esta teoría
tiene a su favor tantos datos experimentales que hoy es aceptada, casi sin
excepción, por todos los físicos y astrónomos contemporáneos[60].
Cabe incluso
hacer una especie de cuenta atrás hasta el momento en que el Universo nació.
«La mayoría
de los cosmólogos están de acuerdo en que el Universo se inició con una gran
explosión hace unos 15.000 millones de años»[61].
Por eso
la mayoría de los astrónomos
aceptan el Big-Bang, como lo llaman los anglosajones.
Es decir, la
gran explosión en el comienzo del cosmos.
Después del
Big-Bang la radiación se condensó en partículas, y éstas al unirse formaron
protones y neutrones que después formaron los átomos de hidrógeno, helio,
etc.
«La teoría
de que el Universo nació en una gigantesca explosión o Big-Bang, ya no es una
simple hipótesis académica, cada vez se hace más difícil prescindir de ella si
se quiere dar cuenta de las propiedades fundamentales del Universo como hoy se
observa.
El
extraordinario éxito de la teoría del Big-Bang está relacionado con su poder de
predicción y con las brillantes confirmaciones que las observaciones han
aportado a sus predicciones»[62].
«La teoría
del Big-Bang ha adquirido categoría de ciencia»[63].
«La teoría
del Big-Bang, ha pasado, de hipótesis estrafalaria, a ser respetada teoría
científica, merecedora de la más preciada distinción para los físicos de
hoy»[64].
El
científico Carl Sagan afirma:
«nuestro universo actual tuvo, sin duda, un punto de partida»[65].
«Hawking reconoce que hoy casi todo el mundo
supone que el universo comenzó con el Big-Bang»[66].
Esta teoría
la defienden los astrofísicos más acreditados, como Allan Sandage del Observatorio de Monte
Palomar (California), especialista en la investigación sobre los quásares y
radiogalaxias[67] ;
Chushiro Hayashi, Profesor de
Astrofísica de la Universidad de Tokyo (Japón); Arthur Code, Director del proyecto OAO-II
de la NASA, y Yakov Zeldovitch, de
la Academia de Ciencias de la URSS[68] . Y
también por Martin Ryle,
catedrático de Radio-Astronomía en la Universidad de Cambridge, y Premio Nobel
de Física en 1974.
El
científico español que trabaja para la NASA americana, D. Juan Oró, dijo por Radio Nacional de
España el 7 de octubre de
«Esta teoría
del origen del Universo es aceptada por la inmensa mayoría de la comunidad
científica, porque es la que mejor se ajusta a lo que se puede observar en la
realidad»[69].
Los primeros
indicios del Big-Bang ya fueron anunciados por el célebre astrónomo Edwin Hubble[70].
«Prácticamente todos los astrónomos
aceptan hoy la teoría de que el Universo apareció en un instante de creación
mediante la violenta explosión de una bola de fuego, hace unos 15 o tal vez 20
mil millones de años»[71].
«El
“Universo estacionario” de Hoyle
también exige un comienzo de materia (creación).
»Yakov
Zeldovitch afirma que es ineludible admitir
que el Universo ha tenido un comienzo.
»El proceso
de la NADA a la existencia de la materia solamente nos es posible describirlo
con
»Para que la
materia comience a existir se requiere un agente no material de infinito poder:
UN CREADOR»[72] .
«Físicos y
astrónomos apuntan a la conclusión de que el Universo fue creado en una inmensa
explosión (Big-Bang) hace unos 20.000 millones de años»[73]. Para
hacernos una idea de lo que es todo este tiempo, si reducimos la historia del
universo a un año, el nacimiento de Cristo hace dos mil años, sucedería en el
último minuto del último día del año.
El astrónomo
Phillip Morrison confesaba en una
intervención ante la BBC de Londres:
«Me gustaría
poder rechazar la teoría del Big-Bang, pero tengo que rendirme a la
evidencia»[74].
Precisamente
el Premio Nobel de Física de 1978 se concedió a los radioastrónomos Arno Penzias y
Este
descubrimiento, como tantos otros, se produjo accidentalmente mientras
investigaban eliminar los ruidos que recibían en sus antenas porque les
molestaban en sus transmisiones[76].
El
catedrático de Física Teórica de
«Gracias a esta radiación de
fondo sabemos que hubo una creación instantánea»[78].
«El
profesor F. Graham Smith,
astrónomo real británico y director del Observatorio de Jodrell Bank, manifiesta
que el ruido cósmico captado proviene del Big-Bang, la gran explosión que dio
origen al Universo»[79].
El 23 de
Abril de 1992 un equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Smoot, anunciaba el descubrimiento de
fluctuaciones en el fondo cósmico de radiación, detectadas por medio del
satélite COBE (Cosmic Background
Explorer)...Este fondo de radiación refleja el momento de la
expansión del universo en el que tuvo lugar el acoplamiento entre materia y
energía[80].
El
mismo Jorge Smoot, astrofísico de
la Universidad de Berkeley (California), dijo en una conferencia de prensa en la
Sociedad de Físicos de Estados Unidos en Washington: «Lo que hemos hallado es
una prueba del comienzo del Universo. Ha sido como ver a Dios»[81].
«La teoría
del Big-Bang es actualmente la más aceptada por los científicos para explicar el
origen del cosmos, especialmente tras la presentación por parte de Jorge Smoot, de unas fotografías de la
“explosión inicial” que puede considerarse como una imagen del
Big-Bang»[82].
Por eso a
Jorge Smoot se le ha llamado «el
hombre que fotografió el nacimiento del
Universo con el satélite
COBE»[83].
El COBE ha
fotografiado con distintos colores fluctuaciones de temperaturas de irradiación
situadas hace 15.000 millones de años luz[84] .
Todo
esto confirma la teoría de la
expansión del Universo expuesta por primera vez por el sacerdote científico
belga Jorge
Lemaître[85] , por
los años 30 de este siglo.
Según la
revista científica Science
el universo sigue en expansión[86] .
Los días 26
y 27 de octubre de 1990 asistí en Madrid a un
Simposium sobre Física y Religión. Uno de los científicos
que habló allí fue Julio A. Gonzalo, Catedrático
de Física de
«Las observaciones del
satélite COBE indican que no hay una teoría alternativa al Big-Bang sobre el
origen del Universo»[87].