| Origen del
Hombre 6,13 - 10,11 |
8,2.- La inteligencia humana nos permite pasar de lo conocido a lo
desconocido.
En un iceberg los ojos sólo ven la novena parte de la montaña de
hielo: debajo del agua hay 8/9 partes que no se ven, pero que puedo
conocerlas por mi inteligencia.
En 1846 Leverrier descubre y localiza con exactitud, sin haberlo visto
jamás, el planeta Neptuno, calculando la desviación de la órbita de
Urano. El astrónomo alemán Galle dirigió su telescopio al lugar donde
Leverrier le indicaba y allí se encontró con Neptuno.
En 1915 del mismo modo, estudiando las irregularidades en la órbita de
Neptuno, Lowell descubrió a Plutón que no pudo ser visto hasta el 12
de marzo de 1930 por Clyde Tombaugh que murió a los noventa años en
Mesilla Park (Nuevo Méjico) el 17 de Enero de 1997 .
Actualmente se busca el Planeta X, que se supone a unos diez mil
millones de kilómetros del Sol .
La estructura del átomo, formado por neutrones y protones en el
núcleo, y electrones en la órbita, fue descubierta por Bohr y
Rutherford mucho antes de que el átomo pudiera ser visto. En la EXPO
de Sevilla de 1993 pudimos ver un átomo de hidrógeno aumentado mil
millones de veces.
Paul Dirac , Premio Nobel de Física, predijo la existencia de los
electrones positivos antes de su descubrimiento experimental realizado
por el norteamericano Anderson en 1932 .
En enero de 1972 se descubrió en la Sierra de Güéjar (Granada) un
yacimiento de fósiles marinos de una antigüedad de más de treinta
millones de años, y a una altura de más de mil metros. Esto indica que
esas alturas estuvieron un día cubiertas por el mar. Los ojos sólo nos
dan la existencia de los fósiles, pero la inteligencia nos dice que
esos fósiles sólo el mar pudo dejarlos ahí.
En 1769 James Watt , al ver levantarse intermitentemente la tapadera
de una olla puesta al fuego, dedujo la fuerza expansiva del vapor de
agua e inventó la máquina de vapor. Más tarde, en 1814, Stephenson
construye la primera locomotora del mundo.
Cuándo un gato ha inventado una locomotora por ver levantarse la tapa
del puchero» Ningún animal inventa nada. El hombre se diferencia del
animal en que gracias a su inteligencia domina a la Naturaleza: domina
el frío y el calor con el aire acondicionado, acorta la distancia con
los medios de locomoción, aumenta el poder de la visión del ojo con el
microscopio, y el alcance del oído con la radio, etc.
9.- Sin alma inteligente no podríamos comprender las ideas abstractas, ni sentir el deber y la virtud.
9,1.- En el hombre hay algo que no es materia; ilusión, esperanza.
Tenemos capacidad para lo no material .
Los animales al no captar ideas abstractas no pueden preocuparse de los problemas
filosóficos o religiosos , que son exclusivos del hombre.
El hombre, por tener alma inteligente, comprende lo abstracto, lo que no se ve ni se toca,
lo que no es cuadrado ni redondo, lo que no tiene sabor ni color: la honradez, la
gratitud, el deber. Pues, crees que te haría mucho caso un burro si le hablaras del
deber»
El burro sólo obedece al palo. El animal nada sabe del deber, pues el deber no se ve ni
se toca; se entiende. Y el animal no tiene alma inteligente: ve y siente, pero no entiende
nada. El animal sólo tiene vida sensitiva. Se le puede educar y amaestrar, pero a base de
palo y golosinas. No entiende de razonamientos. No capta relaciones de ideas.
Sólo capta sensaciones: si tú te haces amigo del perro de tu cuñado, el perro
terminará por conocerte al verte, al olerte, o al oír tu voz.
Por sensaciones. Por los sentidos. Pero nunca te conocerá como cuñado de su dueño. El
animal sólo tiene conocimientos sensitivos, no puede captar ideas.
Si no tuviéramos alma espiritual, capaz de captar ideas , ante un escrito nos
quedaríamos igual que el que no entiende el telégrafo morse, ante una tira de puntos y
rayas, que se queda lo mismo si la noticia recibida es buena o es mala.
Fuera de la especie humana no conocemos ningún animal capaz de hacer razonamientos
abstractos... La actividad mental humana basada en conceptos abstractos es
cualitativamente diferente a los procesos bioeléctricos que ocurren en el cerebro...
Existe en nosotros un ente no material capaz de razonamientos abstractos .
Los animales sólo se mueven por el instinto de conservación del individuo y de la
especie: reproducción y supervivencia (alimentación y defensa de la vida).
Al hombre le gusta celebrar grandes acontecimientos de su vida:
nacimientos, bodas, muertes, aniversarios, etc. Los animales no entienden de
celebraciones.
El Premio Nobel de Medicina, Alexis Carrel , dice: «el alma es el aspecto de nosotros
mismos que es específico de nuestra naturaleza, y que distingue al hombre de los demás
animales»(216).
Los animales tienen modo de comunicarse. Pero esto no es prueba de inteligencia. Esta
comunicación entra en el campo de los instintos. Un canario puede emitir un conjunto de
sonidos instintivos, pero es incapaz de interpretar la partitura de una sinfonía de
Beethoven.
Entre el lenguaje humano y la comunicación de los animales existe un foso insalvable. Los
animales son capaces de expresar distintos estados afectivos: amistad, temor, sorpresa,
etc.; pero son incapaces de expresar juicios. Algunos chimpancés pueden repetir palabras
sencillas, pero son incapaces de construir frases . A pesar de que un chimpancé tiene un
aparato vocal capaz de pronunciar toda clase de palabras, después de seis años de
instrucción, sólo se consiguió que pronunciara seis palabras; mientras que un niño en
ese tiempo es capaz de conocer y pronunciar más de dos mil. Es que no se trata de voz,
sino de inteligencia. «La posesión de un lenguaje articulado es prueba evidente de la
supremacía del hombre. El lenguaje de los animales, cualesquiera que sean sus
modalidades, no va más allá de un encadenamiento de automatismos»(217).
9,2.- Nuestra alma inteligente es el gran abismo que nos separa de los animales.
Gracias a Dios, los hombres somos algo más que animales.
Tenemos un alma inteligente, espiritual e inmortal, destinada a conocer a Dios y a gozar
de la gloria por toda la eternidad.
10.- Nuestra alma inteligente es además espiritual e inmortal.
10,1.- Se prueba que el alma es espiritual porque realiza actos intelectuales con los
que capta lo que no impresiona a los sentidos, lo que no se ve ni se toca, lo que no tiene
color, ni forma, ni peso; lo que no es material: el deber, la justicia, la nobleza, el
honor, la virtud, el heroísmo. Los sentimientos de envidia, odio, venganza, avaricia,
ambición, orgullo, son de carácter espiritual. Lo mismo que la amabilidad, generosidad,
bondad, etc..
Los conceptos abstractos no están sujetos al tiempo y al espacio. Son de ayer y de hoy,
de aquí y de allí. No como la flor que veo aquí y ahora. Ayer era capullo y mañana se
secará. En cambio, los conceptos abstractos son invariables en el espacio y en el tiempo.
El concepto de triangularidad se aplica exactamente igual a todos los triángulos posibles
de todos los tiempos y de todas las formas: sean equiláteros, isósceles o escalenos.
Cuando yo digo madre , hijo , hermano , además del proceso físico y fisiológico de
ondas sonoras y nerviosas que llegan de mis cuerdas vocales a tu tímpano, y de tu oído
al cerebro, hay algo muy distinto de la materia que sale de tu corazón y se traslada
donde está tu madre, tu hijo o tu hermano.
Decir te amo y I love you suenan de modo totalmente diferente. Sin embargo el español y
el inglés entienden la misma idea. El proceso físico-biológico de ondas sonoras y
sensitivas es distinto. Pero la idea que expresan es la misma. Lo que pertenece al orden
material es distinto, pero la idea que se capta con el alma espiritual es la misma.
El alma compara dos ideas y ve su conformidad o disconformidad.
Si yo escribo en una pizarra el azúcar es rojo y el clavel es dulce , tú captas la
desconexión de las ideas; pues lo rojo no es el azúcar sino el clavel, y lo dulce no es
el clavel sino el azúcar. Esto lo captas porque tienes una potencia espiritual que capta
las ideas. Si alguien insulta a tu madre, te duele; pero si la frase va dirigida a un
magnetófono, éste graba la frase pero no se ofende.
Una computadora puede hacer operaciones matemáticas. Pero solamente las operaciones para
las que ha sido previamente programada. Por otra parte la máquina es incapaz de sentir
responsabilidad, pundonor, agradecimiento, amor, odio, miedo, tristeza, pena, vergüenza,
remordimiento, arrepentimiento, etc. . Estos son sentimientos de rango espiritual
superiores a lo meramente material .
«El espíritu existe en el hombre, porque la ciencia no puede explicar el raciocinio, ni
tampoco el libre albedrío... El ser humano conoce, además de los objetos concretos, las
nociones abstractas y universales, lo que solamente puede conseguirse con un imponderable
principio espiritual»(218).
Un animal puede distinguir por los sentidos cosas concretas, por ejemplo, un triángulo
equilátero de otro isósceles o escaleno. Pero nunca podrá captar la idea de
triangularidad que es de orden espiritual.
Ahora bien, el efecto no puede ser de naturaleza superior a la causa que lo produce : un
huevo de gallina no puede salir de un pino. Nadie da lo que no tiene. Si tú no tienes
cien pesetas no puedes prestármelas. Si el alma es capaz de actos espirituales es porque
es espiritual . Lo espiritual no puede salir de la materia. El alma espiritual es superior
a la materia, no puede salir de la materia. La materia engendra sólo materia. El
espíritu no está sujeto a las leyes de la materia. Un juicio, un raciocinio o un acto de
voluntad no se pueden ver, oler o pesar.
10,2.- El alma produce operaciones espirituales, luego es espiritual .
Es más, el hombre puede conocer su propio potencial psíquico; puede darse cuenta de que
piensa y de que sabe. La conciencia y el juicio no son un simple cambio de grado o calidad
con respecto al instinto animal, sino un cambio absoluto de naturaleza y de estado .
Los animales conocen; pero no saben que conocen. El hombre es el único que puede
reflexionar y darse cuenta de que sabe .
Por eso, mejor que llamar al hombre animal racional como dijo Aristóteles , sería más
exacto decir que el hombre es un animal reflexivo . El hombre no es sólo un ser que sabe
sino también un ser que sabe que sabe . Lo que caracteriza al hombre es la conciencia
reflexiva.
El hombre es un ser que se pregunta por el último sentido de lo que hace y de lo que es.
Ésta es una pregunta que no se hace el animal .
El hombre es un ser que se plantea problemas. Por esto se distingue de los otros seres que
componen el Universo.
Lo lógico del hombre es que se haga preguntas transcendentes: Es irrenunciable que el
hombre se pregunte sobre el origen del Universo... La negativa a razonar sobre este
problema es irracional:
contradice la propia esencia de la razón La materia inerte no se plantea ninguna
cuestión sobre sí misma. La mesa es lo que es, sin inquietarse por lo que es, o lo que
debe ser.
El animal tampoco discurre. Vive, ejerce sus apetitos y sus instintos, pero sin
reflexionar, sin interrogarse sobre ellos: sobre su objeto y sobre su valor.
El hombre, por el contrario, es capaz de reflexionar, de volver sobre sí y sobre sus
actos. En la interrogación y en la reflexión, nacen y maduran nuestras acciones
auténticamente humanas .
Le oí decir al Padre Pilón, S.I. , en un Congreso de Parapsicología en Toledo el 28 de
febrero de 1988, que la conciencia es totalmente distinta de las sensaciones propias del
mundo animal. Estas sensaciones pueden medirse materialmente, pero no así la percepción
de la conciencia.
A propósito de la diferencia entre el alma y el cuerpo le oí decir a Julián Marías en
una conferencia que pronunció en el Colegio Oficial de Médicos en Madrid, estas ideas:
El cuerpo me dice qué soy, pero no quién soy. El quién es propio del alma. El cuerpo me
dice que estoy hecho de carbono, oxígeno, nitrógeno, calcio, hierro, etc. Pero la
personalidad, la simpatía, la cordialidad, la amabilidad, la sinceridad, el orgullo, la
soberbia, la mentira, el odio, la venganza, son defectos y virtudes espirituales.
Un chequeo médico descubre mi cuerpo enfermo: que soy diabético, que tengo colesterol, o
que soy miope; pero al mismo tiempo mi espíritu, mi ánimo, mi alegría, mi optimismo
pueden ser muy saludables. Aunque haya cierto influjo entre el cuerpo y el alma,
evidentemente que el hombre no se reduce a lo que es su cuerpo, sino que es más
importante quién es su persona: esto es algo que trasciende la materia.
10,3.- La espiritualidad del alma se prueba, además, porque el hombre es libre . Que
el hombre tiene libertad es dogma de fe(219).
Nuestra libertad podrá verse influenciada por diversas circunstancias externas o internas
a nosotros mismos.
La Endocrinología estudia, por ejemplo, el influjo del tiroides en el psiquismo .
Pero siempre quedará en pie que, en condiciones normales, tenemos libertad. Y lo probamos
con la propia experiencia. Yo soy consciente de que tengo libertad para rascarme la nariz,
o cualquiera de las dos orejas, indistintamente. En cambio, sé que no puedo detener
libremente las palpitaciones de mi corazón. Tampoco soy libre para dejar de tener hambre,
si dejo de comer. Es decir, nadie puede discutirme que soy libre para algunas cosas,
aunque no para todo. Y la prueba de que todos los hombres creemos en la libertad humana,
es que nos indignamos ante ciertas acciones monstruosas que suponen libertad y
responsabilidad: un hijo que apuñala a su madre para robarle. En cambio, si la acción se
hace sin libertad (el que apuñala a su madre estaba loco) esto no provoca indignación,
sino que da lástima.
Si el hombre no es libre, es tan impotente para modificar su conducta, como lo es para
modificar la ruta del Sol. En este caso, no tienen sentido ni las sanciones ni las
condecoraciones. Si las hay, es porque todo el mundo está de acuerdo en que el hombre es
libre y responsable de algunos de sus actos.
Si el hombre tiene libertad es porque es algo más que materia. La materia no tiene
libertad: obedece indefectiblemente a las leyes físicas. «Es materia, dice Weizsäcker,
lo que se atiene a las leyes físicas»(220). La libertad
humana trasciende las leyes físicas. Una máquina responde siempre de la misma manera a
los mismos estímulos, en las mismas circunstancias. Si el motor de la moto no arranca, no
es porque no quiera. Será que no tiene gasolina, o que no tiene la bujía en condiciones.
Pero si no arranca, no la castigas; porque sabes que no tiene libertad. Buscas la causa y
la remedias, porque sabes que si todo está es condiciones el motor arranca
necesariamente. En cambio, el hombre puede obrar con libertad. Por eso al asesino se le
mete en la cárcel; pero no se encarcela a una máquina que ha triturado a un hombre, pues
no tiene responsabilidad.
10,4.- Los animales tampoco tienen libertad . Sus movimientos espontáneos se deben a
los impulsos de sus diversos instintos de conservación del individuo y de la especie:
buscar alimento, defender su vida y reproducirse.
El hombre, al ser libre, puede escoger lo que quiera entre dos cosas.
El animal, como no es libre, no puede escoger. Sigue necesariamente lo que más atrae su
sensibilidad: el estímulo más fuerte de sus instintos. El hombre puede renunciar a su
apetito. El animal no . El animal no puede subordinar lo placentero a lo honesto. El
hombre, sí.
El hombre puede oponerse a las inclinaciones de sus instintos para servir a un ideal .
«Dice un famoso texto de Scheler que el hombre es "el único animal capaz de decir NO a
la satisfacción de sus apetencias instintivas"»(221).
No es lo mismo libertad que libertinaje. La libertad es un bien. El libertinaje, un mal.
La libertad se convierte en libertinaje cuando se olvida de los derechos de los demás. La
libertad personal debe estar siempre subordinada al bien común. La libertad, lo mismo que
el fuego o el agua, son buenos cuando están controlados. Pero cuando actúan sin control,
lo devoran todo.
10,5.- Pero además, la existencia del alma espiritual es algo que se percibe .
Dice San Pablo : «Siento en mi cuerpo bajos instintos contrarios a mi espíritu. Me
encuentro prisionero de la ley del pecado que está en mi cuerpo. Por eso actúo no como
yo quiero, sino según el pecado que llevo dentro. El bien que quiero hacer, no lo hago;
el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago. Cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro
con lo malo en mis manos»(222).
Dice Ovidio : «Vídeo meliora proboque, deteriora sequor»: Veo lo mejor y lo apruebo,
pero hago lo peor(223).
«El hombre debe seguir la ley moral que le impulsa a hacer el bien y evitar el mal. Esta
ley resuena en su conciencia. Pero herido en su naturaleza por el pecado original, está
sujeto al error e inclinado al mal en el ejercicio de su libertad»(224).
Todos notamos en nuestro ser dos partes: una baja y otra alta; una que prefiere lo
cómodo, y otra que prefiere lo heroico; una que se inclina al placer, y otra que frena
ante lo que está prohibido; una que huye ante el dolor, y otra que se enfrenta con la
misma muerte cuando lo exige el deber.
Ahora bien, el instinto de conservación es esencial a toda naturaleza.
La planta se agarra con sus raíces a la tierra; los animales se defienden como fieras. En
cambio, el hombre, cualquiera que sean su religión y sus ideas, estima que hay ocasiones
en las que vale la pena dar la vida por otros valores no materiales. Y los que así lo
hacen son llamados héroes. Esto significa que el hombre es algo más que materia. Si el
hombre fuera exclusivamente materia, el bien supremo del hombre sería la vida terrena, y
vemos que no lo es .
Por otra parte, en el hombre tiene más importancia lo que pertenece al espíritu que lo
que pertenece al cuerpo. Una bofetada en público duele más por lo que tiene de
humillación que por el dolor físico que produce.
El remordimiento de una mala acción se siente en el alma. El cuerpo puede quedarse
satisfecho, y el alma no. Si Dios es justo, no pueden estar igual el terrorista que ha
puesto una bomba que sus víctimas inocentes.
Y sabemos que Dios es justo. Vemos que en el mundo no hay justicia: muchos malos triunfan,
y muchos buenos no reciben la recompensa de sus buenas obras. Luego tiene que haber
después otra vida, donde Dios dé a cada uno el premio o el castigo que mereció . Es
decir, que el alma tiene que sobrevivir al cuerpo. Si el alma sobrevive al cuerpo, es
porque no necesita del cuerpo para existir , es decir, porque es espiritual.
Se llama espiritual todo lo que no depende intrínsecamente de la materia para existir.
Todo lo que puede existir separado de la materia, como ocurre con el alma, es espiritual.
En 1972, el jesuita español, P. Oscar González de Quevedo , Profesor de Parapsicología
en las facultades de Anchieta en San Paulo (Brasil) y en la Pontificia Universidad
Católica de Río de Janeiro, estuvo en España dando cursillos de Parapsicología. Dio
conferencias y realizó pruebas en las que resulta clara la existencia del alma
espiritual.
Por eso en uno de sus libros hace esta afirmación: «Hoy no hay en ninguna parte del
mundo un parapsicólogo materialista»(225). Todos saben que
tenemos alma espiritual.
La psiquiatra suiza, doctora Elizabeth Kübler-Ross , tanatóloga, es decir, especialista
en el estudio de la muerte, que ha entrevistado a más de veinte mil moribundos, muchos de
los cuales han sido reanimados después de una muerte clínica, afirma que la realidad de
otra vida, después de la muerte, es algo absolutamente cierto .
Es curioso el libro del doctor norteamericano médico-psiquiatra Raymond A. Moody ,
titulado «Vida después de la vida», donde recoge los relatos de un centenar de personas,
que estuvieron clínicamente muertas, y después volvieron a la vida. Exponen unas
interesantes experiencias en las que se vieron fuera de su cuerpo físico, hablando con
seres queridos ya difuntos, y sobre todo, en contacto con un ser luminoso que les
interroga amorosamente sobre su vida pasada. Uno de ellos termina diciendo: Después de
aquello ya no tengo dudas. Sé que hay vida después de la muerte .
Expresiones similares se repiten frecuentemente en estos relatos(226).
10,6.- El alma es también inmortal porque es espiritual . Lo espiritual no tiene
partes como la materia. Por lo tanto lo que es espiritual no puede morir, ni por
descomposición y corrupción de sus partes (que no tiene por ser espiritual), ni por
corrupción del cuerpo (del que no necesita para existir) .
La Iglesia afirma la supervivencia y la subsistencia, después de la muerte, de un
elemento espiritual que está dotado de conciencia y de voluntad, de manera que subsiste
el mismo yo humano .
Además, Dios nos ha dado a todos los hombres una ansia tal de felicidad que exige la
inmortalidad .
Felicidad que se acaba, no es verdadera felicidad: si a un ciego le devolvieran la vista
sólo por un día, y si a un prisionero le pusieran en libertad sólo una hora, ni el
ciego ni el prisionero serán felices sólo con esto. Les atormentaría el pensamiento de
que pronto se les acabaría esa felicidad. La felicidad, para que sea completa, debe serlo
para siempre.
Como dice Aristóteles , todos los hombres queremos ser felices y en el grado máximo. Sin
embargo, en este mundo nadie es totalmente feliz.
Todos tenemos nuestras penas. En unos serán dificultades materiales.
En otros, enfermedades. En otros, disgustos morales. Pero todos tenemos en la vida nubes
que nos oscurecen ese sol de la felicidad que tanto ansiamos. Es que nuestra alma está
hecha para el cielo, y sólo allí encontrará esa felicidad infinita y eterna que la
sacie por completo Dice Enrique Rojas en ABC: El hombre es un ser descontento. Su
existencia es una toma de conciencia permanente de sus limitaciones.
Ortega decía que la esencia del hombre era la soledad.
Para Zubiri, la inquietud. Para Unamuno, el sentimiento trágico. Para Heidegger y
Kierkegaard, la angustia. Para Sartre, la náusea. Todo lo humano es deficitario,
indigente .
Si Dios ha puesto en el alma humana esta tendencia irresistible de felicidad , es porque
está dispuesto a darnos los medios de poder satisfacerla . Lo contrario iría contra su
Sabiduría y su Bondad. Es así que la felicidad que apetecemos exige la inmortalidad, y
nuestro cuerpo es mortal, luego nuestra alma tiene que ser inmortal. La inmortalidad del
alma es dogma de fe .
El Concilio Vaticano II dice: El afirmar la espiritualidad e inmortalidad del alma no es
un espejismo ilusorio, sino una profunda realidad . La Sagrada Congregación de la Fe, el
17 de mayo de 1979, publicó un documento sobre cuestiones de escatología en cuyo n 3 se
dice: La Iglesia afirma la continuación tras la muerte de un elemento espiritual del Yo
que carece, durante este tiempo, del complemento corporal . La inmortalidad del alma es
dogma de fe(227).
10,7.- Los Testigos de Jehová niegan la inmortalidad del alma porque la palabra del
Génesis «néphesh» significa principio vital común a los animales y a los hombres . Es
que la revelación del mensaje bíblico es progresiva. Dios se acomodaba a la mentalidad
del pueblo al que se dirigía: la distinción entre alma y cuerpo no aparece hasta Daniel
, en el siglo II antes de Cristo . Después, en el Libro de la Sabiduría ya aparece clara
la idea de inmortalidad: «Dios creó al hombre para la inmortalidad»(228). El cuerpo se muere y desaparece. Lo que permanece es el alma . Por
eso Saúl habla con el espíritu de Samuel , que ya había muerto(229).
Dijo Jesucristo : «No temáis a los que solamente pueden matar el cuerpo; temed más bien
al que puede perder el alma en el infierno»(230). «Quien
cree en Mí, aunque muera vivirá; quien cree en Mí, no morirá jamás»(231).
Con estas palabras Jesús confirma el pensamiento que tenían los judíos de que el alma
seguiría viva después de la muerte .
10,8.- Ultimamente ha circulado una teoría de que la separación alma-cuerpo era un dualismo de origen platónico, y que por lo tanto el hombre resucita en el momento de la muerte. Pero no debe olvidarse que tan categorías humanas son las semíticas como las helenísticas, y en este sentido son igualmente aptas para ser instrumento de la revelación de Dios . Eso de que la resurrección es inmediatamente después de la muerte, es una doctrina rechazada por la mayor parte de los teólogos católicos, e incluso por los protestantes de la talla de Oscar Cullmann , Profesor de la Universidad de París, y una de las primeras figuras de la teología protestante(232). A su vez el Cardenal Ratzinger , Prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, afirma: «La hipótesis de una resurrección en el momento de la muerte no se puede probar ni lógica ni bíblicamente»(233).
10,9.- Cristo habla de que el hombre sigue vivo más allá de la muerte:
la parábola de Lázaro y el rico Epulón habla de la realidad del infierno después de la
muerte(234); y al buen ladrón le promete el paraíso
después de la muerte(235).
Antes había dicho: «Si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos»(236). «Los impíos irán al suplicio eterno, y los justos a
la vida eterna»(237). «Alegraos y regocijaos, porque es
grande vuestra recompensa en el cielo»(238).
El Evangelio dice que el Dios de Abrahán , de Isaac y de Jacob , no es Dios de muertos
sino de vivos(239). Luego si Abrahán , Isaac y Jacob
están vivos es porque su alma es inmortal.
También San Pablo dice que en esta vida conocemos a Dios imperfectamente, pero que en la
gloria lo veremos cara a cara(240); y añade: «deseo morir
y estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor»(241).
«Es indescriptible la felicidad del cielo»(242).
Es decir, está claro que seguiremos vivos más allá de la muerte.
El Papa Juan Pablo II les dijo a los jóvenes en Vancouver (Canadá) el 18 de Septiembre
de 1984: No dejéis que nadie os engañe acerca del verdadero sentido de la vida.
La vida viene de Dios. Dios es la fuente y la meta de vuestras vidas.
En el Evangelio Jesús nos avisa de que en el mundo hay ladrones que vienen a robar .
Encontraréis estos ladrones que intentan engañaros.
Os dirán que el sentido de la vida está en el mayor número de placeres posibles.
Intentarán convenceros de que este mundo es el único que existe, y que debéis atrapar
todo lo que podáis ahora. Habrá quien os diga que vuestra felicidad está en acumular
dinero y disfrutar de la vida. Nada de esto es verdadero. Nada de esto proporciona la
auténtica felicidad de la vida. La auténtica felicidad de la vida no se encuentra en las
cosas materiales. La auténtica vida se encuentra en Dios. Y vosotros descubriréis a Dios
en la persona de Jesucristo.
Amadle y servidle ahora para que pueda ser vuestra la plenitud de la vida eterna .
10,10.- Tenemos alma inmortal . Nos guste o no nos guste, esto es una verdad indudable.
Y además, dogma de fe. Y el que no lo crea, se va a enterar, porque se va a morir. Negar
que tenemos alma es como el que niega que tiene hígado porque no lo ve o no lo siente.
Somos como somos, independientemente de cómo quisiéramos ser. Dentro de mil millones de
años estaremos todavía vivos: felices en el cielo, o sufriendo en el infierno; pero
vivos. Y vivos para siempre. Y para siempre felices, o para siempre sufriendo. Y esta
felicidad o este tormento, depende de los años de vida en este mundo.
Por otra parte, ante la afirmación de Cristo-Dios, de que el hombre sigue vivo más allá
de la muerte, es lógico y prudente tener esto en cuenta. Si voy por la carretera y me
encuentro un letrero que dice «Carretera cortada después de la curva: puente hundido»,
lo lógico es frenar. Tomar esa curva a toda velocidad es suicida.
Quien vive en esta vida sin preocuparse de la otra es un loco. Lo lógico, lo racional, lo
inteligente, es vivir aquí pensando en lo que ciertamente ha de venir después de la
muerte.
Nos preocupamos de mantener la salud, la buena presencia física, el capital, etc. Por
conservar o mejorar todo esto hacemos esfuerzos, sacrificios y gastamos dinero. Y
abandonamos la salvación del alma» Si la perdemos, lo hemos perdido todo y para siempre.
Si la salvamos, nos hemos salvado para siempre.
La preocupación por nuestra salvación nos impedirá vivir en pecado mortal, pues una
muerte repentina nos llevaría a una condenación eterna. Son frecuentísimas las muertes
repentinas: accidentes, enfermedades inesperadas y fulminantes, etc. Quién dormiría
tranquilo con una víbora en su cama» Muchos habrá en el infierno que dejaron su
conversión para después, y ese después no llegó nunca porque ellos murieron antes.
Jesucristo nos lo avisa repetidas veces en el Evangelio: «No sabéis el día ni la hora»(243). Y nos lo jugamos todo a una sola carta, pues sólo se
muere una vez. No hay segunda oportunidad. Y todo a cara y cruz. No hay término medio
entre salvarse y condenarse.
O cielo o infierno. Y esto para toda la eternidad. El equivocado en el momento de morir,
jamás podrá rectificar su yerro.
Una persona consecuente aprovecha esta vida para hacer todo el bien posible. En la hora de
la muerte nos arrepentiremos no sólo del mal que hayamos hecho, sino también del bien
que pudimos hacer y tontamente no hicimos. No debemos hacer las cosas porque nos gustan,
sino porque nos conviene para el bien del alma y del cuerpo; y para bien de los demás.
Cada día deberíamos hacer una buena acción. Y cada día hacer también una cosa que no
me apetece, sobre todo si es en bien del prójimo. Si alguien estuviera cierto que pronto
sería trasladado a otro lugar para el resto de sus días, no sería lógico que
trasladase allí todos los bienes que pudiera» Por lo mismo el cristiano procura atesorar
para el cielo .
10,11.- El dogma de la inmortalidad del alma no tiene nada que ver con la hipótesis de
la reencarnación , propia del hinduismo y del budismo, que es inaceptable para un
católico.
(Ver nºm; 104,3)
Otras
perfecciones de Dios
11,1 - 17,1
11.- Dios es omniperfecto.
11,1.- Dios es el Ser Necesario (ver n 2 ). El Ser Necesario tiene la plenitud de la
existencia, porque su esencia es existir. Por eso Dios tiene todas las perfecciones
posibles en grado infinito, y no puede tener ningún defecto. Si no, no sería Dios.
Los seres contingentes que existen unos por otros, exigen un ser que no exista por otro;
es decir, que exista por sí mismo, que tiene que ser eterno, que no puede comenzar a
existir, que existe necesariamente, que no pueda no existir, que su esencia sea existir,
que tiene la plenitud de la existencia, que tiene la existencia sin limitación, que tiene
toda la perfección existente en su grado máximo:
es decir, que es omniperfecto. Ése es Dios.
El Ser omniperfecto es inmutable . Todo ser que cambia o se mueve es carente de algo (de
esa nueva modalidad). Luego el ser omniperfecto es inmutable.
Dios es la plenitud del SER .
Dios, como posee por naturaleza la plenitud de la existencia, no puede crecer; es por lo
tanto infinito. Y el ser infinito es único, puesto que no pueden existir dos seres
infinitos distintos; ya que ninguno de los dos poseería lo que pertenece al otro, y en
consecuencia podrían crecer los dos. En este caso no serían infinitos como habíamos
supuesto.
Todo esto se demuestra ampliamente en Filosofía.
12.- DIOS LO PUEDE TODO.
12,1.- El hombre puede hacer grandes cosas: superpetroleros gigantescos, aviones
supersónicos, submarinos atómicos, satélites artificiales, etc.; pero el hombre no
puede hacer el Sol ni el Universo. Dios sí puede hacer el Sol y el Universo, porque lo
puede todo. Nada es imposible para Dios .
Todo aquello que puede ser hecho, lo puede Dios.
Dios puede hacer todo lo que no es contradictorio .
Pero lo que no puede ser hecho, lo absurdo, lo contradictorio, es imposible que nadie lo
haga, ni siquiera Dios: por ejemplo un círculo cuadrado. Un círculo no puede ser
cuadrado porque dejaría de ser círculo. Por eso un círculo cuadrado es un absurdo; y
Dios no hace absurdos.
13.- DIOS LO SABE TODO.
13,1.- Dios conoce todos los secretos de la Naturaleza, y todos los acontecimientos de
la Historia, tanto los pasados como los venideros. «Dios conoce todas las cosas antes de
que sucedan»(244). Para Dios todo es presente. Para Dios
no hay tiempo(245).
Dios también conoce todos tus pecados, no sólo los de obra, sino también los de deseo y
pensamiento .
Pero Dios también conoce perfectamente -y te lo recordará el día del premio- todas tus
buenas obras y hasta tus buenos deseos .
Ten esto presente, porque te ayudará a practicar el bien.
14.- DIOS LO VE TODO.
14,1.- Un muchacho, que salió triunfante ante una ocasión de pecar, decía que el pensamiento que le había salvado era éste: Qué diría mi madre si se enterara» . Pues Dios no sólo se entera, sino que te está viendo. No te da vergüenza» Piensa esto cuando te asalte la tentación. Te ayudará a no pecar.
15.- DIOS ES NUESTRO PADRE, QUE ESTA EN EL CIELO: CREADOR Y SEÑOR DE TODAS LAS COSAS, QUE DA SU MERECIDO A LOS BUENOS Y A LOS MALOS.
15,1.- Dios es el Padre de todos los hombres, a quienes ama infinitamente. Por eso para
que nos animemos a ser buenos, premia a los buenos dándoles el cielo y castiga a los
malos con el infierno. Lo mismo que un buen padre premia a su hijo bueno, y debe castigar
a su hijo que no se porta bien.
Con todo, Dios -por su gran bondad- prefiere perdonarnos, si le pedimos perdón. Si alguna
vez hace justicia es cuando no tiene más remedio por la obstinación del hombre que no
quiere pedir perdón, y cuya libertad Dios se ha comprometido a respetar.
Dios, como es infinitamente misericordioso, perdona todo y del todo. Dios no es vengativo.
No debemos sentir angustia. Debemos confiar en su Bondad. Dios per-dona siempre a quien le
pide perdón. Pero como también es infinitamente justo, no puede perdonar a quien no le
pide perdón.
Sería una monstruosidad impropia de la justicia de Dios.
Jesús habló de "la blasfemia contra el Espíritu Santo" como de un pecado
imperdonable. Este pecado es imperdonable porque es un rechazo obstinado a convertirse al
amor misericordioso de Dios Padre . Es no querer arrepentirse. Y Dios no puede perdonar al
que no quiere arrepentirse.
15,2.- La expresión «castigo de Dios» es bíblica(246)
. Pero necesita ser entendida rectamente. No es que Dios mande un castigo. Sino que el
castigo es algo intrínseco a la culpa. Por eso el castigo es obra del hombre, no de Dios.
Dios se limita a manifestar la situación del hombre impenitente. Como el catedrático se
limita a manifestar que el alumno no es apto. El catedrático no suspende, es el alumno el
que se suspende a sí mismo al no estar bien preparado. Se supone que el catedrático obra
con justicia.
Dios permite el castigo, por necesario; pero no lo quiere. Lo mismo que no quiere el
pecado .
15,3.- El temor a Dios debe ser filial, no servil: más que miedo es respeto amoroso. El temor de hijo, que teme ofender, no amar lo suficiente. El que teme no amar bastante, es una forma superior de amor .
16.- Dios está en todas partes.
16,1.- Lo mismo que el perfume llena la habitación, Dios lo llena todo: está en todas
partes. Pero de un modo más perfecto.
Cuando decimos que Dios está en el cielo, queremos indicar que allí se manifiesta su
gloria más particularmente.
Antes de la creación Dios no podía estar en las cosas, porque todavía no existían.
Desde toda la eternidad Dios estaba presente en sí mismo.
17.- A Dios no le vemos porque es espíritu puro.
17,1.- Por la limitación de los ojos de nuestro cuerpo, no podemos ver ni lo muy
pequeño, ni lo muy lejano. Por eso nos valemos del microscopio y del telescopio.
Tampoco se ve el viento y la luz, si no que vemos tan sólo las cosas iluminadas por la
luz y las hojas movidas por el viento.
Nuestros ojos tampoco pueden ver a Dios, porque es espíritu.
Con todo, los que están en el cielo ven a Dios «con los ojos del alma», pues reciben
para ello un auxilio especial.
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